Tren Lima-Chosica: deficiencias en las vías amenazan la operación de los nuevos vagones Caltrain

Un reportaje de Panorama mostró rieles con daños estructurales, cruces sin control y zonas invadidas por construcciones, en el mismo tramo donde se espera implementar el servicio

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El recorrido evidenció la precariedad del trazado: durmientes rotos, construcciones sobre rieles y nula señalización ponen en entredicho la seguridad del servicio. Youtube: Panorama

Aunque la llegada del primer lote de trenes donados por la empresa estadounidense Caltrain se anuncia para este mes, la infraestructura entre Lima y Chosica presenta un panorama alarmante. Un reportaje del dominical Panorama recorrió la ruta ferroviaria y evidenció graves deficiencias en el trazado que se busca rehabilitar para el transporte de pasajeros, desde soportes dañados hasta viviendas construidas sobre el derecho de vía.

A lo largo del trayecto, se observaron condiciones que ponen en duda la viabilidad del servicio. La falta de señalización adecuada, la proximidad de kioscos a los rieles y el cruce desordenado de mototaxis y peatones sin ningún tipo de control revelan que el tramo no se encuentra listo para recibir convoyes de pasajeros. Expertos advierten que aún no existe ni un estudio técnico, ni un expediente de obra que respalde el proyecto.

Deficiencias estructurales ponen en riesgo el recorrido

Uno de los principales problemas detectados está en los elementos que sostienen los rieles. Los soportes dañados, tanto de concreto como de madera, presentan signos evidentes de desgaste. Algunos están agrietados, otros hundidos, lo que indica una presión excesiva y falta de mantenimiento. Estas piezas son clave para la estabilidad del sistema ferroviario, y su debilitamiento podría afectar la operación continua del tren.

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Carrera contra el reloj para habilitar las vías. Foto: captura Panamericana

A esto se suma que la vía actual fue diseñada para el paso de trenes de carga, con pesos y velocidades distintas a las que requiere un servicio de pasajeros. Los especialistas consultados señalaron que el actual estado de los rieles podría generar interrupciones, reducción obligatoria de velocidad o, en el peor de los casos, incidentes que pongan en peligro a los usuarios.

Casas, kioscos y mercados sobre el derecho de vía

Durante el recorrido por la ruta, se evidenció que gran parte del derecho de vía ha sido ocupado por viviendas, construcciones informales y comercios. En varios puntos, los muros de las casas se encuentran a menos de dos metros de los rieles. Algunas familias incluso colocaron cercos de madera sobre la vía, sin ser conscientes de que esta es propiedad del Estado y que será usada por el tren de pasajeros.

Además, en sectores donde existía una segunda línea férrea, ahora hay viviendas construidas encima. La recuperación de esos tramos sería clave para implementar un servicio bidireccional, pero hoy resulta inviable sin desalojos o reubicaciones. La situación genera preocupación sobre cómo se ejecutará el plan sin un trabajo previo de ordenamiento territorial.

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Vías del Tren Lima–Chosica están oxidadas y sin condiciones mínimas de seguridad. Foto: captura Panamericana

Sin estudios, sin señalización ni seguridad para peatones

Pese al anuncio del arribo de los nuevos vagones, no existe hasta el momento un estudio técnico que confirme que estos puedan circular sin inconvenientes por la ruta actual. Los rieles, de fabricación antigua y uso constante por trenes mineros, no han sido sometidos a una evaluación de resistencia. Tampoco se cuenta con un perfil de inversión ni con un plan de ejecución aprobado por el Ministerio de Transportes.

En cuanto a la seguridad, el panorama es igual de incierto. Cruces peatonales improvisados, ausencia total de señales de advertencia, falta de semáforos funcionales y pasos a nivel mal diseñados son parte del escenario. En varios puntos, personas caminan a centímetros de los rieles o cruzan en mototaxi como si se tratara de una pista común. Las autoridades locales brillan por su ausencia.

Altura, puentes antiguos y una sola vía operativa

Otro de los desafíos técnicos es la altura de los trenes donados. Con más de cinco metros desde la base, varias estructuras del recorrido no cumplirían con los estándares de despeje. Muchos puentes son antiguos y están mal conservados, lo que podría provocar fricción entre el tren y el entorno o limitar directamente su circulación. Cruzar algunos túneles representa, incluso, un riesgo para peatones.

Donación conseguida por Rafael López Aliaga fue defendida por la Embajada de los Estados Unidos en Perú.

Además, en buena parte del trayecto solo existe un riel operativo. La segunda línea, que permitiría la circulación simultánea de ida y vuelta, ha sido retirada o está invadida. Según especialistas, el funcionamiento con un solo riel podría darse de manera provisional, pero no garantiza eficiencia ni continuidad del servicio. El proyecto, en su estado actual, no tiene condiciones técnicas mínimas para operar.

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