La variante K del virus de la influenza A H3N2 ha encendido alarmas en Europa y Estados Unidos debido al aumento de contagios y la saturación de hospitales en el hemisferio norte. En el contexto de las festividades de fin de año, cuando la afluencia de viajeros entre continentes crece de forma notable, el Ministerio de Salud (Minsa) advierte sobre los riesgos que implica para el Perú la posible llegada de este subtipo.
¿Cuál es la situación de la variante H3N2 en Perú?
Al 6 de diciembre de 2025, la Sala Situacional del Minsa reportó 609 casos confirmados de influenza A (H3N2) en el país, pero ninguno corresponde a la variante K. Según el comunicado oficial emitido el 11 de diciembre, el riesgo de brotes en territorio peruano se mantiene en un nivel de leve a moderado. Actualmente, el virus circula principalmente en el hemisferio norte, favorecido por el clima frío característico de esa región. En el Perú, las temperaturas cálidas funcionan como una barrera natural que limita la propagación masiva de este virus.
A pesar de que la variante K aún no ha sido identificada en Sudamérica, el Minsa reconoce la posibilidad de casos importados debido al movimiento de viajeros durante las fiestas. Por este motivo, el ministerio ha intensificado los protocolos de vigilancia epidemiológica y ha coordinado la organización de los servicios de salud para garantizar una respuesta temprana y eficaz.
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Alerta y recomendaciones para quienes llegan desde Europa y EE.UU.
Con la proximidad de Navidad y Año Nuevo, miles de personas viajarán desde y hacia el extranjero. El Minsa advierte que quienes retornen de Europa o Estados Unidos deben estar atentos a la aparición de síntomas respiratorios. En caso de presentar fiebre, tos, dolor de garganta o malestar general, es fundamental acercarse al establecimiento de salud más cercano e informar sobre su reciente viaje, ya que este dato agiliza la detección y el manejo de posibles contagios.
El comunicado oficial destaca la importancia de extremar precauciones, especialmente entre menores de cinco años, adultos mayores de sesenta y personas con enfermedades crónicas, ya que son los más propensos a desarrollar complicaciones. Las vacunas actuales contra la influenza se mantienen como la principal herramienta preventiva, ya que reducen el riesgo de hospitalización y cuadros graves, incluso ante la variante K.
Protocolos de prevención para la población
Además de la vacunación, el Minsa recomienda:
- Practicar un adecuado lavado de manos de manera frecuente.
- Utilizar mascarilla en caso de síntomas respiratorios.
- Evitar participar en reuniones sociales si se presentan signos de infección.
- Mantenerse informado a través de fuentes oficiales.
Estas medidas buscan evitar la propagación del virus y proteger a los sectores más vulnerables, especialmente durante las aglomeraciones típicas de las festividades.
El panorama internacional y la vigilancia epidemiológica
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), no existen pruebas de que la variante K tenga mayor gravedad respecto a otras cepas de la misma familia. Así lo confirma el doctor Óscar Malpartida Tabuchi, especialista en enfermedades infecciosas de la Clínica Anglo Americana, quien subraya la capacidad del H3N2 de mutar regularmente: “Hasta este momento, los casos nuevos que están apareciendo en otros países es por una variante nueva contra la cual no tenemos defensas o una memoria inmunológica formada”, explicó el experto.
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El Minsa monitorea de forma constante la situación internacional y mantiene una comunicación activa con la Organización Panamericana de la Salud (OPS) para adaptar la respuesta del país ante cualquier eventualidad epidemiológica.
Lecciones de la pandemia y la importancia de la vigilancia
El recuerdo de los estrictos controles migratorios durante la pandemia de Covid-19 en 2020 y 2021, cuando aeropuertos y fronteras cerraron para contener el avance del virus, permanece presente. Aunque los expertos no prevén una situación similar ante la gripe H3N2, la alerta está vigente y el monitoreo continuará siendo permanente.
Las autoridades sanitarias insisten en el rol protagónico de la población: la prevención y la colaboración resultan claves para mantener bajo control cualquier brote emergente en este periodo de intensa movilidad internacional.
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