La deuda pública de Panamá cerró mayo de 2026 en 61,871.6 millones de dólares, una reducción marginal de 24.8 millones de dólares respecto al saldo registrado en abril, cuando alcanzó los 61,896.4 millones.
Aunque la disminución representa apenas un 0.04%, se trata del primer retroceso luego del fuerte incremento observado el mes anterior, cuando el endeudamiento del país se acercó por primera vez a la barrera de los 62,000 millones de dólares.
Las cifras divulgadas por la Dirección de Financiamiento Público del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) muestran que el comportamiento de mayo estuvo marcado por una combinación de nuevos desembolsos, pagos de capital y una leve variación cambiaria favorable.
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Durante el mes, el Gobierno recibió 156.1 millones de dólares mediante emisiones de Letras del Tesoro y otros 23.5 millones mediante Notas del Tesoro. Sin embargo, estos ingresos fueron compensados por amortizaciones de deuda que sumaron más de 149 millones de dólares.
Los pagos realizados durante mayo reflejan la creciente presión que ejerce el servicio de la deuda sobre las finanzas públicas. Solo en deuda externa, Panamá desembolsó 114.9 millones de dólares, de los cuales 71.2 millones correspondieron a pagos de capital y 42.9 millones a intereses.
A ello se agregan pagos de deuda interna por 80.1 millones de dólares, principalmente relacionados con Letras del Tesoro y obligaciones con bancos oficiales.
En total, entre capital, intereses y comisiones, el Estado destinó cerca de 195 millones de dólares al servicio de la deuda durante mayo.
La cifra confirma que el costo financiero del endeudamiento sigue aumentando, impulsado tanto por el crecimiento acumulado de las obligaciones públicas como por el entorno internacional de tasas de interés elevadas.
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A pesar de la leve reducción mensual, la deuda pública panameña continúa en uno de los niveles más altos de su historia. Antes de la pandemia, el saldo se ubicaba cerca de los 36,000 millones de dólares.
Sin embargo, durante la administración de Laurentino Cortizo, entre 2019 y 2024, el endeudamiento aumentó en más de 24,000 millones de dólares debido a la emergencia sanitaria, la caída de ingresos fiscales y las necesidades extraordinarias de financiamiento.
La administración del presidente José Raúl Mulino ha mantenido un ritmo de crecimiento más moderado, aunque la deuda sigue aumentando como consecuencia de los déficits fiscales acumulados, los vencimientos que deben refinanciarse y las necesidades de financiamiento del presupuesto estatal.
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El propio ministro de Economía y Finanzas, Felipe Chapman, ha reconocido que el país todavía necesita obtener alrededor de 1,000 millones de dólares adicionales durante 2026 para cubrir sus requerimientos financieros.
La composición de la deuda muestra que los bonos continúan siendo la principal fuente de financiamiento del Estado. Al cierre de mayo, los Bonos Globales acumulaban un saldo de 31,096.7 millones de dólares, equivalentes a poco más de la mitad de toda la deuda pública panameña.
Le siguen los préstamos con la banca comercial, que suman 9,980.7 millones, y los créditos con organismos multilaterales, que alcanzan los 9,923.9 millones de dólares.
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El detalle por acreedor evidencia además un cambio importante en la estrategia financiera del Gobierno. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) se mantiene como el principal acreedor multilateral con 4,299 millones de dólares, seguido por Citibank con 4,140 millones y BBVA Nueva York con 2,530 millones.
También destacan la CAF, con 2,380 millones; el Banco Mundial (IBRD), con 2,316 millones; y entidades financieras como Bank of New York y Banco Santander, cada una con exposiciones cercanas a 1,400 millones de dólares.
El crecimiento de los préstamos bancarios ha sido una de las características más visibles de la estrategia implementada durante los últimos meses. El Gobierno ha buscado diversificar sus fuentes de financiamiento y reducir parcialmente la dependencia de emisiones de bonos en los mercados internacionales, donde los costos de endeudamiento continúan siendo elevados.
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Otro indicador seguido de cerca por los inversionistas es el riesgo país. Durante mayo, el diferencial de los bonos panameños a 10 años aumentó de 112 a 115 puntos básicos, mientras que el de los bonos a 30 años pasó de 115 a 119 puntos básicos.
Este comportamiento refleja una percepción de riesgo ligeramente mayor entre los inversionistas, en un contexto donde Panamá continúa enfrentando desafíos fiscales importantes.
Aunque mayo dejó una pequeña reducción en el saldo total de la deuda, el panorama general muestra que la presión financiera sobre el Estado permanece intacta.
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Con una deuda cercana a los 62,000 millones de dólares, mayores pagos de intereses y la necesidad de conseguir nuevos recursos para completar el financiamiento del año, el desafío para las autoridades será contener el crecimiento del endeudamiento sin afectar la recuperación económica ni comprometer la sostenibilidad de las finanzas públicas.