La Policía Nacional de Panamá, a través de la Oficina Central Nacional (OCN) de Interpol, concretó la extradición desde Madrid, España, de Jean Carlos Valencia Escobar, alias “El Abogado”, un ciudadano panameño requerido por la justicia por la presunta comisión del delito contra la seguridad colectiva, en la modalidad de asociación ilícita para delinquir (pandillerismo).
Con este traslado, las autoridades completan la segunda extradición internacional realizada durante esta semana, luego del retorno desde Colombia de otro presunto integrante de estructuras criminales vinculadas al narcotráfico.
Según informó la Policía Nacional, Valencia Escobar figura entre los principales requeridos dentro de la Operación Antipandillas Combate, desarrollada el 22 de mayo de 2026, como parte de la ofensiva dirigida a desarticular organizaciones criminales que operan en el país.
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Las investigaciones lo identifican como presunto cabecilla de la pandilla Bagdad-Santa Eduviges, una estructura con influencia en el sector de Santa Eduviges, corregimiento de Tocumen, al este de la capital panameña.
Su captura se produjo el 27 de mayo en la Plaza de Santa Ana, en pleno centro de Madrid, gracias a una alerta internacional emitida por Interpol Panamá y ejecutada por la Policía Nacional de España.
Desde entonces permanecía detenido mientras avanzaba el proceso judicial de extradición solicitado por Panamá, trámite que concluyó con su entrega a las autoridades panameñas para enfrentar las investigaciones abiertas en su contra.
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Alias “El Abogado” era considerado uno de los objetivos prioritarios dentro de las pesquisas iniciadas por la Fiscalía Especializada en Delitos de Asociación Ilícita, la Dirección Nacional de Inteligencia Policial y la Dirección de Investigación Judicial (DIJ).
Durante la Operación Combate, realizada pocos días antes de su captura en España, fueron aprehendidas siete personas, entre ellas alias “Rungito”, señalado también como uno de los supuestos líderes de la organización.
Las investigaciones sostienen que la pandilla Bagdad-Santa Eduviges mantenía control territorial sobre ese sector de Panamá Este y presuntamente coordinaba actividades relacionadas con microtráfico de drogas, homicidios, robos, privaciones de libertad y posesión ilegal de armas de fuego.
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Estas acusaciones forman parte de procesos penales en curso y no constituyen una condena judicial, por lo que rige el principio de presunción de inocencia.
La extradición también revive los antecedentes internacionales de la organización. En 2023, las autoridades españolas capturaron en Pozuelo de Alarcón, Madrid, a otro presunto líder del denominado “Cártel de Bagdad”, considerado por los organismos de seguridad como una de las organizaciones criminales panameñas con mayor proyección internacional.
Esa investigación se desarrolló a partir de información suministrada por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, que alertó sobre presuntas operaciones de tráfico internacional de cocaína, blanqueo de capitales mediante lingotes de oro y conversión de recursos ilícitos en criptomonedas.
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La llegada de Valencia Escobar ocurre apenas dos días después de que Panamá concretara otra importante extradición internacional. El pasado martes fue trasladado desde Colombia Jorge Antonio Zurita, alias “Gordo Pibe”, quien permanecía prófugo desde 2023 y fue capturado en Medellín en mayo de 2025 gracias a una operación coordinada entre la Dijín colombiana, Interpol y las autoridades panameñas.
Alias “Gordo Pibe” es investigado por su presunta participación en delitos relacionados con drogas y señalado como uno de los supuestos operadores de la pandilla Kill the Nasty, considerada por las autoridades como el brazo financiero de la organización criminal Sam 23.
Las investigaciones también mencionan presuntos vínculos con el Clan del Golfo y con las disidencias de las FARC lideradas por alias “Iván Mordisco”, aunque esos señalamientos continúan dentro de procesos judiciales y no representan una condena.
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Con ambas extradiciones, las autoridades panameñas destacan el fortalecimiento de la cooperación internacional para localizar y trasladar al país a personas requeridas por la justicia. En los dos casos fue determinante la coordinación entre Interpol Panamá y los organismos de seguridad de España y Colombia, que permitieron ubicar a los investigados fuera del territorio nacional y completar los procedimientos judiciales necesarios para su entrega.