Qué va a pasar con la economía argentina

El escenario internacional muestra menor dinamismo, mientras que Argentina enfrenta desafíos y oportunidades tras dos años de crecimiento, con expectativas puestas en la estabilidad fiscal, la acumulación de reservas y la desinflación

Argentina, terminó el año con un crecimiento estimado de 4 por ciento (Foto: Reuters)

Con el objetivo de seguir la coyuntura nacional, haremos previamente un breve repaso del contexto internacional. El mundo en su conjunto creció en 2025 un 3,2% y bajará la tasa a 3% en 2026. Estados Unidos sostiene un crecimiento moderado y la Reserva Federal ha reducido la tasa a 3,5%-3,75%. Europa está en la zona de 1,2% para el año entrante y el Banco Central Europeo también redujo la tasa de interés de referencia de tres a dos por ciento. China crece al cinco por ciento y la India a un seis por ciento. El comercio mundial se ha desacelerado en los últimos años, aumentó 2,4 % este año y se espera para 2026 una contracción al 0,5% asociada al nuevo régimen arancelario impulsado por Donald Trump.

La gran mayoría de los países de la región ha crecido este año, aunque a tasas bajas. La inflación en Latinoamérica presenta buenos índices y la desocupación promedio es de seis por ciento. El PBI aumentó 2,5% este año y se estima 2,3% para el año próximo. Se observa un protagonismo creciente de gobiernos de centro derecha que compensan la orientación de centro izquierda en muchas presidencias.

Recientemente se vio el triunfo de Kast en Chile, que se complementa con lo ocurrido en Ecuador, Bolivia, Argentina y es probable que en las futuras elecciones colombianas vuelva un gobierno de otra ideología.

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En cuanto a Argentina, termina un año con un crecimiento estimado de 4%. El PBI creció 3,3% comparando el tercer trimestre de 2025 con el mismo de 2024. El aumento del tercer trimestre respecto al segundo fue de 0,3 %, lo que evidencia el estancamiento de la economía. La industria, en particular, está en su conjunto por debajo de 2023, y casi todas las ramas evidencian contracción.

El objetivo del Gobierno es disminuir la volatilidad del tipo de cambio y, por eso, se inclina por el régimen de bandas y no por una flotación sucia

El sector agropecuario muestra datos positivos, se espera una muy buena cosecha de trigo y, más adelante, un buen desempeño de la cosecha gruesa.

La economía se desempeña a dos velocidades y los sectores perdedores deberían recuperar ritmo. Esto depende de la mayor productividad, del crecimiento del crédito y del aumento del salario real.

Hace tiempo que no se registraban dos años de crecimiento seguidos y, en esta ocasión, se conseguirá con un crecimiento estimado en la zona de tres por ciento para 2026.

La cuestión fiscal sigue bajo control con buenos datos en noviembre.

La banda cambiaria inferior ha perdido su sentido y quizá sería deseable que se elevara (Foto: Reuters)

El frente monetario cambiario se ha modificado parcialmente con la decisión de indexar la banda superior con la inflación registrada dos meses antes.

Algunas visiones sugerían una nueva banda superior por encima de la actual para evitar que el dólar esté siempre muy cerca de la banda superior.

El objetivo del Gobierno es disminuir la volatilidad del tipo de cambio y, por eso, se inclina por el régimen de bandas y no por una flotación sucia, como proponen algunos. La banda inferior, por otra parte, ha perdido su sentido y quizá sería deseable que se elevara.

Hace tiempo que no se registraban dos años de crecimiento seguidos y, en esta ocasión, se conseguirá con un crecimiento estimado en la zona de tres por ciento para 2026

Además de la nueva banda superior, la novedad de estos días es el compromiso del BCRA de acumular reservas comprando en el mercado (MULC) o por bloques. La decisión es comprar con alta frecuencia por debajo del cinco por ciento del total operado en el mercado para ir normalizando las reservas netas, que son negativas en USD 16.000 millones. El BCRA señaló un monto anual de USD 10.000 millones de compra, cifra que es inconsistente con la compra diaria estimada.

Por otra parte, el Tesoro puede comprar también. Lo ideal es que lo haga con pesos del superávit fiscal primario para pagar los intereses de la deuda que vence este año.

Hay que tener en cuenta que los dólares comprados son para acumular reservas, lo cual constituye una suerte de seguro, o para pagar deudas como en 2024 (Foto: Reuters)

En todo este proceso de compra habrá que tener presente la demanda de dinero, que se sabe es fluctuante. En diciembre y enero crece y ya en febrero decae. Puede ocurrir que el Banco Central compre con sus pesos los dólares que acumuló el Central y, en ese caso, la transacción sería neutra.

Hay que tener en cuenta que los dólares comprados son para acumular reservas, lo cual constituye una suerte de seguro, o para pagar deudas como en 2024.

¿Cómo afecta a la inflación el nuevo régimen de compras y el de las bandas? El proceso de desinflación sigue su curso. Puede ser que esto sea ahora un objetivo compartido con la meta de reducir el índice de riesgo país, estrechamente relacionado con el proceso de acumulación de reservas.

El proceso de desinflación sigue su curso. Puede ser que esto sea ahora un objetivo compartido con la meta de reducir el índice de riesgo país (Imagen Ilustrativa Infobae)

Se estima una tasa de inflación de 25% para 2026, lo cual supera la estimación previa de 20%. Habrá que monitorear el impacto de la eventual suba del tipo de cambio en los precios, aunque esto desde abril no ha sido un tema. El tipo de cambio real estuvo creciendo desde el acuerdo con el Fondo.

Los procesos de desinflación en la región han sido largos, varios de una década antes de llegar a inflación internacional. Es el caso de Chile, Uruguay o Perú, por citar algunos ejemplos.

El objetivo central del Gobierno, a la par que sigue la estabilización, es el crecimiento con empleo. En este bienio se ha reducido la ocupación tanto para el sector registrado como el informal y el sector público.

Los procesos de desinflación en la región han sido largos, varios de una década antes de llegar a inflación internacional

La micro debe estar más en el radar, aunque es sabido que el Gobierno está más centrado en la macro y en las finanzas. La política industrial no prebendaria es necesaria para sostener a sectores-empresas con potencial de competitividad. Se asiste a un proceso de reconfiguración productiva que tendrá costos. Las empresas piden “cancha nivelada”, aspirando a menor presión tributaria y a la reforma laboral.

Estas dos reformas no darán por sí mismas crecimiento del empleo, pero sí bases sólidas para la inversión. El proceso de reconfiguración afecta más a los conurbanos con presencia de industria, construcción y comercio.

En el tercer año de gestión todas las últimas presidencias enfrentan crisis, pero en este caso parece que será un año promisorio para la economía.

El autor es profesor de Economía en IAE Business School. Esta nota se publicó en el IEM de diciembre del IAE, Escuela de Negocios de la Universidad Austral

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