BID revela que baja competencia en Panamá eleva precios y reduce salarios

Mercados concentrados reducen inversión, innovación y generación de empleo, revela el informe divulgado por el banco.

El informe señala que mercados más competitivos podrían mejorar ingresos y reducir desigualdad en Panamá y en América Latina. (Reuters)

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) puso sobre la mesa uno de los problemas más sensibles para las economías de la región: la falta de competencia en los mercados, un fenómeno que se traduce directamente en precios más altos para los consumidores y salarios más bajos para los trabajadores.

Durante la presentación del informe Mercados y desarrollo: cómo la competencia puede mejorar vidas, la representante del organismo en Panamá, Gloria Lugo, advirtió que el país no escapa a esta realidad, pese a sus fortalezas estructurales.

Según el informe, los mercados de América Latina y el Caribe presentan niveles de concentración hasta cuatro veces mayores que los de economías avanzadas, lo que limita la competencia efectiva y reduce el bienestar económico de la población .

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Este fenómeno no es solo técnico: implica que menos empresas dominan sectores clave, con capacidad para influir en los precios, restringir la oferta y capturar una mayor proporción del valor generado en la economía.

Expertos del BID destacaron que la concentración de mercado limita oportunidades para trabajadores y empresas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esa concentración tiene un impacto directo en los ingresos de las personas. En promedio, los trabajadores de la región reciben apenas 50 centavos por cada dólar de valor que generan, una cifra muy por debajo de los 81 centavos que se registran en economías desarrolladas.

En el caso de Panamá, el dato es incluso más bajo: 48 centavos por dólar, lo que refleja una brecha significativa entre productividad y remuneración.

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Para Lugo, este resultado no es casualidad, sino el reflejo de mercados poco competitivos, donde el poder de las empresas limita tanto los precios como los salarios. “Ese es el costo silencioso de los mercados poco competitivos”, explicó, al señalar que este impacto no aparece en facturas ni indicadores tradicionales, pero se siente en la vida cotidiana de quienes compran medicamentos, contratan servicios o buscan financiamiento.

El informe, presentado por el economista del BID César Santos, profundiza en esta dinámica y explica que la falta de competencia permite a las empresas fijar precios por encima de sus costos, lo que genera mayores márgenes de ganancia, pero también menor producción y menor dinamismo económico . En términos simples, los consumidores pagan más, las empresas venden menos y la economía crece por debajo de su potencial.

Gloria Lugo, representante del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Panamá, durante la presentación del informe sobre competencia y desarrollo en el país. Tomada del MOP

El impacto no se limita a los precios. En el mercado laboral, la concentración también reduce la competencia por trabajadores, lo que se traduce en salarios más bajos y menor movilidad laboral. Según el análisis del BID, cuando las empresas tienen mayor poder de mercado, pueden restringir la contratación y mantener remuneraciones por debajo del valor real generado por los empleados.

Panamá presenta una contradicción clara en su sistema financiero. Aunque cuenta con uno de los centros bancarios más grandes de la región, con activos cercanos al 200% del PIB, una parte importante de las pequeñas y medianas empresas sigue sin acceso al crédito. La brecha de financiamiento alcanza el 41% del PIB, lo que evidencia que el tamaño del sistema no se traduce automáticamente en mayor competencia ni en un acceso más amplio al financiamiento.

El informe también identifica que sectores estratégicos como la banca y las telecomunicaciones concentran niveles elevados de poder de mercado, lo que impacta directamente en el costo del crédito y en los precios de servicios esenciales. En el caso bancario, la alta concentración de activos en pocas entidades se asocia con mayores tasas de interés, especialmente para segmentos de mayor riesgo como PYMES y emprendedores.

El BID plantea que fortalecer la competencia es clave para impulsar productividad e innovación. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Sobre este punto, Javier Motta, director de Estabilidad Financiera de la Superintendencia de Bancos de Panamá, señaló que el país mantiene un sistema financiero profundo, pero con una brecha estructural en el acceso al crédito productivo.

Explicó que, de los cerca de $64,000 millones en crédito local, el 53% se dirige a los hogares y el 43% a empresas, una distribución distinta a la de hace dos décadas. También indicó que la cartera de mipymes representa solo 14% del crédito, decrece cerca de 5% y registra una morosidad de 9.5%, lo que limita su expansión y refleja las dificultades que enfrentan estos segmentos para integrarse plenamente al sistema financiero formal.

Por su parte, Carlos Berguido, presidente ejecutivo de la Asociación Bancaria de Panamá, sostuvo que el sistema bancario panameño es competitivo en número de actores, con 39 bancos de licencia general, pero advirtió que factores como la informalidad, la falta de educación financiera y debilidades administrativas siguen restringiendo el acceso al crédito.

También alertó que propuestas como la regulación de tasas de interés o la prescripción forzosa de deudas podrían generar un efecto contrario al esperado, al reducir la oferta de financiamiento y empujar a segmentos de mayor riesgo hacia el crédito informal, donde no existen mecanismos de protección.

Carlos Berguido, presidente ejecutivo de la Asociación Bancaria de Panamá, señaló que el sistema bancario es competitivo en número de actores, pero advirtió que la informalidad y la falta de educación financiera siguen limitando el acceso al crédito, especialmente para pequeñas empresas y emprendedores. EFE/Bienvenido Velasco/Archivo

Ambos ejecutivos participaron en un panel posterior a la presentación del informe del BID, documento que también señala que Panamá y la región enfrentan mercados fragmentados, baja movilidad empresarial y barreras que limitan la entrada de nuevos competidores.

El análisis advierte que en América Latina el 95% de las empresas tiene menos de cinco trabajadores y concentra el 57% del empleo, mientras que las firmas grandes, más productivas, representan apenas el 1% del total, lo que refleja un ecosistema con poco dinamismo y escasa escalabilidad empresarial.

El informe también destaca que la falta de competencia no solo se traduce en precios altos, sino en menor innovación, baja productividad y menor creación de empleo formal, debido a que las empresas dominantes enfrentan poca presión para mejorar o expandirse.

En Panamá, las empresas destinan apenas 0.12% de sus ventas a innovación, una cifra muy por debajo de estándares internacionales y del promedio de economías avanzadas . La falta de competencia reduce los incentivos para innovar, lo que limita la productividad y la capacidad de crecimiento a largo plazo.

En ese contexto, el BID subraya que la solución pasa por reducir barreras regulatorias, mejorar la integración de mercados y fortalecer la capacidad del Estado para hacer cumplir reglas de competencia, condiciones necesarias para lograr un entorno donde más empresas puedan crecer, competir y generar oportunidades económicas sostenibles.

La alta concentración en sectores como la banca y las telecomunicaciones en Panamá limita la competencia, lo que se traduce en mayores costos para los consumidores y menor acceso a servicios en condiciones competitivas. Alex Hernández

A nivel regional, el BID estima que si los países de América Latina lograran niveles de competencia similares a los de economías avanzadas, el PIB per cápita podría aumentar en aproximadamente 11% y la desigualdad reducirse en 6%.

En el mercado laboral, los efectos serían aún mayores, con incrementos cercanos al 25% en el producto y reducciones significativas en la desigualdad.

Frente a este panorama, el informe plantea tres líneas de acción clave. La primera es integrar los mercados, reduciendo la fragmentación mediante comercio, infraestructura y tecnología.

La segunda es diseñar regulaciones más inteligentes y procompetencia, eliminando barreras que protegen a empresas establecidas. Y la tercera es fortalecer las agencias de competencia, dotándolas de mayor independencia y capacidad para actuar.

En el caso de Panamá, Lugo destacó que el país cuenta con avances importantes, incluyendo la capacidad técnica de la Autoridad de Protección al Consumidor y Defensa de la Competencia (Acodeco). Sin embargo, también persisten brechas relevantes, como la falta de revisión obligatoria de fusiones, la ausencia de tipificación penal para conductas de cartel y limitaciones en la capacidad de ejecución de la entidad.

Panamá pasó de tener cuatro operadores de telefonía celular a solo dos, lo que ha reducido la competencia en el mercado y ha contribuido al aumento de precios para los usuarios en los últimos años. EFE

El mensaje del BID es claro: la falta de competencia no es un problema abstracto, sino un factor estructural que limita el crecimiento, eleva los precios y reduce los ingresos de las personas. Para Panamá y el resto de la región, el desafío no es solo crecer, sino hacerlo con mercados más abiertos, dinámicos y competitivos, donde los beneficios del desarrollo se distribuyan de manera más equitativa.

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