Dudas en el camino de la espera

Una mayoría importante se somete con esperanza a los peores flagelos, esperando buenos resultados de la gestión de Javier Milei

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El Presidente no puede desentenderse de lo que les pasa a los ciudadanos (Foto AP/Lynne Sladky)
El Presidente no puede desentenderse de lo que les pasa a los ciudadanos (Foto AP/Lynne Sladky)

Argentina, como el mundo, transcurre en “el camino de la espera”, como lo define el politólogo Hugo Quiroga. ¡Es tan cierto! El mundo transcurre en el camino de la espera, mientras duda. “Todo es duda. La duda es global”, remata Quiroga. Si bien el deseo es no ir hacia la cuarta Guerra Mundial (la tercera fue la Guerra Fría, según corrigió a esta cronista el Dr. Diego Guelar), la duda es si ya no comenzó. Argentina convive en ese universo de incertidumbre. Ante esto, ¿qué certezas puede dar Milei? Muy pocas. Aunque podría no agravarlas. En este camino de la espera, también se espera la conformación de opciones alternativas que hoy no están (hay amagues). Argentina más que nunca necesita certezas. ¿Dónde están? ¿Qué fuerza política o qué liderazgo se las puede dar? Por eso aún una mayoría importante se somete con esperanza a los peores flagelos, esperando buenos resultados. Resultados que quizá, no aparezcan.

Los economistas más afines al gobierno dudan. Le decía a Infobae un dirigente político y economista: “Mi intuición me dice que esta excesiva apreciación cambiaria nos va a dar un disgusto”. Y concluye: “Argentina se ha vuelto muy cara, inclusive para los extranjeros. Deberíamos ir hacia un cambio más competitivo provocando el entusiasmo de los exportadores”.

A propósito de disgustos, que los hay por doquier, en educación se viene la Marcha Nacional Universitaria del 23 de abril, donde confluyen sectores que no lo harían (juntos) de no ser por la gravedad del momento (Movimiento estudiantil más CGT). Milei está acercando instituciones/organizaciones/personas que estaban alejadas y/o enemistadas. Casi un milagro del libertario.

Sobre la reducción presupuestaria a las universidades argentinas, concluye esta cronista que el tema es absolutamente ideológico en su afán (hablo del presidente Milei) de ahogarlas. Es verdad que con gobiernos anteriores también estaban mal los docentes y las universidades en sí, pero de alguna manera se actualizaban salarios e ingresos. En cuanto al impacto negativo en el presupuesto sobre los alumnos extranjeros, es otra sandez. Ese 7% llega con plata desde su país que queda en Argentina. Además -tenerlos- mejora la posición en los rankings internacionales. Y principalmente, si bien a lo largo y a lo ancho del país tenemos universidades de excelencia -como la UNR, del Litoral, Córdoba, Tucumán-, la mejor ranqueada de Latinoamérica es la UBA, que además tiene cinco hospitales que dependen de ella. De acuerdo al ranking de universidades comparadas de recursos/estudiantes, tiene un presupuesto de U$D 370 millones, entre 7 y 14 veces menos que el de la UNAM, de U$S 2972 millones, y el de la de San Pablo, de U$S 1309 millones.

Si el accionar del gobierno no fuese ideológico, en cambio de comprar aviones, con esa erogación cubriría por dos años el presupuesto de la UBA. Y además no dejaría a las escuelas públicas sin los libros básicos para niños cuyas familias caen a diario en la pobreza. El presidente Milei no hace esto porque “¡no hay plata!”.

Ahora bien, en campaña decía que dolarizaría el primer día de su gestión. No lo hizo. Que antes de subir impuestos, se cortaría las manos. Los subió. Devaluó, cuando se manifestaba en contra. Regula los subsidios, precios y salarios. Es decir, es pragmático y arbitrario, como con los incluidos y excluidos de la casta. ¿Había que hacer un emprolijamiento del Estado? Sí, pero no de esta manera: a los guadañazos y disfrutando de los heridos. Así no. Debía hacerse con un plan que contenga y un programa de contingencia, de recupero a través de la producción y el trabajo. El Presidente no debería ser un decapitador de empleos, sino un administrador de los problemas con búsqueda incansable de soluciones. Un Presidente no puede desentenderse de lo que les pasa a los ciudadanos de su país. Si lo hace, se convierte inmediatamente en ineficiente.

El Dr. Mario Ackerman cree que Argentina va camino a convertirse en un semillero de pleitos judiciales. Sin ir más lejos, ante el famoso DNU 70/23 del 20 de diciembre se pregunta: “¿Está vigente o no?, porque vivimos en un país federal y el amparo lo dictó la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo (AMBA). En Bell Ville (Córdoba) el DNU se aplicó y hay presentaciones ante la Justicia ¿Rige en el interior? Sería necesario ya un pronunciamiento de la CSJN, un quietus en esta cuestión, como alguna vez ya ocurrió. Por primera vez veo tanta parálisis en lo Legislativo y en lo Judicial, y esto no es bueno”.

La Dra. Graciela Camaño manifiesta que espera y desea primero la recuperación de la ciudadanía y después de la política: “La dirigencia levantó los pies y los posó en la alfombra roja del poder. Tenemos un drama social. No comparto el dogmatismo de CFK, pero tampoco el de Milei”.

A propósito de la política y el tratamiento de la Ley Bases, ¿el Congreso se animará a discutir y poner en caja a los financiadores de muchos dirigentes políticos? Tierra del Fuego, tabaco, juego... Son grupos que ofrecen financiar a los políticos que lo requieran. ¿Algunos se les atreverán?

También hablaba de incipientes intentos de parte de algunos sectores de la oposición para presentarse como alternativa. Hoy se realiza una jornada impulsada por el sector progresista del radicalismo. En esta jornada, el Foro de la Corriente de Opinión Nacional discutirá una “Argentina con futuro”. La apertura está a cargo del Dr. Juan Manuel Casella y el cierre, de Federico Storani y Martín Lousteau. Pero lo destacable es la presencia de Sergio Palazzo; Cachorro Godoy; el Padre Carlos Acaputo, de la Pastoral Social; Mónica Fein, del partido Socialista; y Eduardo Sigal, del Frente Grande. Es una apertura de este sector de la UCR buscando líneas convergentes para ir construyendo una alternativa electoral 2025, en franca oposición al actual gobierno.

La realidad indica que, en el camino de la espera, hay subsuelos aún no transitados en Argentina.