Un tren para Chosica. El Científico y el Político en el desarrollo urbano

Mirando retrospectivamente, “tradicionalmente” el Estado otorga a desarrolladores los grandes proyectos de infraestructura, conceptualizándolos como piezas aisladas que no se articulan entre sí

Google icon
Así es el interior del tren Lima-Chosica. (Foto: Infobae Perú/Agencia Andina/FB: Municipalidad de Lima)

El gran pensador alemán Max Weber dijo en “La política como vocación”, que la grandeza del Científico radica en su honestidad intelectual y la del Político en su capacidad de actuar con responsabilidad y honradez en un mundo inevitablemente conflictivo. La cita viene a cuento porque en un Estado fuerte además de Políticos honestos, debe haber Científicos; es decir cuadros de técnicos profesionalizados y preparados al más alto nivel para proponer las grandes obras de infraestructura que mejoren la calidad de vida de sus habitantes en todos sus niveles. Esto considerando el desarrollo urbano sostenible que toda metrópoli requiere, y con la mirada de considerar a la ciudad como un organismo vivo y complejo que tiene arterias, vías, medios de comunicación y transporte. Además, con un manejo adecuado de flujos de personas, autos, mercancías y plasmado en planes de desarrollo urbano.

Mirando retrospectivamente, “tradicionalmente” el Estado otorga a desarrolladores los grandes proyectos de infraestructura conceptualizándolos como piezas aisladas que no se articulan entre sí. El caso flagrante lo tenemos entre dos grandes obras de transporte: el Corredor Segregado Metropolitano y el Tren Eléctrico, distantes 2.5 km entre sus estaciones más próximas, sin posibilidad de conmutabilidad física y de pago. Aunque ahora se aprecian esfuerzos por elaborar planes urbanos más completos, como el PLANMET2040, elaborado por el Instituto Metropolitano de Planificación (IMP), el Estado y sus Científicos -para ponerlo en términos weberianos-, no llegan a proponer todo lo que la ciudad requiere ni su detalle, solo se plantean ideas generales, porque esta instancia tiene una visión macro, insuficiente. Es así que de pronto el Político propone un tren para Chosica que no está contemplado ni en el PLANMET, ni en su Cuadro Matriz de Proyectos Estratégicos, ni en el Plan de Desarrollo Concertado de Lima 2023-2035, anunciado como “un instrumento de desarrollo territorial”. Por cierto, en este último documento se plantea una gran verdad: que en todo gobierno debe haber “…mitigación del derroche de recursos por una cultura del ahorro”.

Este tren, que según publicaciones periodísticas, lleva un gasto mayor a los 22 millones de dólares (una “donación” de 9 millones de dólares, una inspección técnica valorizada en 100 mil y 13 millones en traslado). Además, se afirma que se requerirían otros 500 millones de dólares para acondicionar vías, estaciones, etc.

PUBLICIDAD

Este tren tiene 90 vagones y 19 locomotoras para cubrir una única ruta: de Lima a Chosica, 30 km. Al respecto, el Ministerio de Transportes y Comunicaciones ha calculado, dada la escasa frecuencia de paso de cada tren (utilizando una vía única, es decir, solo puede ir y volver por la misma), en medio centenar los pasajeros de ida y vuelta transportados. Es decir, tendríamos una locomotora de 18 mil caballos de fuerza para un solo vagón ocupado. Estaría subutilizado y económicamente no sería rentable, considerando que, para obras de esta envergadura, el Banco Mundial establece movilizar 1 millón de personas.

En cuanto a la parte medioambiental: son trenes desechados, motores diésel de 40 años de tecnología caduca, altamente contaminantes: la ciudad perderá calidad del aire que respiramos todos. El MTC ha tomado cartas en el asunto afirmando que la marcha blanca y ejecución del tren Lima–Chosica no es viable: no hay expediente técnico y no existe infraestructura esencial para operar. La solución sería extender la Línea 4 proyectada del Metro de Lima que va del Callao a Ate Vitarte, hasta Chosica y asunto arreglado.

Es indudable que en Lima se necesitan trenes, trenes eléctricos no contaminantes que desincentiven el uso de automóvil, pero no a cualquier costo y para unos cuantos. Considero que hay otros problemas acuciantes: gente sin vivienda, sin agua potable, por mencionar algunos urgentes que los Científicos y los Políticos deben abordar. Y honrar lo dicho: “mitigación del derroche de recursos por una cultura del ahorro”.

PUBLICIDAD

José Ignacio Pacheco