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Malaria y leishmaniasis acumulan más de 6,400 casos en Panamá durante 2026

Las autoridades sanitarias mantienen la vigilancia sobre los virus respiratorios tras contabilizar 58 defunciones por influenza, principalmente entre adultos mayores y personas con comorbilidades.

Panamá acumula 4.887 casos de malaria durante 2026, luego de que en la semana epidemiológica 29 se notificaran 19 casos y se actualizaran otros 65 correspondientes a semanas anteriores. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las enfermedades respiratorias y la malaria continuaron avanzando en Panamá durante la semana epidemiológica 29, correspondiente al periodo del 19 al 25 de julio. El Ministerio de Salud (Minsa) registró aumentos en síndrome gripal, infecciones respiratorias agudas graves y malaria, mientras la influenza mantuvo en 58 el número de fallecimientos acumulados durante 2026.

El síndrome gripal pasó de 24.372 casos acumulados en la semana 28 a 25.323 en la siguiente, un incremento de 951 registros. Solo durante la semana 29 fueron contabilizados 915 casos, con una tasa de 19,8 por cada 100.000 habitantes, frente a los 811 reportados durante el periodo epidemiológico inmediatamente anterior.

También aumentaron las infecciones respiratorias agudas graves (IRAG), categoría que comprende cuadros como bronconeumonías y neumonía. El acumulado avanzó de 10.619 a 11.166 casos entre ambas semanas, mientras los registros semanales aumentaron de 498 a 518. La tasa acumulada alcanzó 241,5 casos por cada 100.000 habitantes.

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Estas infecciones pueden comenzar con fiebre, tos, dolor de garganta, congestión, dolores musculares, cefalea y cansancio, dependiendo del virus responsable.

Panamá mantiene 58 defunciones por influenza en lo que va de 2026, sin que se registraran nuevas muertes durante la semana epidemiológica 29. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los cuadros graves pueden evolucionar hacia neumonía, dificultad respiratoria e insuficiencia respiratoria, particularmente entre adultos mayores, niños pequeños y personas con enfermedades crónicas. Algunas infecciones también pueden agravar patologías cardiovasculares o pulmonares preexistentes.

La influenza, entretanto, no produjo nuevas defunciones durante la semana 29, por lo que el acumulado permaneció en 58. Los datos muestran un patrón particularmente relevante: el 60,3% de los fallecidos tenía 65 años o más y otro 11,1% correspondía a menores de un año, mientras el 82,8% presentaba factores de riesgo asociados principalmente con comorbilidades.

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Además, ninguna de las 58 personas fallecidas estaba vacunada contra influenza para la temporada actual y el 82% tampoco había recibido la vacuna correspondiente a 2025.

La influenza se transmite principalmente mediante partículas respiratorias expulsadas al hablar, toser o estornudar y puede provocar neumonía y otras complicaciones potencialmente mortales en pacientes vulnerables.

Otro comportamiento que sobresale es el de la malaria. El acumulado pasó de 4.803 casos en la semana epidemiológica 28 a 4.887 en la 29, una diferencia de 84 registros.

El 100% de las personas fallecidas por influenza no estaba vacunado contra la enfermedad durante la temporada actual, mientras el 82,8% presentaba factores de riesgo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El último informe incluye 19 casos notificados durante la semana y la actualización de otros 65 correspondientes a periodos anteriores, por lo que el aumento no significa que los 84 contagios ocurrieran durante esos siete días.

La malaria es causada por parásitos del género Plasmodium y se transmite principalmente mediante la picadura de mosquitos Anopheles hembra infectados, no por contacto habitual entre personas.

Sus primeros síntomas suelen ser fiebre, escalofríos y dolor de cabeza, pero algunas formas pueden evolucionar rápidamente hacia convulsiones, alteración de conciencia, dificultad respiratoria, hemorragias e insuficiencia multiorgánica.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que la malaria por Plasmodium falciparum puede convertirse en una enfermedad grave e incluso provocar la muerte en apenas 24 horas si no recibe tratamiento.

Entre las posibles consecuencias de los cuadros severos figuran anemia grave, daño neurológico asociado a malaria cerebral y afectación de distintos órganos, por lo que el diagnóstico y tratamiento tempranos resultan determinantes.

La leishmaniasis es una enfermedad parasitaria transmitida por la picadura de flebótomos infectados; su forma cutánea puede provocar úlceras y dejar cicatrices permanentes. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La leishmaniasis también mantuvo una circulación importante. Panamá acumuló 1.606 casos hasta la semana 29, frente a los 1.560 contabilizados una semana antes, mientras el último periodo incorporó 43 nuevos registros.

Aunque la cifra semanal fue inferior a los 58 casos informados en la semana 28, el acumulado nacional aumentó en 46 casos debido a actualizaciones epidemiológicas.

Esta enfermedad parasitaria se transmite mediante la picadura de pequeños flebótomos hembra infectados y puede manifestarse de diferentes maneras. La forma cutánea, la más común, provoca lesiones y úlceras que pueden dejar cicatrices permanentes; la mucocutánea puede destruir tejidos de nariz, boca y garganta, mientras la leishmaniasis visceral puede resultar mortal sin tratamiento.

El gusano barrenador en humanos presentó igualmente una variación en el acumulado, que pasó de 69 casos en la semana 28 a 71 en la semana 29, aunque el último reporte no notificó casos nuevos durante esos siete días.

La diferencia responde, por tanto, a actualizaciones de registros anteriores y no a dos infecciones ocurridas necesariamente durante la semana analizada.

La vigilancia epidemiológica mantiene 15 casos acumulados de fiebre por hantavirus y 14 de síndrome cardiopulmonar, sin nuevos registros durante la semana analizada. Archivo

Otras enfermedades permanecieron sin variaciones. El hantavirus continuó con 15 casos de fiebre y 14 de síndrome cardiopulmonar, la leptospirosis se mantuvo en 30, el virus Oropouche en 18, chikungunya en cuatro y zika en uno. Tampoco se notificaron nuevos casos de mpox, cuyo acumulado permaneció en seis durante 2026.

El comportamiento entre las semanas 28 y 29 muestra así que la presión epidemiológica no proviene de una sola enfermedad, sino de varios padecimientos respiratorios, parasitarios y transmitidos por vectores que continúan acumulando casos.

El Minsa reiteró la importancia del autocuidado y de la participación comunitaria para reducir contagios y evitar complicaciones, especialmente entre las poblaciones más vulnerables.

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