En la nación cuya economía crece de manera sostenida al 4%, donde el riesgo país ha disminuido, el 34,5% de las niñas, niños y adolescentes vive en hogares cuyos ingresos no alcanzan para cubrir una canasta básica de bienes y servicios.
Esto, mientras que un 16% enfrenta pobreza extrema, o sea, hogares que no cuentan con ingresos suficientes para satisfacer las necesidades alimentarias.
Así lo refleja el informe “Pobreza Infantil en Panamá, un abordaje territorial a la pobreza monetaria en la niñez y la adolescencia”, cuyos datos indican que uno de cada tres niños en Panamá vive en condición de pobreza y uno de cada seis, en condición de pobreza extrema.
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La incidencia de pobreza en la niñez es más alta que en la población general, señala el informe del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef Panamá) y el Banco Mundial.
Se refleja que está claro que la pobreza infantil en Panamá continúa siendo un desafío estructural que impacta profundamente en el desarrollo humano del país, ya que afecta a generaciones presentes y futuras, y perpetúa desigualdades sociales y económicas.
Anota que el problema se agrava en las comarcas indígenas, donde la incidencia de pobreza infantil es considerablemente más alta, ya que duplica la tasa de pobreza que afecta la niñez fuera de ellas.
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En las comarcas indígenas, el 83% de la niñez vive en situación de pobreza y el 55%, en pobreza extrema.
En la comarca Ngäbe Buglé, detalla que los hogares con niñas y niños presentan ingresos promedio per cápita de apenas $68.8 mensuales.
Esta situación, siempre de acuerdo al informe, refleja desigualdades estructurales profundas, vinculadas a barreras en el acceso a recursos y servicios esenciales.
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Las desigualdades territoriales no se agotan a nivel provincial, sino que se reproducen y amplifican cuando se considera la situación de los distritos y corregimientos.
Si bien existe cierta relación entre las provincias más favorables (o desfavorables) y los distritos y corregimientos que las componen, existen algunas provincias mejor posicionadas con distritos y corregimientos que requieren demandas adicionales de respuesta.
A manera de ejemplo, se puntualiza que en la provincia de Veraguas la brecha entre distritos alcanza los 63 puntos porcentuales, lo que refleja la coexistencia de distritos con niveles de pobreza infantil extremadamente altos, como Santa Fe, y otros con niveles mucho más bajos, como Santiago.
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El informe hace la observación que a pesar de esta realidad el país dispone de datos y recomendaciones técnicas que pueden contribuir a fortalecer los programas de protección social haciéndolos más eficientes, garantizar el acceso a servicios básicos de calidad sin importar el lugar donde nacen y viven los niñas y niños, y consolidar instrumentos clave como el registro social de hogares.
El siguiente paso, sugiere el informe, es convertir esta evidencia en políticas públicas efectivas, capaces de generar resultados duraderos y mejorar la calidad de vida de la niñez ysus familias.
El informe del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia y del Banco Mundial indica que la incidencia de pobreza en la niñez es más alta que en la población general.
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Manifiesta que el 22,2% de la población general de Panamá vive en la pobreza frente al 34,5% de niñas, niños y adolescentes. Un 9,4% de la población general vive en situación de pobreza extrema, puntualiza.
El documento reitera que en Panamá uno de cada tres niñas y niños aún viven en situación de pobreza monetaria y uno de cada seis en pobreza extrema. Esta realidad, dice, refleja situaciones altamente dispares al interior del país.