El impacto de la inmigración en San Juan de Lurigancho: un análisis del desarrollo en el distrito más poblado de Lima

La transformación de este distrito, que contaba con una población de 7 mil a medio millón de habitantes en unas décadas, fue impulsada por la migración y la búsqueda de oportunidades.

Uno de los distritos más poblados y grande de Lima es San Juan de Lurigancho. (Andina)

En la vibrante metrópolis de Lima, millones de peruanos trabajan incansablemente en la búsqueda de un futuro mejor. Con aproximadamente 2 millones 638 mil kilómetros cuadrados de extensión, esta ciudad alberga a un tercio de la población del país, según datos del Gobierno del Perú. En medio de esta zona urbana, un distrito destaca por encima de todos los demás: San Juan de Lurigancho.

Este distrito densamente poblado se alza como un gigante demográfico, hogar de más de un millón de habitantes. Aquí, los cerros grises se entremezclan con viviendas coloridas y el tráfico incesante que caracteriza al Perú. Sin embargo, ¿cuál es el origen de este distrito y cómo ha llegado a ser lo que es hoy?

De acuerdo con el canal de YouTube La Peruanidad, en tiempos antiguos, San Juan de Lurigancho estaba cubierto de mucha vegetación. Su ubicación al noroeste de Lima Metropolitana lo convertía en un remanso de naturaleza en medio de la creciente urbe. La historia detrás del nombre de este distrito también tiene su relato.

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Origen del nombre de San Juan de Lurigancho

El distrito enfrenta desafíos relacionados con la infraestructura y los servicios públicos debido a su rápido crecimiento.

El nombre “San Juan” proviene del patrón San Juan Bautista, cuya figura fue utilizada por los españoles para cambiar sus creencias religiosas a la población indígena establecida en la década de 1570. Sin embargo, el segundo término, “Lurigancho”, es motivo de debate y misterio. Existen dos teorías predominantes que buscan esclarecer su origen, según la Municipalidad del distrito:

La primera teoría sugiere que “Lurigancho” deriva de “Ruricancho” o “Canchus del Interior”, que habría sido el nombre de una cultura prehispánica en la zona. Esta teoría se apoya en la existencia de una variedad quechua costeña, influenciada por el aimara, donde la pronunciación de ciertas letras se transformaba. En este contexto, “R” se pronunciaba como “L” y “C” como “G”, lo que podría haber dado lugar a “Lurigancho” como adaptación castellana.

La segunda teoría plantea que “Lurigancho” proviene de “Hurin Huancho”, que se traduce como “Huanchos del valle”. Según esta teoría, los huanchos, una etnia proveniente de la sierra peruana, al igual que los huallas, habrían fundado el cacicazgo de Lurigancho. Este nombre tendría una contraparte en el distrito de San Mateo de Huanchor, conocido como “Hanan Huanchos”, en la provincia de Huarochirí. Esta interpretación se basa en la tradición de división dual de las etnias en las culturas andinas.

Historia del distrito más poblado

La fundación de la capital peruana por Francisco Pizarro tuvo un impacto significativo en la configuración de este distrito. (gob.pe)

Hace más de mil años, el Santuario de Mangomarca, con sus majestuosas pirámides, se alzaba en esta región, mientras que las enigmáticas Líneas de Cantogrande, parecidas a las famosas Líneas de Nazca, también adornaban el paisaje. En ese entonces, el valle estaba bajo la tutela del señor de Ychma, quien ingeniosamente canalizó las aguas del Río Rímac a través de canales para irrigar las tierras de San Juan de Lurigancho, convirtiéndolas en tierras fértiles.

En 1470, el inca Túpac Yupanqui y su ejército ingresaron a este valle con la intención de atacarlos y tomar posesión del lugar. Pero, decidieron integrar el Valle de Lurigancho al Tahuantinsuyo, el imponente imperio incaico que abarcaba gran parte de Sudamérica.

Sin embargo, en 1535, Francisco Pizarro fundó la capital del Perú a las puertas de San Juan de Lurigancho, marcando un hecho en la historia del valle. En su búsqueda de expansión, la huaca que simbolizaba el origen del distrito fue demolida, dividiendo el territorio en 24 haciendas que proveían alimentos a Lima y exportaban algodón. No obstante, esta prosperidad tuvo un alto costo ambiental, con la tala de bosques para la obtención de carbón, satisfaciendo la creciente demanda de la capital.

Con el tiempo, los hacendados cedieron paso a esclavos negros, como lo indica el censo de 1800. Pero con la abolición de la esclavitud por parte del presidente Ramón Castilla, los negros abandonaron el distrito, siendo reemplazados por trabajadores chinos que ofrecían su mano de obra a precios más bajos.

En 1825, Simón Bolívar desarrolló al distrito como entidad propia, pero pasaron setenta años, cuando San Juan de Lurigancho y Chosica se fusionaron como un solo distrito, con la municipalidad ubicada en Chosica, dejando una parte de Lurigancho en el olvido.

Fue en 1967 cuando se tomó la decisión de separarse nuevamente a Lurigancho de Chosica, marcando un punto de inflexión en la historia del distrito. A partir de entonces, la población de este lugar comenzó a crecer de manera exponencial. Si en 1940 albergaba a tan solo siete mil habitantes, treinta años después, la cifra se elevó a 80 mil. Cuarenta años después, el distrito experimentó un gran crecimiento, llegando a alcanzar los 250 mil pobladores, y para la década de los 90, ya se aproximaba al medio millón de habitantes.

¿Por qué la población creció tanto?

San Juan de Lurigancho es un microcosmos que refleja las dinámicas de migración y desarrollo en el Perú contemporáneo.

Desde la llegada de migrantes procedentes del interior del país, este lugar experimento un crecimiento exponencial, convirtiéndose en uno de los distritos más poblados de la capital peruana. Estos ciudadanos, en su mayoría huyendo del terrorismo que asolaba sus lugares de origen, tenían un sueño claro: encontrar oportunidades en la gran ciudad.

Inicialmente, muchos de ellos llegaban al Centro de Lima, donde alquilaban pequeñas habitaciones mientras buscaban un lugar donde establecerse. San Juan de Lurigancho, con su expansión urbana y la disponibilidad de tierras, se convirtió en el destino ideal para muchos de estos migrantes.

La astucia del peruano no se hizo esperar. Los hacendados de la zona vieron un negocio lucrativo en la venta de terrenos y comenzaron a parcelar sus tierras. Estos terrenos, con unos mil metros cuadrados cada uno, se convirtieron en una oportunidad de para aquellos que buscaban su hogar a precios accesibles.

Sin embargo, en 1980, la disponibilidad de terrenos con servicios básicos como agua y luz llegó a su fin. Los pobladores de bajos recursos se vieron obligados a buscar nuevos lugares para establecerse, incluso si eso significaba vivir sin las comodidades más elementales. La población, lejos de quedarse de brazos cruzados, comenzó a movilizarse a través de marchas y protestas en busca de mejoras en sus condiciones de vida.

El auge de San Juan de Lurigancho no se detuvo allí. La construcción de importantes obras públicas como las universidades de la línea 1 del metro y modernos centros comerciales atrajo inversiones y generó un aumento en la demanda de terrenos en la zona. Los precios de las propiedades en los cerros se incrementaron, reflejando el crecimiento y desarrollo continuo de este distrito.

A medida que pasaban los años, la llanura de San Juan de Lurigancho alcanzaba su capacidad máxima. No había espacio para construir más viviendas, y fue entonces cuando la población decidió expandirse hacia los cerros. Hasta el día de hoy, estos relieves siguen siendo un destino para los nuevos pobladores que buscan un lugar para llamar hogar.

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