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Nudges e IA: el Estado también te empuja (y a veces ni te das cuenta)

Una investigación publicada en Science indicó que el rediseño de las citaciones y los avisos por SMS bajaron entre 13% y 21% las ausencias a audiencias, y evitaron unas 30000 órdenes en tres años

Un estudio publicado en Science mostró que en Nueva York rediseñar las citaciones judiciales y sumar recordatorios por mensaje de texto redujo entre 13% y 21% la inasistencia a las audiencias. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Te llega un mensaje recordándote un turno. Abrís un formulario y una opción ya viene seleccionada. Recibís una notificación para no olvidar un trámite. Ninguna de esas acciones te obliga a hacer nada. Y, sin embargo, pueden cambiar tu comportamiento. A eso se lo conoce como nudge o “empujón”: pequeñas modificaciones en la forma en que se presentan las decisiones para facilitar determinadas conductas.

Cinco *nudges *que ya funcionan

Un estudio publicado en Science mostró que en Nueva York, rediseñar las citaciones judiciales y sumar recordatorios por mensaje de texto redujo entre 13% y 21% la inasistencia a las audiencias y evitó alrededor de 30000 órdenes de arresto en tres años. En Estados Unidos, el experimento de Eric Bettinger y sus colegas comprobó que ayudar a familias de bajos ingresos a completar el formulario para solicitar ayuda financiera universitaria aumentó 8 puntos porcentuales la inscripción en la universidad y más de 10 puntos el acceso a las becas Pell.

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América Latina también ofrece ejemplos. En la CABA, un experimento realizado junto con el Banco Interamericano de Desarrollo mostró que rediseñar las notificaciones internas para responder pedidos de acceso a la información elevó cerca de seis puntos porcentuales las respuestas dentro del plazo legal. En Uruguay, mensajes personalizados enviados mediante la aplicación pública GURÍ Familia mejoraron la asistencia preescolar entre niños con ausentismo intermedio y obtuvieron resultados aún mayores en el noreste del país. En Chile, otra evaluación del BID encontró que una simple carta informativa facilitó el cumplimiento de la cuota legal de empleo para personas con discapacidad En todos los casos cambió el modo de presentar la información, no las reglas de juego.

¿Por qué funciona?

Richard Thaler, premio Nobel de Economía, popularizó esta idea al mostrar que las personas no decidimos como una calculadora. Olvidamos, postergamos, seguimos hábitos y respondemos a señales del entorno Un recordatorio oportuno, un formulario más simple o un mensaje mejor diseñado puede inclinar una decisión sin restringir la libertad de elegir.

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Por eso, desde hace dos décadas, las ciencias del comportamiento ocupan un lugar cada vez mayor en el diseño de políticas públicas. Gobiernos de distintos países crearon equipos especializados y organismos internacionales impulsaron experiencias La discusión dejó de centrarse en sí estos instrumentos funcionan y pasó a concentrarse en cómo utilizarlos de manera transparente y responsable.

Lo que cambia con la IA

La inteligencia artificial amplía esas posibilidades. Si antes un mismo mensaje llegaba a millones de personas, ahora puede adaptarse a distintos perfiles, probar alternativas en tiempo real y aprender cuáles funcionan mejor. El resultado puede ser un Estado con mayor capacidad para prevenir problemas, facilitar trámites o mejorar la implementación de sus políticas.

Ahora bien, la diferencia entre una herramienta que ayuda al ciudadano y otra que condiciona sus decisiones no está en la tecnología, sino en las reglas que orientan su uso Transparencia, supervisión humana y posibilidad de controlar estos sistemas son condiciones para que la inteligencia artificial fortalezca la capacidad del Estado sin debilitar la autonomía de las personas.

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