El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, sostuvo este martes una reunión de alto nivel con el jefe del Comando Sur de Estados Unidos, general Francis L. Donovan, en el Palacio de las Garzas, apenas dos días después de la llegada al país del portaviones USS Nimitz, uno de los buques de guerra más imponentes del mundo.
El encuentro puso sobre la mesa la necesidad de reforzar una estrategia regional para enfrentar amenazas como el narcotráfico, el terrorismo y el crimen organizado, en un contexto donde Panamá se consolida como un actor clave en la seguridad hemisférica.
Durante la reunión, ambas partes coincidieron en que la lucha contra estas amenazas no puede limitarse a un esfuerzo bilateral, sino que debe abordarse como una respuesta continental coordinada.
En ese sentido, se discutieron temas como la protección de los puertos, la seguridad de las cadenas de suministro y la necesidad de garantizar un entorno de paz, orden y estabilidad en la región.
El encuentro también contó con la participación de ministros de Estado, el embajador de Estados Unidos en Panamá, Kevin Marino Cabrera, y altos mandos del Comando Sur, reflejando el peso político y estratégico del diálogo.
Tanto el general Donovan como el embajador Cabrera reiteraron que Panamá es considerado el principal socio de Estados Unidos en Centroamérica y el Caribe, destacando el rol del país en la lucha contra el y la migración irregular.
Además, señalaron que en Washington se reconoce a Mulino como un aliado estratégico, en momentos en que las redes criminales transnacionales continúan expandiendo sus operaciones en la región.
Uno de los puntos centrales del encuentro fue el interés en fortalecer la estrategia multilateral conocida como “Escudo de las Américas”, una iniciativa que busca integrar a los países del continente en acciones conjuntas contra el crimen organizado.
En ese marco, se destacó que los próximos ejercicios Panamax, en los que participarán cerca de 20 países, servirán como plataforma para promover una mayor cooperación regional en materia de seguridad.
Panamá fue identificado como un país clave para liderar y articular estos esfuerzos, especialmente por su posición geográfica y su papel en el comercio global.
En esa línea, Estados Unidos expresó su interés en ampliar el intercambio de información estratégica, particularmente en temas de seguridad marítima y detección de operaciones ilegales vinculadas a carteles y organizaciones criminales.
El presidente Mulino, por su parte, propuso retomar el sistema de vigilancia costera mediante radares, un esquema que estuvo operativo hasta 2014 y que, según explicó, tuvo resultados positivos en el combate al narcotráfico.
Además, planteó la necesidad de fortalecer el sistema judicial panameño, con el objetivo de facilitar el trabajo de fiscales y asegurar que los responsables de delitos transnacionales enfrenten la justicia.
Otro de los temas abordados fue el uso de criptomonedas por parte de organizaciones criminales para ocultar y movilizar recursos ilícitos. Mulino señaló la importancia de establecer un marco legal claro que permita evitar que estas herramientas tecnológicas sean utilizadas para el lavado de dinero, en un escenario donde las finanzas digitales avanzan más rápido que las regulaciones.
Visita del USS Nimitz
Horas antes del encuentro en el Palacio de las Garzas, el ministro de la Presidencia, Juan Carlos Orillac, participó en la recepción oficial organizada por la Embajada de Estados Unidos a bordo del USS Nimitz, que se encuentra anclado en la bahía de Panamá como parte de su recorrido entre la costa oeste y este del territorio estadounidense.
La visita de este portaviones, que no se registraba en más de 60 años, ha sido interpretada como una señal del fortalecimiento de la relación bilateral.
Durante la actividad, Orillac destacó que la presencia del USS Nimitz simboliza una relación basada en la cooperación, la seguridad y el respeto mutuo, subrayando el papel de Panamá como un centro estratégico del comercio global. También reconoció el trabajo de la tripulación, resaltando su disciplina y profesionalismo como elementos clave para garantizar la estabilidad regional.
Por su parte, el embajador Cabrera afirmó que la llegada del portaviones refleja la solidez de los vínculos entre ambos países, los cuales se fortalecen a través de iniciativas conjuntas en áreas como la asistencia humanitaria, la respuesta a desastres naturales, la seguridad regional y la lucha contra el narcotráfico.
Asimismo, destacó que el trabajo del Comando Sur en Panamá ha permitido generar resultados concretos, incluyendo la capacitación de personal, la entrega de equipos y el desarrollo de infraestructura.
El USS Nimitz, con una longitud de 333 metros, capacidad para transportar hasta 90 aeronaves y una tripulación cercana a los 6,000 efectivos, funciona como una base aérea móvil capaz de proyectar poder militar a gran escala. Su presencia en Panamá, junto al destructor USS Gridley, representa no solo una demostración de capacidad operativa, sino también un mensaje político sobre la cooperación en seguridad en el hemisferio.