Los juegos de suerte y azar mantienen un crecimiento sostenido en Panamá. Entre enero y mayo de 2026, los operadores regulados movilizaron $1,328.8 millones en apuestas brutas, un aumento de 16.2% frente al mismo período de 2025, cuando el monto fue de $1,143.7 millones, según cifras de la Contraloría General de la República con datos de la Junta de Control de Juegos.
El principal motor del sector sigue siendo el de las máquinas tragamonedas tipo “A”, que registraron $932.4 millones en apuestas durante los primeros cinco meses del año. Este segmento representó poco más del 70% del total reportado por los operadores de juegos de suerte y azar y creció 7.3% en comparación con igual período de 2025.
Estas máquinas pueden operar tanto en casinos completos como en salas especializadas de tragamonedas o establecimientos autorizados para este tipo de actividad.
A diferencia de los casinos completos, no necesariamente incorporan mesas de juego, ya que pueden funcionar bajo formatos dedicados exclusivamente a máquinas tipo “A”, siempre dentro del régimen regulado por la Junta de Control de Juegos.
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El segundo segmento de mayor peso fue el de los juegos de suerte y azar a través de internet, que continúa siendo el de crecimiento más acelerado. Las apuestas digitales alcanzaron $299.6 millones entre enero y mayo, un incremento de 57% respecto al mismo período del año anterior.
La expansión de las plataformas en línea confirma un cambio en los hábitos de los jugadores, que cada vez utilizan más canales digitales para realizar apuestas. Este comportamiento también muestra cómo la industria regulada se ha diversificado más allá de los espacios físicos tradicionales.
En tercer lugar se ubicaron las mesas de juego, con $74.3 millones en apuestas, lo que representó un aumento de 23% frente a enero-mayo de 2025. Estas modalidades incluyen juegos como blackjack, ruleta, baccarat y póker, y operan en los casinos completos, que en Panamá están vinculados a hoteles con más de 300 habitaciones y deben cumplir requisitos específicos de infraestructura, capacidad y oferta de entretenimiento.
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El resto de los segmentos mostró resultados mixtos. Las apuestas en el Hipódromo Presidente Remón sumaron $11.4 millones, una caída de 6.1%; las salas de apuestas deportivas sumaron $7.2 millones, con una disminución de 7.5%; las salas de bingo alcanzaron $2.8 millones, con crecimiento de 6.4%; y los juegos instantáneos registraron $1.1 millones, una reducción de 18.8%.
Aunque las cifras oficiales reflejan un volumen importante, no abarcan todo el universo de apuestas existente en el país. El informe incluye casinos, hipódromo, salas de bingo, apuestas deportivas, plataformas digitales, juegos instantáneos y tragamonedas tipo “A”, pero no incorpora las máquinas tragamonedas tipo “C”.
Estas máquinas tipo “C” funcionan bajo una regulación distinta y suelen estar ubicadas en bares, restaurantes y comercios ubicados en áreas alejadas del centro de la ciudad.
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A diferencia de las tipo “A”, solo permiten una apuesta por jugada. Al no estar incluidas en el reporte económico mensual de la Contraloría, el volumen real apostado en Panamá podría ser superior al reflejado en las estadísticas oficiales.
La Lotería repunta en mayo
El comportamiento de la Lotería Nacional de Beneficencia (LNB) debe analizarse por separado, porque sus ventas no forman parte del total de apuestas brutas de los operadores de juegos de suerte y azar.
Entre enero y mayo de 2026, las ventas brutas de la LNB alcanzaron $344.2 millones, una leve disminución de 0.6% frente a los $346.2 millones registrados en igual período de 2025.
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Sin embargo, mayo marcó un cambio relevante. Ese mes, la Lotería registró ventas brutas por $75.3 millones, un crecimiento de 8% frente a mayo del año anterior. Fue el primer aumento mensual significativo del año, luego de un arranque débil.
En enero, las ventas de la LNB habían caído 10.2%; en febrero retrocedieron 0.4%; en marzo apenas crecieron 0.2%; y en abril volvieron a bajar 0.3%. El resultado de mayo permitió moderar la caída acumulada y mostró una recuperación puntual en la venta de billetes y chances.
Este desempeño se produce en un momento de ajustes para la Lotería, después del fin de productos electrónicos como Lotto y Pega 3, cuyos últimos sorteos se realizaron el 21 de abril tras la decisión judicial que dejó sin sustento la adenda que permitía su operación.
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Mientras la Lotería busca recuperar dinamismo en sus productos tradicionales, los operadores privados de juegos de suerte y azar mantienen una expansión de doble dígito, impulsada principalmente por las tragamonedas tipo “A” y las apuestas por internet, dos segmentos que hoy concentran la mayor parte del movimiento regulado en el mercado panameño.