Un informe elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) advierte que, aunque Panamá cuenta con una base sólida en el sector servicios, aún enfrenta brechas estructurales que limitan su capacidad para competir en el mercado global de servicios modernos, un segmento que concentra el mayor crecimiento de la economía mundial.
Los servicios modernos se refieren a actividades intensivas en conocimiento, tecnología y talento, que van más allá de los servicios tradicionales como transporte o turismo. Incluyen sectores como desarrollo de software, ciberseguridad, servicios digitales, producción audiovisual, diseño, investigación aplicada y servicios profesionales avanzados, todos vinculados a la economía digital y con alto valor agregado en las cadenas globales.}
En este contexto, el Gobierno presentó la Estrategia Nacional de Exportación de Servicios Modernos de Panamá (ENESM-PA 2026), liderada por el Ministerio de Comercio e Industrias (MICI), como un plan para articular estos esfuerzos y cerrar las brechas identificadas. La estrategia se basa en cinco pilares: medición, inversión extranjera, promoción exportadora, talento humano e infraestructura digital, con el objetivo de integrar estos elementos en un solo sistema.
En el caso de Panamá, el informe destaca que el país ya tiene una base relevante en servicios, impulsada por su posición como hub logístico, financiero y corporativo. De hecho, en 2024 se ubicó como el octavo exportador de servicios modernos en América Latina, aunque logró posicionarse como el tercero en exportaciones per cápita, lo que evidencia un desempeño competitivo en relación con su tamaño económico.
Sin embargo, el crecimiento de estos servicios en Panamá ha sido más lento que en otras economías, e incluso menor al de los bienes en el mismo período, lo que refleja una desconexión entre el potencial del país y su aprovechamiento real. A nivel global y regional, los servicios modernos han crecido a un ritmo más acelerado que los servicios tradicionales, lo que plantea un desafío estratégico para la economía panameña.
Uno de los principales problemas identificados en el análisis es la falta de medición adecuada del sector. Panamá cuenta con estadísticas generales de servicios, pero no dispone de una cuenta satélite específica para servicios modernos, lo que impide conocer con precisión cuánto exporta, qué sectores están creciendo y dónde se encuentran los cuellos de botella.
En materia de inversión extranjera, el país presenta fortalezas importantes, como los regímenes especiales SEM y EMMA, así como experiencia en la atracción de centros corporativos. Sin embargo, el informe señala que Panamá carece de una estrategia específica de atracción de inversión enfocada en servicios modernos, lo que limita su capacidad para captar empresas de alto valor agregado.
Otro punto crítico está en la promoción de exportaciones. Aunque existen iniciativas como misiones comerciales y ferias organizadas por ProPanamá, el documento advierte que aún hay una falta de seguimiento efectivo que permita convertir esos contactos en exportaciones reales. Además, persiste una concentración en servicios tradicionales, con poca visibilidad internacional de la oferta moderna del país.
El talento humano representa uno de los mayores desafíos. Panamá cuenta con universidades, programas técnicos y una base de capital humano adaptable, pero enfrenta un déficit en inglés profesional y habilidades digitales avanzadas, lo que limita su capacidad para competir en sectores tecnológicos. También existe una brecha entre la formación académica y las necesidades reales del mercado.
En el ámbito de infraestructura digital, el país tiene ventajas claras, como conectividad internacional robusta y presencia de cables submarinos, pero enfrenta obstáculos importantes, entre ellos altos costos de internet, debilidad en la última milla, baja interoperabilidad institucional y limitaciones en ciberseguridad, factores que afectan su competitividad global.
A pesar de estas brechas, el informe concluye que Panamá tiene una oportunidad estratégica única para posicionarse como un hub regional de servicios modernos, aprovechando su ubicación geográfica, conectividad y estabilidad. Sin embargo, advierte que el avance ha sido fragmentado, con capacidades dispersas y sin una estrategia integrada hasta ahora.
El ministro de Comercio e Industrias, Julio Moltó, destacó que esta iniciativa busca generar más valor, empleo calificado y presencia internacional, pasando de una economía basada en servicios tradicionales a una enfocada en sectores de mayor valor agregado.
Como parte de su implementación, se anunció la creación de un comité tripartito integrado por el sector público, privado y la academia, que tendrá la responsabilidad de coordinar la ejecución, dar seguimiento a los indicadores y resolver cuellos de botella, garantizando la continuidad de la estrategia en el tiempo.
En síntesis, el diagnóstico es claro: Panamá tiene las bases para competir en el mercado global de servicios modernos, pero necesita mejorar su medición, fortalecer su talento, reducir brechas digitales y enfocar mejor su promoción internacional. La nueva estrategia busca precisamente cerrar esa brecha entre el potencial y la ejecución.