Cada 19 de mayo, al conmemorarse el Día Mundial del Médico de Familia y Comunidad, el Perú tiene la oportunidad de reflexionar sobre una deuda pendiente: garantizar que cada familia cuente con un médico de cabecera que la acompañe a lo largo de su vida. En un sistema de salud fragmentado y hospitalocéntrico, esta figura no es un lujo, sino una necesidad urgente.
La medicina familiar no solo mejora la calidad de vida de las personas, sino que también optimiza el uso de los recursos sanitarios. Un estudio reciente del Reino Unido, que analizó más de 10 millones de consultas durante 11 años, encontró que los pacientes que mantenían continuidad con el mismo médico general experimentaban mejores resultados en salud y requerían menos consultas, reduciendo la carga de trabajo de los profesionales y liberando millones de citas.
En América Latina, la implementación de modelos de atención integral familiar y comunitaria ha demostrado ser efectiva. En Chile, por ejemplo, este enfoque se ha asociado con una reducción de hospitalizaciones evitables y del gasto asociado, además de mejorar la satisfacción de los usuarios.
Sin embargo, en el Perú, la medicina familiar sigue siendo una especialidad poco reconocida y subutilizada. La mayoría de los establecimientos de primer nivel carecen de médicos de familia, lo que perpetúa una atención fragmentada y centrada en la enfermedad, en lugar de en la persona y su contexto.
Para revertir esta situación, es imperativo:
- Ampliar la formación especializada en medicina familiar en universidades públicas y privadas.
- Mejorar las condiciones laborales de los médicos de familia, asegurando estabilidad y reconocimiento profesional.
- Integrar la medicina familiar en las políticas nacionales de salud como eje central del sistema.
- Fomentar la investigación y docencia con enfoque territorial y comunitario, generando evidencia que respalde este modelo de atención.
La medicina familiar no solo trata enfermedades; acompaña, previene y construye comunidad. Invertir en ella es apostar por un sistema de salud más humano, eficiente y equitativo. En este Día Mundial del Médico de Familia, el mejor homenaje es comprometernos a que cada familia peruana tenga acceso a este profesional que cuida de su salud a lo largo de la vida.