El 11 de septiembre de 1973, a sangre y fuego, la Junta Militar presidida por el Gral. Augusto Pinochet entró a sangre y fuego al Palacio de la Moneda ante la resistencia heroica del Presidente Salvador Allende. Con la serenidad y sabiduría de la historia, hoy podemos analizar los sucesos de ese entonces, desbrozando el trigo de la paja:
1) No se puede justificar la irrupcion del Golpe Militar como “reacción” ante los excesos y errores que el gobierno de Allende estuviera protagonizando para ese entonces. Con esa vara, podríamos justificar, ahora o en el futuro, golpes similares que interrumpieran el orden constitucional.
2) Hoy sabemos, con profusa documentación, los entretelones del proceso que llevaron al 11 de septiembre de 1973 y la actitud conspirativa interna y externa que cercó al gobierno de Allende, en el marco de la “Guerra Fria”, que consideraba a la derrota del socialismo en Chile como una batalla central para impedir la expansión del comunismo en la región.
3) Tenemos también el giro de quiénes, en ese momento, consideraron que la caída del gobierno de Allende era “inevitable” y creyeron que la intervención de las Fuerzas Armadas iba a desembocar en una inmediata convocatoria a elecciones y nunca imaginaron las violaciones a los derechos humanos que se desencadenarían luego.
De sus errores, aprendieron la izquierda y la derecha chilena, pudieron alternarse en el poder sin entrar en ese péndulo que caracteriza a las sociedades mas inmaduras -como la argentina- que impide acumular lo bueno y descartar lo malo a partir del juicio de la ciudadanía.
Toda la región sudamericana esta hoy convulsionada por el signo de la inestabilidad politica y se siguen escuchando cantos de sirena que convocan a la confrontación violenta y al desprecio de los mecanismos constitucionales.
Pero los úiltimos 50 años nos enseñan que el mejor camino es el del respeto a las instituciones republicanas, sin caer en los extremos del fanatismo y/o el populismo.
No hay atajos ni soluciones mágicas. El único camino es el trabajo en paz, con equidad social y economía sustentable, en el marco de la unidad nacional, la integración regional y la apertura al mundo.
Todo lo demás, es mentira.