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En Panamá intensifican vigilancia sanitaria dentro de los recintos carcelarios

Dispositivo se refuerza con áreas de aislamiento, como la implementada en el Complejo Penitenciario La Joya, destinada a contener posibles brotes de tuberculosis

Las autoridades indicaron que la labor sanitaria se refuerza con áreas de aislamiento. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las acciones sanitarias en centros penitenciarios han adquirido una dimensión estratégica para el Ministerio de Salud (Minsa), que ha intensificado la vigilancia y la atención frente al riesgo de enfermedades transmisibles en estos espacios de alta concentración.

La presencia de clínicas penitenciarias y equipos profesionales responde a la necesidad de prevención y respuesta rápida ante epidemias como la tuberculosis (TB) y el VIH, según confirmaron las autoridades de salud.

El Minsa mantiene clínicas de salud dentro de los recintos, donde equipos multidisciplinarios atienden tanto la medicina general como la odontología y la enfermería, además de organizar jornadas especiales para responder a las demandas específicas de cada centro.

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Este dispositivo sanitario se refuerza con áreas de aislamiento, como la implementada en el Complejo Penitenciario La Joya, destinada a contener posibles brotes de tuberculosis y asegurar el seguimiento médico de los pacientes afectados.

Las personas privadas de libertad que viven con VIH cuentan con una clínica especializada en el mismo complejo, mientras que en otras regiones se garantiza la atención a través de clínicas de Terapia Antirretroviral (TAR).

La sobrepoblación carcelaria constituye uno de los mayores desafíos para la gestión sanitaria, ya que facilita la propagación de enfermedades infecciosas.

Las autoridades subrayan que la vigilancia epidemiológica se mantiene activa para detectar y responder oportunamente ante cualquier evento sanitario relevante.

La sobrepoblación carcelaria constituye uno de los mayores desafíos para la gestión sanitaria, ya que facilita la propagación de enfermedades infecciosas.

Por ello, el Minsa ha fortalecido las medidas de prevención y bioseguridad, tanto para las personas privadas de libertad como para el propio personal de salud.

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El subdirector general de Salud de la Población, Dr. Pedro Contreras, enfatizó que “este personal está expuesto también a ciertos riesgos”, por lo que resulta esencial que adopten protocolos estrictos durante la atención.

Además del riesgo físico, las autoridades han puesto foco en el bienestar emocional del personal sanitario. Se promueven herramientas de autocuidado y manejo del estrés para reducir el desgaste que implica trabajar en contextos penitenciarios, buscando así un entorno más seguro y eficiente para todos los actores involucrados.

Las autoridades subrayan que la vigilancia epidemiológica se mantiene activa para detectar y responder ante cualquier evento sanitario relevante. (Freepik)

La Dirección General de Salud Pública realiza supervisiones anuales en las clínicas penitenciarias, verificando el cumplimiento de normas y directrices. Estas inspecciones incluyen la preparación para emergencias, la capacitación en vacunación y la respuesta ante desastres, asegurando así una cobertura integral de las necesidades sanitarias.

Durante una jornada nacional de capacitación, desarrollada con la participación de profesionales de varias regiones, se abordaron temas como tuberculosis, VIH, Alzheimer, autocuidado, bioseguridad y desarrollo personal.

Isaías Montilla, representante de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), destacó que “el fortalecimiento de las capacidades de estos profesionales es esencial para garantizar servicios efectivos, oportunos y centrados en las necesidades de la población privada de libertad”.

Montilla precisó que la actualización clínica y la formación en aspectos legales y de autocuidado buscan dotar al personal de “conocimientos, habilidades, herramientas y buenas prácticas” para ofrecer una atención más humana y de calidad. Además, subrayó la importancia de incluir a adolescentes en conflicto con la ley en estas acciones de fortalecimiento.

El Ministerio de Salud ha implementado una red de clínicas y equipos profesionales en los centros penitenciarios, con medidas específicas para prevenir y controlar enfermedades transmisibles como la tuberculosis y el VIH.

Las personas privadas de libertad que viven con VIH cuentan con una clínica especializada en el mismo complejo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Además, se han adoptado protocolos de bioseguridad y autocuidado, y se desarrollan jornadas de capacitación para fortalecer la capacidad del personal sanitario que atiende a la población privada de libertad.

Las acciones del Minsa buscan no solo garantizar una atención sanitaria oportuna y segura, sino también proteger la dignidad y los derechos de quienes se encuentran bajo custodia del Estado.

El trabajo diario del personal sanitario, reconocido tanto por las autoridades nacionales como internacionales, constituye un pilar para la salud y la protección de las personas en situación de vulnerabilidad.

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