La muerte de una ejemplar de mono araña negro (Ateles fusciceps) se debió a la tuberculosis y a que durante su estadía en la Clínica Veterinaria de Fauna Silvestre del Ministerio de Ambiente se detectaron deficiencias en los protocolos de manejo y seguimiento clínico del animal.
La conclusión del proceso administrativo se da después de varias semanas de análisis y revisión interna, según confirmó la cartera ambiental del gobierno panameño.
En el comunicado, la entidad estatal detalló que la investigación administrativa se inició tras el fallecimiento de la hembra de mono araña negro, especie considerada en peligro crítico de extinción.
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El animal se encontraba bajo custodia para recibir tratamiento médico en la Clínica Veterinaria de Fauna Silvestre, desde donde se coordinan acciones de rescate y rehabilitación de fauna silvestre en el país.
El reporte oficial señala que la causa de muerte fue tuberculosis, una enfermedad infecciosa que afecta tanto a animales como a humanos y cuya aparición en ejemplares de fauna silvestre representa un riesgo sanitario relevante.
Según el documento, se identificaron “fallas en el protocolo, manejo y seguimiento clínico brindado al animal durante su estadía”, lo que habría incidido en el desenlace fatal.
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De acuerdo con lo informado, la investigación arrojó que existieron omisiones tanto en la aplicación de medidas de bioseguridad como en la documentación de los controles médicos realizados a la ejemplar.
“Se detectaron insuficiencias en la gestión de registros clínicos y en la comunicación interna entre los equipos responsables del caso”, indicó el informe oficial.
Además, la entidad señaló que se implementarán acciones correctivas y capacitaciones para el personal veterinario y técnico con el objetivo de elevar los estándares de atención.
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El fallecimiento de la mono araña negro suscitó preocupación entre organizaciones ambientalistas y expertos en conservación, quienes pidieron transparencia y rigor en el manejo de especies en peligro.
El Ministerio de Ambiente afirmó que continuará colaborando con organismos nacionales e internacionales para fortalecer los protocolos de atención de la fauna silvestre.
“La protección de las especies en riesgo es una prioridad y la mejora continua de los procesos resulta imprescindible”, expresaron voceros del ministerio.
La tuberculosis en primates no humanos es un fenómeno documentado en distintos países de la región, aunque su incidencia sigue siendo baja en comparación con otras patologías.
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Expertos señalan que la enfermedad puede propagarse por contacto directo o a través de aerosoles, afectando tanto a animales cautivos como a los que habitan en libertad.
La presencia del patógeno impone protocolos estrictos de aislamiento, diagnóstico y tratamiento para evitar brotes y riesgos de zoonosis.
El mono araña negro (Ateles fusciceps) está catalogado como especie en peligro crítico de extinción por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), debido a la deforestación de su hábitat y a la caza ilegal.
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Su presencia en el territorio panameño es cada vez más limitada, por lo que el fallecimiento de un ejemplar bajo custodia adquiere especial relevancia para los programas de conservación.
En el informe presentado por el Ministerio de Ambiente se recomienda actualizar los protocolos de atención médica y reforzar las auditorías internas en la Clínica Veterinaria de Fauna Silvestre.
La entidad también anunció la revisión de los procedimientos para el manejo de enfermedades infecciosas en animales rescatados y la adopción de nuevas medidas de bioseguridad.
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El caso ha generado debate en la comunidad científica y entre defensores de la fauna, quienes insisten en la necesidad de mantener altos estándares de cuidado y transparencia en las instituciones responsables.