El trabajo de un médico en el fútbol peruano: sus verdaderas funciones, el secretismo con los partes médicos y la relación con los futbolistas

Ante las continuas controversias suscitadas alrededor del cuerpo médico de uno de los equipos más importantes de la Liga 1, Infobae Perú se contactó con uno de los referentes en la materia en el país como Julio Grados, con tres décadas en el rubro y paso por la selección peruana.

El rol del médico deportivo viene siendo cuestionado en el Perú y Julio Grados nos orienta y explica sus verdaderos alcances para evitar desinformación. (Difusión/ Liga 1/ GEC)

Uno de los aspectos más importantes de un plantel profesional de fútbol es poder mantener en competencia a los jugadores a lo largo de una temporada cuyos calendarios suelen ser bastante duros y en Liga 1 son 36 partidos al año, pudiendo superar los 40 si es que clasifican a instancias finales como play off o tienen participación en Copa Libertadores o Sudamericana.

El principal enemigo de la premisa descrita anteriormente son las lesiones, que pueden ocurrir de manera casual durante un entrenamiento o actividad extracurricular, así como durante los encuentros oficiales. Ahí radica la importancia de contar con un médico encargado para la preparación de la plantilla, que pueda ser un nexo con el comando técnico y tenga la sabiduría necesaria para guiar y monitorear a los atletas cuando sea necesario.

Sin embargo, cuando surge una plaga de lesiones como la ocurrida en Alianza Lima a lo largo de este 2023, los principales señalados son precisamente los especialistas encargados de esta área, pese a que en algunas circunstancias no tienen incidencia en lo ocurrido y son objeto de cargamontón en redes sociales y hasta medios de comunicación. Ante las dudas surgidas con respecto al rol que cumplen y su injerencia en los problemas físicos de los deportistas, Infobae Perú se contactó con un experto en la materia para conocer sus verdaderas funciones, la problemática a la que se ven expuestos, entre otros temas.

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Julio Grados cuenta con un libro denominado 'Los meniscos del fútbol peruano'.

Julio Grados, exmédico de la selección, aclara todas las dudas

Para conocer cómo se desempeña un galeno dentro del balompié nacional hay pocas voces con tanta experiencia como la de Julio Grados, con más de 30 años de trayectoria en el medio, con paso por la selección peruana y clubes como Universitario de Deportes o Universidad San Martín. Incluso se animó a publicar un libro sobre 100 de sus vivencias, titulado ‘Los meniscos del fútbol peruano’. A continuación sus apuntes más destacados en conversación con Infobae Perú.

Del arranque nos comenta que no cualquier médico debería hacerse cargo del cuidado de un plantel, sino que en específico un traumatólogo con al menos tres años de experiencia en la materia de ortopedia. Esto, indica, ya que al futbolista, entrenador o dirigente les interesa “quién lo va a rehabilitar más rápido”, pues “cuanto más rápido sale (de la lesión), ganamos todos”. Otro tema que le genera preocupación es la cantidad de días que los médicos asisten a las instituciones, así como la diversificación de estos. Considera que deben estar en un 80% de las sesiones semanales.

“Para mí es inaudito que un doctor diferente vaya cada día de la semana y que haya cuatro o cinco doctores que van un día sí y el resto van alternando, y peor que no sean especialistas traumatólogos. Yo sé que han ido médicos generales hasta psiquiatras a un equipo de fútbol, cosa inaudita porque se puede prestar a que existan diagnósticos diferentes”, cuestiona.

Una vez aclarados los puntos que considera deben primar en el apartado médico de una escuadra, Grados Pomarino nos comenta cuáles son las tareas que debe cumplir el responsable de dicha demarcación.

“Vigilar que todo su plantel y comando técnico estén aptos para rendir lo mejor posible tanto en los entrenamientos como en los encuentros oficiales. Esto quiere decir desde el peso, pues debe haber un registro al respecto. Otro punto es la nutrición, incluso en el aspecto personal. En último lugar, estar al tanto de todo lo que es suplementación como proteínas o elementos que lo ayudan a mejorar su rendimiento, bajar de peso y que esos productos no choquen con el doping”.

Uno de los temas más cuestionados en torno a Alianza Lima en las últimas semanas fueron las presuntas pruebas médicas de poco rigor realizadas a las contrataciones extranjeras y los diagnósticos poco contundentes al respecto. El deportólogo nos comenta cómo se debería realizar estos, previo a firmar un fichaje como a lo largo de la campaña.

“Esa es una tarea compartida entre el dirigente, la parte médica y el entrenador. Lo ideal es que pase un examen médico con el encargado antes de hacer un contrato, pero muchas veces hacen la incorporación sin los análisis correspondientes o se basan en la opinión del representante. En caso se dé esto, la misión del médico es comunicar y dar su opinión, aunque no estén de acuerdo. En los entrenamientos no rinden bien, los ves cojeando de una rodilla y vienen los problemas”.

Carlos Zambrano, Santiago García y Pablo Sabbag son algunos de los jugadores de Alianza que se lesionaron este año. (Liga 1)

Otro de los aspectos en los que Julio Grados se encuentra en desacuerdo es que determinados miembros de una plantilla acudan a agentes externos para tratar sus lesiones.

“Todo nace de la confianza que pueda tener el futbolista con su médico tratante y eso se gana con hechos profesionales. Si el jugador tiene uno personal, ahí entra la decisión del directivo si permite tomar una segunda opinión por fuera. Yo no estoy muy de acuerdo con eso, pienso que el del club debe tratar todas las lesiones, pero si la autoridad da esa opción, no tienes otra cosa que acatarla. No me parece muy uniforme, porque nosotros estamos con él todo el año, día a día”.

El secretismo tampoco es algo con lo que nuestro entrevistado comulgue y por ello rechaza que diversos elencos de la Liga 1, como Alianza Lima y Sporting Cristal, por citar dos, no informen sobre quiénes sufren de dolencias ni cuánto tiempo tomará su recuperación.

“Me parece pésimo. El silencio no es un buen instrumento ni consejero. Uno tiene que expresar para informar a la afición, al periodismo, qué tipo de lesión tiene, un diagnóstico con nombre de apellido, un pronóstico de tiempo de rehabilitación. Tiene que haber un informe médico, si no es diario, semanal o post partido. Eso que el entrenador rival va a leer los reportes son tonterías (...) El tema de la no información médica viene por nivel dirigencial o técnico porque no les gusta. Me parece una mala norma”.

Bajo ese concepto, el también ex trabajador de Melgar se mostró a favor que sus colegas puedan salir públicamente a detallar lo que sucede con sus pacientes, ya que es innato de su profesión y cuestiona las decisiones dirigenciales que toman una postura contraria a ella.

Pienso que el médico debe salir a informar, ¿por qué no puede salir a hablar? Si para eso está. Nos hemos criado en un medio académico y nos gusta enseñar a nuestra manera lo que sabemos. Si hay tanta ignorancia a nivel de la afición sobre un tipo de lesión, qué mejor que salir y tratar de explicarla. Cuando estaba en la selección me mandaban a hablar con 40 periodistas en zona mixta y me reventaban a preguntas. Soy partidario número uno que el médico debería expresarse de esa manera y soy enemigo que se le prohíba hablar”.

Julio Grados durante su etapa en la selección peruana.

Uno de los peruanos más duchos en la rama hace una comparación en cómo se trabajaba en antaño y cómo se hace ahora, mencionando que, pese a lo que se podría creer, la incorporación de más personal a un staff médico no asegura su éxito y, por lo contrario, podría dificultar su desempeño.

“Cuando empecé en la ‘U’ trabajé dos años completamente gratis, pues lo hice por afición porque me gustaba el fútbol y era hincha de ese equipo. Luego uno va escalando, pero ahora se busca un poco más la parte remunerativa, no están porque les gusta. Antiguamente, éramos solamente un médico, después vi esa moda de que el médico jefe contrate a generales o con otras especialidades, porque no quieren estar 100% metidos ahí o no viajar todos los fines de semana. Otra cosa que cambió es el tema de los terapistas, eso no es bueno. Mientras más gente haya, más puntos de opinión hay y en la parte médica no es bueno eso. Es mejor que haya menos cabezas que piensen y manejen con un solo criterio el tema de las lesiones”.

Finalmente, fue tajante al afirmar que en el Perú no se toma seriamente la medicina deportiva ni en Liga 1 ni en las otras categorías, cumpliendo únicamente con lo mínimo indispensable para evitar ser sancionados.

“Creo que no se le da la importancia que debería tener. Acuérdate del caso de Deportivo Llacuabamba que pusieron a un chofer de bus en lugar de un médico. Hay equipos que no tenían médico, a mí me ha pasado en partidos de provincia que me han pedido ayuda cuando hay lesionados y solo tenían fisio. Debería darse más relevancia al tema, no contratar por contratar a quien se ofrece o cobra menos. Hacer respetar los reglamentos, no sé cuántos clubes cumplen con eso”.

Para Julio Grados, en el Perú no se da la seriedad necesaria a la medicina deportiva. (EFE)
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