La Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá (CCIAP) expresó su respaldo al Gobierno Nacional en la posición asumida frente al diferendo comercial con Costa Rica y pidió que la relación bilateral se desarrolle bajo principios de respeto, reciprocidad, equilibrio y reglas claras, en momentos en que la disputa entre ambos países escaló del plano comercial al energético.
El gremio empresarial sostuvo que Panamá tiene derecho a defender sus intereses nacionales, respaldar a sus sectores productivos y utilizar los mecanismos legales, diplomáticos y comerciales disponibles para sostener su posición.
La CCIAP advirtió que, ante el aumento del tono en la discusión pública y los recientes pronunciamientos desde Costa Rica, es necesario mantener la serenidad institucional sin renunciar a la firmeza que exige una posición legítima de país.
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La Cámara insistió en que las diferencias comerciales entre países vecinos deben resolverse mediante el diálogo y los mecanismos establecidos, no a través de discursos altisonantes ni presiones públicas que dificulten una salida sostenible. El presidente del gremio, Aurelio Barría Pino, afirmó que el diálogo es el camino deseable, pero debe darse en un marco de respeto mutuo y sin elevar innecesariamente la tensión.
La postura empresarial se produce luego de que el presidente José Raúl Mulino anunciara que Panamá no autorizará, por ahora, nuevas ventas de energía eléctrica a Costa Rica. El mandatario explicó que la decisión forma parte de la respuesta panameña ante un conflicto comercial que, según su gobierno, se arrastra desde hace años por restricciones aplicadas a productos nacionales.
Mulino sostuvo que su deber es proteger a los productores panameños y cuestionó el manejo público que Costa Rica ha dado al diferendo. El presidente panameño ha insistido en que su administración mantiene disposición al diálogo, pero bajo condiciones de reciprocidad y respeto, especialmente después de que autoridades costarricenses elevaran el tema a instancias diplomáticas e internacionales.
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El conflicto comercial involucra principalmente restricciones sanitarias y fitosanitarias relacionadas con productos agropecuarios, cárnicos y lácteos. Panamá sostiene que sus controles buscan proteger la producción nacional y cumplir estándares internacionales, mientras Costa Rica argumenta que varias medidas limitan injustificadamente el ingreso de sus productos al mercado panameño.
Las tensiones aumentaron tras la llegada al poder de la presidenta costarricense Laura Fernández, quien aseguró que no permitiría que Panamá continuara bloqueando el ingreso de productos de su país y anunció acciones diplomáticas e internacionales.
La decisión de Panamá abrió un debate interno en Costa Rica. La diputada Abril Gordienko cuestionó la estrategia de la presidenta Laura Fernández y advirtió que un diferendo comercial que pudo resolverse por la vía técnica terminó convertido en una crisis diplomática en un momento delicado para la seguridad energética costarricense.
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Según la legisladora, Costa Rica enfrenta altas probabilidades de sequía asociadas al fenómeno de El Niño, lo que podría afectar la generación hidroeléctrica, una de las principales fuentes de electricidad del país. Gordienko sostuvo que, si baja la producción hidroeléctrica y aumenta el consumo, Costa Rica tendría que recurrir a plantas térmicas más costosas o enfrentar escenarios de racionamiento.
La diputada afirmó que las proyecciones contemplaban la importación de al menos 1,608 gigavatios hora desde Panamá en 2026, equivalente al 11.2% de la energía total del país. A su juicio, cerrar esa opción podría traducirse en electricidad más cara, mayor uso de combustibles fósiles y más presión sobre el costo de vida.
El Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), sin embargo, rechazó ese escenario y aseguró que el sistema eléctrico nacional cuenta con recursos suficientes para atender la demanda. La entidad estatal indicó que no proyecta comprar electricidad a Panamá durante lo que resta de 2026 y sostuvo que no existen contratos firmes vigentes con el mercado panameño.
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La diputada costarricense Abril Gordienko cuestionó la estrategia adoptada por el Gobierno de Laura Fernández.La diputada costarricense Abril Gordienko cuestionó la estrategia adoptada por el Gobierno de Laura Fernández.
El ICE también defendió que las transacciones dentro del Mercado Eléctrico Regional se rigen por normas técnicas independientes y recordó que Costa Rica ha sido históricamente uno de los principales exportadores de energía de Centroamérica, con una participación cercana al 49.8% del bloque regional.
La controversia ocurre mientras Panamá aumenta su presencia como exportador eléctrico. Durante el primer trimestre de 2026, el país exportó 379.4 millones de kilovatios hora, un incremento de 79.7% frente al mismo período del año anterior. Solo en marzo, las exportaciones panameñas alcanzaron 143.3 millones de kilovatios hora.
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Con la electricidad sumada al conflicto comercial, la relación entre Panamá y Costa Rica atraviesa uno de sus momentos más tensos de los últimos años. La CCIAP planteó que la salida debe construirse con diálogo, pero también con reciprocidad efectiva, mientras en Costa Rica el debate se divide entre quienes advierten riesgos energéticos y quienes ase