
Estamos acostumbrados a observar que exmandatarios sean sometidos a denuncias de corrupción, a veces ciertas y a veces falsas. Los expresidentes reciben todo tipo de críticas y denuncias penales cuando terminan su mandato, esto ocurrió históricamente. La denuncia actual por violencia de género, de Fabiola Yáñez contra Alberto Fernández, tiene la singularidad de ser la primera vez que un político, que ocupó el Sillón de Rivadavia, es sometido a un proceso penal por algo tan vergonzante. Esta situación, que nos aleja del desagrado y nos acerca a la ira contra Fernández, está siendo investigada por la Justicia Federal en manos del juez Julián Ercolini. En este estado incipiente de la investigación, el Fiscal Ramiro González, formuló acusación por nueve hechos describiendo las conductas delictivas, de las cuales, surgen las penas de Alberto.
Jonathan Swfit (1667-1745) decía que “las leyes son como las telarañas que cogen a las pobres moscas y dejan pasar avispas y abejorros”. Este famoso autor criticaba la falta de equilibrio que, según él pensaba, existía entre aplicar la ley con un poderoso y contra quién no lo es. Con el allanamiento al departamento, el secuestro del celular, y con la imputación de Fernández no estaría ocurriendo lo dicho por el famoso escritor satírico, sino al contrario, le pronostico una situación gravísima y preocupante para él.
Es imposible no mencionar cual fue el verdadero uso del Ministerio de la Mujer. El presidente Milei lo cerró y esa lógica me pareció de hierro. Para entender esto habría que empezar por el principio, y el principio (por lo menos inmediato) es que el funcionamiento de ese Ministerio no tuvo ningún fin, solo gastos. No hubo una política seria a favor de las mujeres en materia de violencia de género, tampoco descendió la comisión de delitos, no ayudó a víctimas, no procuró que se aplique la ley, fue ineficiente, inexacto, ni siquiera vio los moretones de Yáñez. Va a quedar en la historia como “El Ministerio Ciego”, por no decirle también sordo, ya que no solo le mostró los golpes sino también se los comunicó.

Una de las mayores hipocresías del Gobierno de Alberto Fernández fue la creación del Ministerio de la Mujer. Este organismo vio la luz el 10 de diciembre de 2019, a través del Decreto 7/2019 que modificó la Ley de Ministerios. Costó mucho dinero su creación y no concretó ninguno de sus objetivos, fue un absoluto fracaso. La Corte Suprema de Justicia de la Nación elabora un informe anual con todos los datos de víctimas por femicidio. El registro se realiza a año vencido y según los datos que se tienen no tuvo ningún efecto. Ese dinero hubiera sido mucho mejor destinarlo a las mujeres de otra manera y que realmente sirva para algo, pero no fue así.
Al representarme a Yáñez visiblemente lesionada, me pregunto ¿Si el Ministerio de la Mujer no pudo ayudar a la primera Dama, habrá ayudado a la última dama del conurbano en su gestión? ¿El médico de presidencia denunció algo? ¿Se podía denunciar en la presidencia de Fernández un delito en su contra? ¿Son idiotas o cómplices? Las autoridades del Ministerio de la mujer cometieron delito sin dudas y quedaron en evidencias sus tejemanejes encubridores. Esto va a surgir de la investigación de Ercolini, que ya ordenó formar causa por separado para investigarlos. La inacción del Ministerio me da bronca, dolor, escozor, indignación, ira, malestar, vergüenza, pena, deshonra, degradación, escándalo, entre otros sentimientos abyectos.
La imputación, contra Alberto Fernández, fue por los delitos de lesiones graves doblemente agravadas por el vínculo y por darse en un contexto de género y amenazas coactivas en perjuicio de Yáñez. El fiscal formuló acusación imputando los hechos de manera clara, sencilla y detallada. Es a partir de esta instancia que el imputado sabe de que se lo acusa y podrá defenderse. En el caso en estudio no veo que haya que incorporar mucha más prueba que una pericia que demuestre la veracidad de los mensajes y otra de las lesiones, luego a juicio oral. No va a poder evitar una condena de efectivo cumplimiento, y por la escala penal será una pena alta y este tipo de iniquidades serán sancionadas severamente.

Algunos breves análisis para que el lector pueda tener nuevas herramientas. No existe el delito de violencia de género, sino que una serie de delitos se ven agravados (más penas) cuando aparece la violencia. Así la lesión tiene una escala penal prevista, pero si es cometida con violencia de género se aumenta ostensiblemente. Las cuestiones de género son cometidas por un hombre contra una mujer haya o no existido un matrimonio, y abarca también situaciones similares de afectividad. Es un delito especial.
Los que transitamos los pasillos de Tribunales sabemos que por este delito vimos y veremos personas detenidas, las penas previstas así lo determinan. Será prácticamente imposible que Fernández evite una detención, a pesar de lo cual o quizás por eso mismo, será un escándalo pocas veces visto en la historia argentina. La incorporación que realizó Fabiola Yáñez de la Dra. Mariana Gallego le dio un salto de calidad a la protección de su asunto legal. La Dra. Gallego posee el amplio conocimiento preciso en esta materia y la sensibilidad de ser una excelente mujer.
Los testimonios previstos en los próximos días son la secretaria María Cantero, el medico Federico Saavedra, el ex intendente Daniel Rodríguez, Sofía Pacchi, la periodista Alicia Barrios, si bien son importantes no puede agravar ni aliviar la situación legal del expresidente. insisto que, con el material ya incautado, fotografías y conversaciones de WhatsApp, estaría más que probado el delito. Sí falta demostrar que las conversaciones y fotografías son reales, por eso la necesidad de dos pericias.
Las penas previstas para el delito imputado son de 3 a 10 años de prisión en el caso de las lesiones (articulo 90 del C.P.) y respecto a amenazas coactivas 2 a 4 años de prisión (149 bis del C.P.). Por estos delitos hay personas, ahora, presas en las cárceles y este será el destino de nuestro expresidente, cumplirá así las penas de Alberto.
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