Investigadores panameños trabajan en un sistema de radar instalado a bordo de un dron para estimar la humedad del suelo en cultivos de arroz. El proyecto busca generar mapas que permitan identificar diferencias en la cantidad de agua dentro de las parcelas, sin realizar excavaciones ni depender exclusivamente de inspecciones manuales.
La iniciativa es desarrollada por el Grupo de Investigación en Tecnologías Avanzadas de Telecomunicación y Procesamiento de Señales (GITTS) de la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP).
La Dirección Nacional de Sanidad Vegetal del Ministerio de Desarrollo Agropecuario participa principalmente en la coordinación de las actividades con los productores.
El proyecto fue seleccionado como uno de los tres beneficiados por la convocatoria Práctica IDDS 2025-2027, impulsada por la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación. Su ejecución comenzó en septiembre de 2025 y contempla 36 meses para desarrollar, probar y validar el funcionamiento del prototipo.
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La plataforma combinará un sensor de radar, un vehículo aéreo no tripulado y herramientas de procesamiento de señales. El equipo emitirá ondas electromagnéticas hacia el terreno y analizará la respuesta recibida, cuyas características pueden variar según el contenido de agua y las propiedades físicas del suelo.
La humedad influye sobre la forma en que las ondas se desplazan y son reflejadas por el terreno. A partir de esas variaciones, los investigadores intentarán construir modelos que permitan representar la distribución del agua mediante mapas georreferenciados y detectar diferencias entre distintos sectores de una finca.
La tecnología deberá superar varias etapas antes de convertirse en una herramienta de uso agrícola. Las señales recopiladas por el radar tendrán que contrastarse con mediciones directas realizadas en el terreno, debido a que la textura del suelo, la cobertura vegetal y las condiciones ambientales pueden afectar la precisión de los resultados.
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El prototipo será probado inicialmente en plantaciones que utilizan el sistema de secano, modalidad en la cual el abastecimiento de agua depende principalmente de las lluvias. Para facilitar esas evaluaciones, el MIDA coordina las visitas y el acceso del equipo científico a fincas seleccionadas en Chepo y Natá.
Los productores Omar Spigel, del área de Chepo, y Carlos Rodríguez, de Natá, fueron incorporados como los primeros participantes de la etapa de campo. Ambos permitirán realizar mediciones en sus terrenos y recopilar la información necesaria para comparar la respuesta del radar con las condiciones reales de los cultivos.
La doctora Maylin Acosta, de Proyectos Especiales de Sanidad Vegetal, tiene a su cargo la comunicación con productores y encargados de las fincas. También acompañará las campañas de medición y facilitará las coordinaciones requeridas para cumplir con las actividades programadas por el grupo de investigación.
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El investigador principal es Edson Stevens Galagarza Martínez, mientras que Fernando Xavier Arias Vargas y Maytee Zambrano de Rojas participan como coinvestigadores. La ficha de la UTP clasifica la iniciativa dentro del área de investigación, desarrollo e innovación y establece una vigencia institucional entre 2025 y 2028.
La aplicación del sistema podría adquirir relevancia debido al peso del secano en la producción nacional. Datos del MIDA correspondientes a noviembre de 2023 indicaban que el 91.9% de las 80,572.8 hectáreas sembradas de arroz utilizaba esa modalidad, frente a un 8.1% cultivado mediante sistemas de riego.
La dependencia de las precipitaciones expone las plantaciones a períodos secos, lluvias irregulares y acumulaciones desiguales de agua. Un mapa de humedad podría ayudar a dirigir las inspecciones hacia puntos específicos, aunque su utilidad dependerá de que el prototipo alcance niveles suficientes de precisión y estabilidad operativa.
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La medición mediante radar ofrece una diferencia frente a los drones equipados únicamente con cámaras, que captan principalmente información visible de la superficie y del estado de las plantas.
Durante los próximos meses, las campañas en Chepo y Natá deberán aportar datos para ajustar el sistema y determinar cómo responde en suelos y plantaciones con condiciones diferentes. El resultado permitirá establecer si la plataforma puede apoyar el manejo del agua o si requerirá nuevas modificaciones antes de avanzar hacia pruebas más amplias.
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