En menos de un mes del inicio de la transición hacia la temporada lluviosa, el Instituto de Meteorología e Hidrología de Panamá (IMHPA) divulgó su informe de pronóstico climático para marzo de 2026, el cual anticipa valores de precipitación variables a nivel nacional, con acumulados por debajo de lo normal en la mayor parte del territorio y condiciones localmente superiores en sectores específicos del Caribe occidental.
De acuerdo con los mapas oficiales del instituto, el pronóstico de valores esperados de lluvia en milímetros muestra que gran parte del país registrará acumulados inferiores a 100 mm, especialmente en el Pacífico central, provincias del Arco Seco y sectores del interior, donde predominan rangos entre menos de 25 mm y 50 mm. Estas condiciones reflejan la persistencia del periodo seco, característico del primer trimestre del año.
Sin embargo, el análisis también identifica zonas con mayor precipitación en el Caribe occidental, particularmente en áreas de Bocas del Toro y la cordillera central, donde se proyectan acumulados entre 200 mm y 300 mm, con focos localizados que podrían superar los 300 mm. Este comportamiento responde a la influencia de sistemas de humedad provenientes del mar Caribe y efectos orográficos asociados al relieve montañoso.
El informe incluye además la comparación con la precipitación acumulada mensual climatológica 1991-2020, que establece el patrón histórico de lluvias para marzo.
Bajo ese referente, la mayor parte del territorio panameño suele registrar acumulados entre 26 mm y 100 mm, mientras que las zonas caribeñas presentan valores superiores a 150 mm. Esta distribución evidencia la marcada diferencia climática entre vertientes.
Al evaluar la diferencia entre el pronóstico 2026 y la climatología histórica, el instituto determinó que gran parte del país experimentará precipitaciones cercanas o por debajo del promedio, con anomalías negativas leves en el Pacífico central y oriental. En contraste, sectores del Caribe occidental podrían registrar lluvias por encima de lo normal, destacándose áreas puntuales con anomalías positivas superiores a 100 mm.
El boletín del IMHPA también señala que el comportamiento previsto para marzo está influenciado por la interacción de factores oceánico-atmosféricos regionales, incluyendo la temperatura superficial del mar en el Caribe y el patrón de vientos alisios, elementos que inciden en la distribución espacial de la humedad. Estas variables contribuyen a explicar la persistencia de condiciones secas en el Pacífico y el aumento relativo de lluvias en el Caribe.
Desde el punto de vista hidrológico, el pronóstico sugiere que los acumulados esperados en marzo mantendrán niveles de escorrentía moderados a bajos en cuencas del Pacífico, mientras que en regiones caribeñas podrían observarse incrementos puntuales en caudales, especialmente en zonas de mayor precipitación proyectada. Este comportamiento es consistente con la estacionalidad climática del país.
El análisis del instituto también destaca que marzo se caracteriza por ser un mes de transición hacia el inicio gradual de la temporada lluviosa, por lo que los acumulados previstos no representan cambios abruptos en el régimen climático. No obstante, la variabilidad espacial observada en el pronóstico refleja la complejidad de los patrones atmosféricos que influyen en la distribución de lluvias en Panamá.
En términos territoriales, las provincias del Pacífico central y oriental, incluyendo Coclé, Herrera, Los Santos y sectores de Panamá Oeste, presentan las proyecciones de menor precipitación, mientras que Bocas del Toro, el norte de Veraguas y áreas montañosas del Caribe concentran los mayores acumulados estimados. Esta distribución reafirma la persistencia del contraste climático entre vertientes.
El informe del IMHPA se basa en el análisis de modelos meteorológicos regionales, datos históricos y observaciones atmosféricas, herramientas que permiten generar proyecciones climáticas de corto plazo utilizadas para planificación sectorial y monitoreo hidrometeorológico. Los mapas divulgados constituyen una referencia técnica sobre el comportamiento esperado de las lluvias durante marzo de 2026.
En conjunto, el pronóstico indica que el país enfrentará un escenario dominado por condiciones secas en la mayor parte del territorio, con lluvias concentradas en sectores específicos del Caribe occidental. Este patrón refleja la continuidad del periodo seco, al tiempo que anticipa variaciones locales asociadas a factores atmosféricos regionales que caracterizan el régimen climático panameño durante el primer trimestre del año.
La temporada seca de 2026 en Panamá ha mostrado un comportamiento atípico, marcado por episodios de lluvias intermitentes asociados al ingreso de frentes fríos provenientes del hemisferio norte.
Estos sistemas han generado condiciones de inestabilidad atmosférica en distintas regiones del país, alterando el patrón tradicional de precipitaciones del primer trimestre y provocando variaciones en la distribución de la nubosidad y la humedad.
Paralelamente, el instituto meteorológico ha emitido de forma recurrente alertas por niveles de radiación ultravioleta extrema, especialmente en provincias del Arco Seco, donde la combinación de altas temperaturas, baja cobertura nubosa y déficit de humedad ha elevado el riesgo de incendios forestales.
Este escenario ha motivado advertencias preventivas ante la posibilidad de eventos de fuego en zonas de vegetación seca y áreas rurales expuestas a condiciones climáticas adversas.