La imagen monumental de Sacsayhuamán, uno de los espacios arqueológicos más emblemáticos del Cusco, volvió a deteriorarse por la acumulación de basura en pleno patrimonio cultural.
Una jornada de limpieza impulsada por autoridades, estudiantes y la Policía Nacional permitió retirar más de una tonelada de residuos sólidos en distintos sectores del parque, una cifra que expone el impacto sostenido de visitantes y actividades informales sobre sus casi tres mil hectáreas.
Unidos por la limpieza del patriomio cultural
Los equipos se dividieron en cuadrillas provistas de guantes y bolsas de gran capacidad. Los voluntarios ingresaron a sectores como Patallaqta, Cusilluchayoc, Bosque Tambillo, Templo de la Luna, Zona X, Q’enqo, Inquilltambo, Tambomachay y Sirenaqocha, áreas que registran tránsito constante de turistas y residentes.
La Gerencia Regional de Comercio Exterior y Turismo (Gercetur) destacó que el operativo forma parte de un plan destinado a proteger Sacsayhuamán de prácticas que generan un impacto ambiental directo y dañan su imagen como uno de los ingresos más emblemáticos hacia el Valle Sagrado de los Incas. Tras la recolección, los residuos fueron entregados a personal de limpieza pública para su disposición final.
La jornada reunió a efectivos de la comisaría de Tahuantinsuyo, trabajadores del Gobierno Regional, la Dirección Desconcentrada de Cultura, brigadas de la Municipalidad Provincial del Cusco, estudiantes del Instituto Khipu y vecinos organizados. Para la PNP, que impulsa desde hace meses operativos similares, estas limpiezas buscan reducir riesgos ambientales y fortalecer el compromiso ciudadano con la protección del patrimonio. Reiteraron que continuarán con estas actividades.
Sacsayhuamán bajo múltiples amenazas
La retirada de basura se suma a una preocupación que autoridades regionales vienen advirtiendo desde inicios de año. Sacsayhuamán enfrenta un nivel de vulnerabilidad creciente que compromete su conservación a largo plazo. En una inspección conjunta realizada meses atrás, instituciones como la Dirección Desconcentrada de Cultura, la Municipalidad del Cusco, la ANA y la Gerencia Regional de Recursos Naturales identificaron amenazas que van mucho más allá de los residuos sólidos.
Entre los problemas se encuentran los vertimientos de aguas servidas a un canal incaico que discurre hacia Sampatiana, la proliferación de comerciantes ambulantes y la edificación informal de viviendas de material noble dentro de zonas intangibles donde la ley prohíbe construcciones de tres o cuatro pisos. También se advirtió la presencia de tiendas de artesanía levantadas sin autorización a pocos metros del centro arqueológico, así como lavaderos de autos, servicios de paseo a caballo y hostales clandestinos.
Uno de los hallazgos más preocupantes fue la privatización irregular de un humedal, que anteriormente formaba parte del dominio público. En ese espacio se levantó un muro perimétrico y se habilitó un negocio de crianza de truchas destinado a actividades turísticas, lo que ha generado impactos sobre el ecosistema.
A ello se suma la proliferación de jaurías de perros, un riesgo tanto para transeúntes como para animales silvestres, y la creciente presencia de mirabuses y transporte informal que ingresa sin control a la zona arqueológica.
El gerente regional de Recursos Naturales había advertido meses atrás que Sacsayhuamán “se encuentra en riesgo y requiere decisiones urgentes”.