En el marco de su visita de trabajo a México, el presidente panameño, José Raúl Mulino, sostuvo una reunión con el empresario Carlos Slim, participó en un foro con ejecutivos de algunas de las principales compañías mexicanas y desarrolló una agenda oficial con la presidenta Claudia Sheinbaum.
La gira estuvo enfocada en atraer inversiones, fortalecer el comercio bilateral y promover a Panamá como plataforma logística para las empresas mexicanas con operaciones en América Latina, en un momento en que el Gobierno impulsa un amplio portafolio de proyectos de infraestructura y busca aprovechar la reconfiguración de las cadenas globales de suministro.
Slim, considerado el decimosexto hombre más rico del mundo, recibió a Mulino en su residencia, donde conversaron sobre la coyuntura económica internacional, el nuevo escenario geopolítico y las oportunidades que ofrece Panamá para la inversión extranjera.
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En el encuentro también participaron la primera dama, Maricel de Mulino; el canciller, Javier Martínez Acha; los ministros Julio Moltó, Roberto Linares y José Ramón Icaza; el embajador de Panamá en México, Abraham Martínez, y la secretaria de Asuntos Económicos y Competitividad, Kristelle Getzler.
Aunque actualmente no mantiene inversiones relevantes en el país, Slim ha tenido una presencia importante en Panamá. A través de Grupo Carso e Ideal Panamá desarrolló proyectos hidroeléctricos en Chiriquí, incluyendo las centrales Bajo de Mina y Baitún, con una capacidad conjunta de 145 megavatios.
En 2020 reorganizó esos activos mediante la adquisición del cien por ciento de Ideal Panamá por 152,6 millones de dólares, mientras que en 2022 también salió del mercado panameño de telecomunicaciones tras concretarse la venta de Claro Panamá a Liberty Latin America.
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De acuerdo con la Presidencia panameña, durante la conversación con Slim se abordaron temas económicos y geopolíticos derivados del nuevo escenario internacional, además del potencial de Panamá como destino para las empresas mexicanas interesadas en expandirse hacia Centro y Sudamérica.
La agenda continuó con un encuentro entre Mulino y representantes de 23 empresas y gremios mexicanos vinculados con infraestructura, logística, tecnología, transporte, turismo, agroindustria, puertos y ciberseguridad, interesados en explorar oportunidades de negocios e inversión en Panamá.
Ante los empresarios, el mandatario aseguró que el país atraviesa el mayor ciclo de inversión en un siglo, respaldado por una economía que crece por encima del 4%, un centro bancario regional consolidado y un portafolio de obras públicas que supera los 30.000 millones de dólares, al que se suman los 8.500 millones de dólares en inversiones proyectadas por el Canal de Panamá.
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“Miro esta sala y no veo competidores. Veo socios naturales. Ustedes son los mejores del continente en fabricar y nosotros nos especializamos en conectar al mundo. Ustedes producen y nosotros distribuimos. No competimos; nos complementamos", expresó Mulino.
El presidente presentó proyectos como el tren Panamá-David, nuevas carreteras, puertos, hospitales y otras obras estratégicas que buscan fortalecer la competitividad del país. También invitó a las empresas mexicanas a establecer sus sedes regionales en Panamá mediante el régimen especial para Sedes de Empresas Multinacionales, bajo el cual ya operan 192 compañías.
“A quienes ya miran hacia Panamá les digo sencillamente: los estamos esperando. El momento de invertir en Panamá es ahora", afirmó.nEntre las empresas participantes figuraron Google Cloud, International Atlantic Port, Agropark Querétaro, Grupo IPS, COMCE, CANIRAC, Polyshell, TSS Cyber y OR-B Logística, entre otras.
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Una de las iniciativas que despertó interés fue International Atlantic Port, proyecto privado que busca desarrollar un complejo portuario multimodal en la costa atlántica panameña para ampliar la capacidad logística del país.
La gira también incluyó una reunión oficial de dos horas con la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum en el Palacio Nacional, donde ambos gobiernos acordaron relanzar la relación bilateral con una agenda enfocada en comercio, inversiones, infraestructura, cooperación científica y tecnológica.
Uno de los principales compromisos fue impulsar un mejor aprovechamiento del Tratado de Libre Comercio entre México y Panamá, vigente desde hace once años, con el propósito de incrementar el intercambio comercial y atraer nuevas inversiones.
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Los mandatarios también destacaron la complementariedad entre el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec y el Canal de Panamá, al considerar que ambas plataformas pueden fortalecer las cadenas globales de suministro y la conectividad logística de la región.
Como parte de ese entendimiento acordaron ampliar la cooperación en infraestructura, transporte e intercambio de experiencias ferroviarias, un tema de especial interés para Panamá debido al proyecto del ferrocarril entre la capital y la frontera con Costa Rica.
Otro de los anuncios relevantes fue el respaldo de México al Tratado de Neutralidad Permanente del Canal de Panamá. Durante el encuentro, Sheinbaum reiteró el apoyo de su país a ese régimen internacional, mientras Mulino destacó la importancia de seguir sumando aliados regionales para preservar la neutralidad de la vía interoceánica.
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La declaración conjunta también incluyó acuerdos para fortalecer la cooperación en el combate al gusano barrenador del ganado, ampliar la colaboración científica y tecnológica, avanzar hacia un acuerdo de asistencia mutua en asuntos aduaneros y promover un memorando sobre transparencia y acceso a la información pública.
Además, ambos mandatarios coincidieron en impulsar una agenda de integración regional en el marco de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, al tiempo que instruyeron a sus cancilleres a convocar próximamente el Consejo del Acuerdo de Asociación Estratégica entre México y Panamá.
Con esta visita, Mulino buscó proyectar a Panamá como un socio estratégico para México en un contexto de relocalización de inversiones y fortalecimiento de las cadenas regionales de suministro.
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La apuesta del Gobierno es que el país no solo sea un punto de tránsito para las mercancías mexicanas, sino también una plataforma desde la cual las empresas puedan coordinar sus operaciones, distribuir productos y ampliar su presencia en los mercados de América Latina.