La falla eléctrica que afectó a miles de usuarios durante la tarde del lunes provocó la desconexión de cerca de 700 megavatios (MW) de demanda en cuestión de minutos, una perturbación equivalente a aproximadamente un tercio de la energía que consumía el país en ese momento y que dejó fuera de operaciones durante más de cinco horas a la planta potabilizadora Federico Guardia Conte de Chilibre, principal fuente de abastecimiento de agua potable para la ciudad de Panamá y San Miguelito.
Las gráficas operativas del Centro Nacional de Despacho (CND) muestran que, antes del incidente, la demanda nacional rondaba los 2,000 MW. Sin embargo, alrededor de las 3:50 p.m. se observa una caída abrupta hasta niveles cercanos a los 1,300 MW, reflejando una reducción aproximada de 700 MW en apenas minutos.
La generación eléctrica también registró una disminución significativa. Los registros muestran que la producción nacional descendió desde niveles superiores a los 2,200 MW hasta aproximadamente 1,500 MW, obligando a los operadores del sistema a realizar maniobras para mantener la estabilidad de la red y evitar afectaciones aún mayores.
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La Empresa de Transmisión Eléctrica S.A. (ETESA) informó que la interrupción estuvo relacionada con una incidencia registrada en una línea de transmisión de 115 kilovoltios. Entre las áreas afectadas mencionó sectores de Panamá y Colón, incluyendo Chilibre, Calzada Larga, el Centro Bancario, La Locería, Marañón, Justo Arosemena y San Francisco.
La empresa indicó que el evento estuvo asociado a las condiciones meteorológicas registradas durante la tarde del lunes. Sin embargo, hasta el momento no ha divulgado detalles técnicos adicionales sobre la secuencia de eventos que provocó la interrupción y la abrupta caída observada en las curvas operativas del sistema eléctrico nacional.
Precisamente ese aspecto ha generado numerosas reacciones en redes sociales, donde usuarios han solicitado una explicación más detallada sobre las causas que originaron la falla.
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La interrupción eléctrica dejó fuera de servicio numerosos semáforos en distintos puntos de la ciudad de Panamá, provocando congestionamientos en avenidas principales y vías de alto tráfico.
La situación se agravó debido a que el incidente ocurrió en plena hora pico de salida laboral, cuando miles de trabajadores se desplazaban hacia sus hogares, y coincidió además con fuertes lluvias que redujeron la visibilidad y ralentizaron aún más la circulación vehicular en varios sectores de la capital.
Entre las instalaciones más impactadas estuvo la planta potabilizadora Federico Guardia Conte de Chilibre. La falta de energía obligó a suspender temporalmente las operaciones de la instalación, afectando la producción de agua potable para amplios sectores de la capital y San Miguelito
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La interrupción se extendió por más de cinco horas, lo que generó preocupación entre los usuarios debido al riesgo de desabastecimiento en zonas que dependen directamente de esta planta. La situación volvió a poner en evidencia la estrecha relación entre la infraestructura eléctrica y otros servicios esenciales para la población.
Las gráficas del CND también permiten observar que la recuperación del sistema no fue inmediata. Tras la caída inicial, tanto la generación como la demanda comenzaron a recuperarse gradualmente durante varias horas, reflejando el proceso de restablecimiento ejecutado por ETESA, las empresas distribuidoras y el operador del sistema.
A las 7:15 p.m., ETESA informó que el suministro eléctrico había sido restablecido al 100%. Sin embargo, las curvas muestran que la normalización completa de la demanda tomó más tiempo, ya que el consumo continuó recuperándose de manera progresiva durante la noche y la madrugada.
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Otro elemento que destaca en los registros es la diferencia observada entre la demanda real y la demanda pronosticada por el CND durante las horas posteriores al evento. Mientras las proyecciones apuntaban a una recuperación más acelerada, la demanda efectiva permaneció por debajo de lo esperado durante buena parte de la noche, lo que podría estar relacionado con la reposición gradual del servicio y la recuperación de la actividad en los sectores afectados.
De acuerdo con la información más reciente disponible en el portal del CND, la generación eléctrica actual está compuesta principalmente por fuentes térmicas, con 723.5 MW, equivalentes al 42.65% del total. Le siguen la generación hidráulica, con 576.7 MW (33.99%); la solar, con 356.8 MW (21.03%); y la eólica, con 39.5 MW (2.33%).
En conjunto, las fuentes renovables —hidráulica, solar y eólica— representan más del 57% de la generación reportada, mientras que la térmica se mantiene como la principal fuente individual de suministro.
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Más allá del restablecimiento del servicio, la magnitud de la caída registrada en la demanda eléctrica y el impacto simultáneo sobre sectores residenciales, comerciales, bancarios y de abastecimiento de agua han reabierto el debate sobre la resiliencia de la infraestructura energética del país y la necesidad de contar con información más detallada cuando se producen eventos que afectan servicios esenciales para cientos de miles de personas.