Hace ya sesenta días que el Presidente agrede y no gobierna

Voluntarios de la causa de Javier Milei, algunos por convicción, intentan convencer de que el hambre, la desocupación, el desgarro social accionado con tramontina, es el virtuoso costo de un mañana distinto solo creíble para una porción cada vez más reducida de ciudadanos

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Javier Milei se enoja, pero no explica (Foto: EFE/EPA/Abir Sultan)
Javier Milei se enoja, pero no explica (Foto: EFE/EPA/Abir Sultan)

Argentina sigue viajando, y a gran velocidad, hacia el núcleo de la decadencia. Destruir para construir parece ser la consigna. Sorprende el silencio y/o ausencia de la oposición (recién este sábado aparecerá públicamente Sergio Massa), de los intelectuales, así como también de periodistas que consumen horas y horas tratando de metamorfosear los gestos, insultos y descalificaciones del Presidente, con la intención de que el producto final sea un programa de gobierno que desapareció con la caída de ley ómnibus.

Voluntarios de la causa de Milei, algunos por gran convicción, intentan convencer de que el hambre, la desocupación, el desgarro social accionado con tramontina, es el virtuoso costo de un mañana distinto solo creíble para una porción cada vez más reducida de ciudadanos.

La Argentina extrema, otra vez a full. Triste historia de años para una Argentina que de una u otra forma no puede zafar de la sangre, el dolor y las tensiones inconducentes de vivir en las orillas. Hoy hay una Argentina anestesiada por el shock que solo reacciona ante todos los no. No alcanza para los remedios, no alcanza para comprar leche o yogurt para los chicos. No alcanza para los útiles escolares. No alcanza para el transporte. No alcanza para pagar el alquiler. No alcanza para mantener la esperanza.

Solo la CGT ha reaccionado. Ahora los gremios sectorialmente lo están haciendo. Pero recuerdo que hay una enorme población que no está tutelada. Está a la buena de Dios, a la buena de Milei. El Presidente se enoja -él dice que es pasión-, pero, sea lo que fuere, no explica. No habla ni del cómo ni del para qué. El modo de hacer política le pertenece. Es verdad que una foto o un tuit pueden reemplazar mil palabras, pero hasta los políticos más modernos saben que la palabra es la posibilitadora de la concreción de la acción de gobierno.

Hace ya sesenta días que el Presidente agrede y no gobierna. Esta cronista ha conversado con economistas serios y moderados, a quienes les preguntó sobre cuáles fueron los números finales de la gestión de Alberto Fernández. Mis interlocutores coincidieron que luego de los dos primeros años negativos, concluyó con dos de crecimiento. Descartaron todos que hubiera un escenario de hiperinflación, dado que, con sus más y sus menos, Sergio Massa había comenzado a ordenar el tema gastos.

Sobre los 15.000% de inflación planteados por el presidente Milei, lo desestimaron y creen que es un invento para justificar la aceleración a la hora de la licuación. Con respecto a la actividad y el empleo, había mejorado. Los números duros son públicos: 70% de capacidad instalada cubierta; desocupación del 5.7%; 37 meses consecutivos de crecimiento del empleo registrado; 30 meses de crecimiento del consumo. En el 2023, el programa con el FMI indicaba que el déficit debía ser del 1.9% y fue del 2.8%. La diferencia fue del 0.9%. ¿Este desvío justifica una devaluación del 120% y un ajuste que parece no tener fin?. Algunas pocas personas que hablan con el ex presidente Fernández dicen que él mismo cree que hay una suerte de proceso de cancelación sobre su persona y su gobierno.

A propósito del regreso público de Massa, será mañana en Roque Pérez, en un encuentro con diputados nacionales y legisladores de la provincia de Buenos Aires y veinte intendentes del Frente Renovador. Los ejes provinciales que abordará serán educación y salud. El más aguardado será el diagnóstico económico nacional.

Quien sí reapareció públicamente y con despliegue de actividad, es el ex presidente Mauricio Macri. Volvió decidido a ordenar su partido. Un interlocutor estrecho le dijo a Infobae: “Lo primordial es que el PRO se ordene. Que se logre la unidad. Y que se avance en temas concretos con los gobernadores del espacio, con legisladores, con los bloques, intendentes”. El interlocutor dudaba sobre la presencia de Rodríguez Larreta dentro de esta reorganización. Esta cronista pudo confirmar que en breve el ex jefe de Gobierno porteño hará pública su decisión de quedarse en el PRO. No desde un lugar protagónico. Al igual que Patricia Bullrich. El interlocutor también manifestó: “Todavía no hay convicción sobre una posible fusión del PRO y LLA. Macri cree que LLA debe ordenarse”.

El ex Presidente Macri tuvo un encuentro de una hora y media con el gobernador radical de Santa Fe, Maximiliano Pullaro. Ambas partes mencionaron que el resultado fue muy positivo y aclararon muchas cosas. Macri le confió que no está de acuerdo con las formas y modales de Milei, pero sí cree que el rumbo del gobierno es el correcto. La reunión se concretó por iniciativa del ex presidente. Fernando de Andreis fue el interlocutor para que la misma se realizara con colaboración del ex presidente de la UCR José Corral. Todo indica que el interés de Macri era conocer al joven gobernador y descifrarlo. Encontró a un gobernador enfocado en la gestión. Según los protagonistas, se habló mucho de seguridad, de producción, de eficiencia en el manejo de los recursos, de las regionalizaciones territoriales y, básicamente, de la mirada que tiene Pullaro sobre las políticas que se están aplicando a nivel nacional. Una pequeña desilusión del ex presidente: Pullaro no es un entusiasta del futbol, tema del que prácticamente no hablaron.

Esta semana, uno de los temas fue la desregulación de las obras sociales. El secretario general de la CGT Héctor Daer le dijo a Infobae: “En el tema obras sociales, seguimos discutiendo que el aumento exponencial de los costos de tecnología médica son insostenibles para el sistema. En cuanto a la desregulación, viene de los años 90. Las prepagas están dentro del sistema triangulando a través de obras sociales que eran sellos de goma que se vendieron a las prepagas. Lo que tenemos que ver es cómo se terminan financiando rubros como la discapacidad y tratamientos de alta complejidad con tecnología médica avanzada y medicamentos que tuvieron aumentos en miles de dólares, incrementos muy grandes en términos de costo prestacional”.

Argentina está rota en muchos aspectos, no sólo en lo social. También en su estructura política. La oposición, rota. La UCR está con graves problemas, el gobernador Valdés desautoriza al presidente de la UCR, Martín Lousteau. El PRO, también roto. Con sus dificultades, queda en pie la CGT. El dirigente gastronómico Luis Barrionuevo considera que la reconstrucción del peronismo debe ser sin Cristina Kirchner, ni Alberto Fernández, ni Sergio Massa. Pero considera que la reconstitución del país debe venir de la mano de diferentes miradas, para lo cual está organizando un panel con cuarenta referentes de sectores pensantes del país, para analizar la realidad argentina y posibles salidas a la crisis.