Las tres “R” de Javier Milei: rock and roll, reformas y la reconfiguración del escenario político argentino

Las políticas audaces y el estilo confrontativo del Presidente están marcando un antes y un después en la historia del país

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Las tres “R” de Javier Milei: rock and roll, reformas y la reconfiguración del escenario político argentino
Las tres “R” de Javier Milei: rock and roll, reformas y la reconfiguración del escenario político argentino

El 25 de Mayo ha pasado dejando tras de sí jornadas marcadas por el rock and roll, el tradicional Tedéum en la catedral porteña y un acto patrio con discurso presidencial en Córdoba. Sin embargo, persiste la ausencia de la primera ley libertaria, un hecho emblemático que refleja la dinámica de la clase política argentina en 2024 y los inminentes cambios de gabinete.

En este escenario, algunos actores políticos se esfuerzan por construir, mientras otros parecen dedicados a obstruir, esperando que el desgaste inherente al ejercicio del poder erosione la popularidad de Javier Milei. La cuestión crucial es si la aceptación de Milei continuará ascendiendo o comenzará a decaer.

Mientras tanto, el país se encuentra en pleno proceso de reconfiguración, donde los menores de 40 años están definiendo las nuevas costumbres argentinas, mientras que los mayores de 50, gradualmente, ceden sus espacios, ya sea por cansancio, elección propia o porque no les queda más remedio.

Con apenas cinco meses y medio gobierno, estamos viviendo una profunda reconfiguración política. La irrupción de Milei, quien ha pasado de ser un desconocido a presidente de la nación, es un hecho relevante en sí mismo, destacando incluso en la portada de la revista Time. Sin embargo, lo verdaderamente significativo es cómo el presidente libertario, con su estilo disruptivo y las políticas que ha implementado, está transformando todo el escenario político. Los políticos tradicionales se encuentran desorientados y sin respuestas frente a un presidente que desafía constantemente las normas establecidas. Milei ha logrado incluso que el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, sea aplaudido en los actos públicos, una rareza en los tiempos que corren.

Javier Milei en la tapa de la Revista Time
Javier Milei en la tapa de la Revista Time

La más reciente batalla mediática de Milei con Pedro Sánchez, presidente del Gobierno de España, debe ser entendida en clave “libertaria”. En sus primeros meses al frente del país, ha quedado claro que Milei no deja pasar por alto a quienes se enfrentan a él. La confrontación con Sánchez no es un mero intercambio de palabras; es la manifestación de una nueva forma de hacer política. Pedro Sánchez, en su momento, apoyó fuertemente al entonces candidato a presidente Sergio Massa. Posteriormente, sus ministros hicieron repetidas alusiones, imprudentemente por cierto, al consumo de sustancias prohibidas por parte de Milei. El presidente argentino esperó su oportunidad y, durante su último viaje a España, aprovechó para saldar cuentas en plena campaña electoral de nuestra Madre Patria. Este episodio no es simplemente una vendetta política, sino la muestra de un cambio profundo en las dinámicas del poder.

Milei ha roto con los convencionalismos y ha impuesto un estilo directo y combativo que no deja indiferente a nadie. Sus políticas económicas, centradas en una reducción drástica del gasto público y la liberalización de mercados, han generado tanto fervientes apoyos como encarnizadas críticas. Los sectores tradicionales de la política argentina, acostumbrados a una cierta previsibilidad en las acciones gubernamentales, se encuentran ahora navegando en aguas desconocidas.

La incertidumbre reina en todos los ámbitos. Las medidas de Milei, aunque audaces, plantean interrogantes sobre su viabilidad a largo plazo. La economía argentina, con sus recurrentes crisis y ciclos de inestabilidad, enfrenta un nuevo desafío: adaptarse a un modelo libertario que promete eficiencia y crecimiento, pero que también podría profundizar las desigualdades sociales si no se maneja con cautela.

En el ámbito internacional, las relaciones de Argentina con otros países están siendo reconfiguradas. La disputa con Pedro Sánchez no es un caso aislado; es un síntoma de la nueva postura que Milei adopta en la arena global. Un presidente que no teme confrontar y que busca redefinir el papel de Argentina en el mundo, alineándose con políticas y gobiernos que comparten su visión libertaria.

La polarización es evidente. Mientras algunos ven en Milei a un salvador que finalmente está llevando a cabo las reformas necesarias, otros lo perciben como una amenaza que pone en riesgo el tejido social y económico del país. La tensión entre estos dos polos es palpable y promete intensificarse en los próximos meses.

Milei en el acto del 25 de Mayo en Córdoba (Mario Sar)
Milei en el acto del 25 de Mayo en Córdoba (Mario Sar)

En este contexto es necesario entender lo que sucedió en el Luna Park el pasado miércoles, donde el presidente hizo una aparición propia de un “rock star”. Hay que comprender el vínculo que supo construir con sus votantes a lo largo de la extensa campaña electoral que “padecimos” en 2023. Es dentro de ese vínculo que debemos analizar el “show” que presenciamos en vivo y en directo, transmitido por las redes libertarias vía YouTube. Milei se repite en lo que ya le dio resultado; no tiene motivos para cambiar sus formas disruptivas, toda vez que lo llevaron a la presidencia de la nación y, además, le siguen rindiendo en términos de su nivel de aceptación.

Milei se sabe colocar en la cresta de la ola, maneja mejor que cualquier político tradicional el diálogo público, marca la agenda, y con sus rarezas y peleas controla la tapa de los diarios y los editoriales periodísticos. Se habla más de esas rarezas que de la recesión que estamos atravesando los argentinos a consecuencia del necesario ajuste que se debió hacer de nuestra economía a consecuencia de la pesada herencia populista. Milei cuenta con una gran ventaja: la de ser economista y, además, especializado en crecimiento. El manejo de tales artes le permite sostener la fuerza de sus convicciones en todo lo que ha hecho en estos primeros cinco meses y medio de gobierno.

Milei ya está enfocado en las elecciones de 2025, para lograr controlar las cámaras legislativas, conseguir sus tan ansiadas leyes reformadoras y acabar, en sus propias palabras, con el “socialismo”. Este año será casi todo ajuste y acomodamiento de las cuentas fiscales. El próximo, por cierto año electoral, seguramente estará repleto de “buenos” anuncios, como la baja de impuestos, el control de la inflación, la revalorización de nuestra moneda, el crecimiento de la economía y, consecuentemente, el refortalecimiento del poder adquisitivo de los asalariados, en consonancia con lo anticipado por el presidente en su discurso “cordobés”. Claro está, todo lo anterior, si el experimento libertario sigue generando, como hasta ahora, buenos resultados.

Como en todos los niveles de la vida, hay quienes están a favor y quienes en contra, hay favorecidos y perjudicados. Pero lo cierto es que Milei fue válidamente electo presidente de la Nación, y está haciendo todo lo que dijo en campaña que iba a hacer. Prometió sangre, sudor y lágrimas y esto es lo que estamos teniendo ahora. Ajustar los desbarajustes de la nefasta fiesta populista que tuvimos la desgracia de padecer no es algo que se puede hacer de un día para el otro; lleva tiempo y mucho, y en ese hacer reformador, claramente hay personas y organizaciones que pierden los privilegios que supieron tener, y sus “quejas” hay que analizarlas en esa sintonía.

La aparición del presidente en la portada de la revista Time, una de las publicaciones más influyentes del mundo, ha tenido un impacto significativo. Este reconocimiento sitúa a Argentina en el centro de la atención mundial, mejorando su percepción global y potenciando sus relaciones diplomáticas y su capacidad de atraer inversiones extranjeras. Políticamente, este reconocimiento es un golpe maestro. Refuerza la imagen del presidente como un líder legítimo y prestigioso, tanto en el ámbito nacional como internacional. En el plano doméstico, fortalece su posición al demostrar que su liderazgo es respetado globalmente.

Pero, siempre hay un pero estimado lector, en los primeros 169 días de gobierno libertario no ha conseguido aun su primera ley. Los cambios de peso en el gabinete nacional han comenzado sonar, cada vez con más fuerza. El dólar sigue haciendo de las suyas. Ya vimos dos paros generales y centenares de marchas en contra de las políticas del gobierno, de ese mismo gobierno que ganó las elecciones y está haciendo lo que dijo que iba a hacer. En definitiva, Milei debe ser y deberá ser juzgado por sus logros. Como él mismo dijo en más de una oportunidad, la diferencia entre loco y genio son precisamente los resultados. Que las fuerzas del cielo nos acompañen.

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