Moody’s mantiene alerta sobre Panamá pese a la reducción del déficit

La agencia reconoció mejoras en las cuentas fiscales, aunque considera que persisten riesgos asociados a la deuda y a los ingresos estatales.

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La agencia destacó la importancia del Canal de Panamá y la dolarización como pilares de la economía nacional. Europa Press

A pesar del avance en la reducción del déficit fiscal y de la estabilidad que mantiene el crecimiento económico de Panamá, Moody’s Ratings mantuvo la perspectiva negativa sobre la calificación soberana del país, una señal de que la agencia aún ve riesgos en la sostenibilidad de las finanzas públicas y en la capacidad del Gobierno para consolidar ajustes fiscales duraderos.

La calificadora completó una revisión periódica de las notas de Panamá y confirmó que la calificación de largo plazo se mantiene en Baa3, el último escalón dentro del grado de inversión.

Aunque la revisión no representa una nueva acción de calificación, el análisis deja claro que el país sigue bajo observación por el deterioro acumulado de sus indicadores fiscales desde 2023.

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Moody’s reconoció que Panamá conserva fortalezas importantes, entre ellas un crecimiento económico sólido, altos niveles de inversión, el papel estratégico del Canal de Panamá en la economía global y el uso del dólar como moneda de curso legal, lo que reduce el riesgo cambiario y ayuda a contener el costo de financiamiento del Estado.

La calificadora considera que Panamá necesita medidas permanentes para fortalecer sus ingresos y contener el crecimiento de la deuda. REUTERS/Dado Ruvic/Ilustración/Archivo

Sin embargo, la agencia advirtió que la carga de la deuda pública y los indicadores de capacidad de pago se han deteriorado de forma notable en los últimos años. Ese es el punto sensible de la evaluación: Panamá mantiene una economía dinámica, pero sus finanzas públicas siguen presionadas por una baja base de ingresos, rigideces presupuestarias y mayores compromisos de deuda.

El informe destaca que las medidas de consolidación fiscal aplicadas durante 2025 permitieron mejorar las cuentas públicas tras el fuerte deterioro registrado en 2024. El déficit del sector público no financiero bajó de 6.2% del PIB en 2024 a 3.7% en 2025, por debajo del límite de 4.0% establecido en la regla fiscal.

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La corrección fiscal fue vista como una señal positiva de disciplina, pero Moody’s también hizo una advertencia relevante: buena parte del ajuste provino de recortes superiores al 2% del PIB en el gasto de capital, principalmente por la postergación de nuevos proyectos y la reducción de inversiones en curso.

En otras palabras, Panamá mejoró el balance, pero lo hizo con una fórmula que no necesariamente garantiza sostenibilidad de largo plazo.

Para 2026, Moody’s espera que el desempeño fiscal se mantenga alineado con la regla fiscal, que fija una meta de déficit de 3.5% del PIB. En el primer trimestre del año, el déficit se ubicó en 1.4% del PIB, impulsado por el crecimiento de los ingresos y la contención del gasto. La agencia prevé que, si se mantiene esta tendencia, la deuda pública podría estabilizarse alrededor de 66% a 67% del PIB.

Panamá mantiene el grado de inversión con Moody’s y S&P, mientras Fitch ubica al país en grado especulativo. (Foto: Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá)

La perspectiva negativa, no obstante, refleja que la calificadora aún no da por asegurado ese proceso. Moody’s considera que Panamá necesita medidas legislativas adicionales para lograr una consolidación fiscal más duradera, incluyendo acciones para controlar el gasto, fortalecer los ingresos públicos y mejorar la credibilidad de la política fiscal.

El balance de las otras agencias muestra una lectura mixta sobre el riesgo soberano panameño. S&P Global Ratings mantiene a Panamá en BBB- con perspectiva estable, también en el último escalón del grado de inversión. Fitch Ratings, en cambio, tiene al país en BB+ con perspectiva estable, lo que ya ubica a Panamá dentro del grado especulativo.

Esto significa que Panamá conserva el grado de inversión con dos de las tres principales agencias, pero sin margen cómodo. Una rebaja adicional por parte de Moody’s o S&P implicaría perder otra referencia clave para inversionistas institucionales y podría aumentar el costo de financiamiento del Estado, justo cuando el país necesita administrar vencimientos, inversión pública y compromisos fiscales acumulados.

El crecimiento económico sigue siendo el principal contrapeso positivo. Para 2026, las proyecciones ubican a Panamá entre las economías de mayor expansión de América Latina. El Fondo Monetario Internacional estima un crecimiento de 3.9% para este año, mientras el Banco Mundial proyecta una expansión cercana a 4.1%, por encima del promedio regional.

Moody’s señaló que una eventual solución para la mina Cobre Panamá podría representar un factor positivo para las finanzas públicas. Reuters

Ese desempeño estaría apoyado por la actividad logística, el comercio, los servicios financieros, el turismo, la construcción y la recuperación de los ingresos del Canal de Panamá tras las restricciones ocasionadas por la sequía. Moody’s también menciona como un posible factor positivo una solución negociada sobre Cobre Panamá, siempre que genere ingresos recurrentes para el Estado.

Pero el mensaje de fondo es menos cómodo de lo que parece. Panamá no enfrenta una crisis inmediata de calificación, pero tampoco tiene espacio para confiarse.

El país ganó tiempo con la reducción del déficit, pero la perspectiva negativa confirma que los mercados y las agencias esperan reformas más profundas.

Para evitar una nueva rebaja, Panamá tendrá que demostrar que la mejora fiscal no depende únicamente de recortar inversión o aplazar proyectos.

La clave estará en ampliar ingresos, contener gastos rígidos y sostener una trayectoria creíble de deuda. Moody’s no castigó al país esta vez, pero dejó claro que la paciencia de las calificadoras no es infinita.