En Panamá analizan la agricultura vertical como una alternativa para la producción intensiva de cultivos

Debaten sobre la optimización del espacio cultivable, promoviendo el uso efectivo del agua

La producción hidropónica es una alternativa para propiciar una agricultura sostenible en la región.

Especialistas de Costa Rica, Colombia, Argentina y Panamá analizan en la capital istmeña las alternativas que ofrece la agricultura vertical como una vía sostenible para la producción intensiva de cultivos, fortaleciendo la competitividad y la seguridad alimentaria.

La iniciativa también contempla validar tecnologías, analizar su viabilidad económica y fortalecer capacidades en la región, con una próxima capacitación en la Universidad de Las Américas (UDELAS), en la ciudad de Panamá.

El proyecto también busca maximizar la producción alimentaria mediante la optimización del espacio cultivable, promoviendo el cultivo intensivo y el uso efectivo del agua, lo que garantiza alimentos frescos y seguros para la población.

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A través de una evaluación integral de los sistemas de agricultura vertical, se espera establecer una base sólida para el desarrollo de este enfoque en la región, mejorando así la competitividad y la resiliencia del sector agrícola.

En Panamá, el Instituto de Innovación Agropecuaria (IDIAP) lidera la implementación del proyecto, trabajando en conjunto con el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA – Argentina), el Instituto Nacional de Innovación y Transferencia en Tecnología Agropecuaria (INTA - Costa Rica), así como la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria (AGROSAVIA), como co-ejecutores.

La agricultura tradicional se ve afectada cada vez más por condiciones climáticas desfavorables. Foto: AgroPress

“Ante el rápido crecimiento poblacional, es crucial desarrollar soluciones agrícolas innovadoras y sostenibles que respondan a los desafíos del sector. La agricultura vertical se establece como una alternativa viable, no solo para asegurar la producción de alimentos, sino también para contribuir a la seguridad alimentaria en América Latina y el Caribe”, apuntó Eugenia Saini, secretaria ejecutiva de Fontagro.

Fontagro es un fondo de inversión y cofinanciamiento estratégico, creado por los ministros de finanzas de sus países miembros, y único en su tipo a nivel mundial. Su misión es facilitar alianzas estratégicas y redes multi país, multi actor y multidisciplinarias para impulsar el financiamiento sostenible de la investigación, el desarrollo y la innovación (I+D+i) agropecuaria.

Además, actúa como un foro de referencia en innovación tecnológica, promoviendo el diálogo regional para aumentar la competitividad del sector agroalimentario, reducir la pobreza y fomentar el uso sostenible de los recursos naturales.

La agricultura vertical es de suma importancia en América Latina y el Caribe, donde la dependencia de la importación de fertilizantes es muy alta.

Una potencia agroalimentaria global como Brasil, por ejemplo, importa más del 80% de sus fertilizantes.

Uso de fertilizantes incide en los costos de producción, afectando la economía de los agricultores. Foto: ModoAgro

Los insumos, en general, tienen una incidencia en los costos de producción agrícola que puede llegar al 70% en los sistemas mecanizados. En consecuencia, el modelo productivo define la vulnerabilidad: a mayor dependencia de insumos estratégicos importados hay mayor exposición a shocks externos”, dijo en su momento Muhammad Ibrahim, director general del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).

La agricultura de las Américas, región que es el más importante exportador neto de alimentos del mundo y es responsable del 22% de la producción global, aunque curiosamente el 28% de la población de la región enfrenta inseguridad alimentaria, según datos del Banco Interamericano de Desarrollo.

En opinión de Ibrahim los sistemas agroalimentarios de América Latina y el Caribe van a reducir sus vulnerabilidades estructurales mediante una transformación de sus fundamentos, que incremente su productividad y reduzca su dependencia de insumos estratégicos externos.

Eso, a su vez, se traducirá en mejores ingresos para los agricultores y mayor disponibilidad de alimentos accesibles y nutritivos para todos, acotó.

Ante el escenario actual, consideró de todas maneras que la competitividad y la resiliencia no dependen de un solo factor, sino de la forma en que interactúen productividad, insumos, diversificación y logística.

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