
En los debates sobre desarrollo económico en América Latina hablamos de reglas de juego claras, inversión, capital humano e integración al mundo, pero generalmente esta ausente un factor clave: la confianza.
Francis Fukuyama, en su famoso libro “Trust”, publicado en 1995, lo explica muy bien. En la línea de pensamiento de Max Weber y Joseph Schumpeter, argumenta que la prosperidad, la democracia liberal, el capitalismo y el desarrollo económico esta basada en la cultura y el tejido social de un país, “en los niveles inherentes de confianza existente en la sociedad”.
Un reciente estudio del Banco Interamericano del Desarrollo lo vuelve a poner de relieve, publicando un comprensivo reporte y encuestas sobre el tema, que advierte que la baja confianza en la región obstaculiza el crecimiento económico y la innovación.
El informe, “Confianza, la clave de la cohesión social y el crecimiento en América Latina y el Caribe”, editado por Phillip Keefer y Carlos Scartascini señala que los países con sólidos niveles de confianza muestran mayores niveles de bienestar y productividad, frente a una más alta informalidad, burocracia y evasión impositiva en los de menor confianza. Es decir, la desconfianza no solo hace mas difícil las relaciones personales, sino también se refleja en comunidades que no respetan las reglas, las normativas, las leyes; que no respetan al prójimo.
La confianza no solo es fundamental entre los diferentes grupos de una sociedad, entre la política, el trabajo y el empresariado, sino también dentro de las organizaciones, ya que contribuye a la colaboración, el trabajo en equipo y la innovación.
Solo 1 de cada 10 personas en América Latina considera que se puede confiar en los demás (era 1 de cada 5 hace unos años), y menos del 30% confía en su gobierno, siendo todavía menor cuando se pregunta por los partidos políticos o el Congreso, según el reporte. La región presenta un promedio sustancialmente más bajo que el resto del mundo y viene disminuyendo en los últimos veinte años.
La confianza es un bien escaso en América Latina, y lo es ya hace tiempo, pero este fenómeno parece hoy extenderse también al mundo más desarrollado, que ha perdido confianza en sus dirigentes políticos y en que el futuro será mejor que el presente. El aumento de la mirada tribal y partidaria en los debates públicos, potenciada por las redes sociales, contribuye a esta disminución de la confianza entre grupos que no piensan lo mismo o están enfrentados políticamente.
Pero si bien la confianza en la política sigue disminuyendo, pareciera que en ciertas relaciones comerciales se ha acelerado durante la pandemia. El exponencial crecimiento del comercio electrónico en toda la región supone una mayor confianza en medios de pagos electrónico, en la disminución del uso del efectivo, y de los acuerdos económicos, aunque sean pequeños, realizados a través de plataformas digitales. Todo supone más confianza en un sistema tecnológico, provocando también una disminución de las transacciones comerciales.
Sin embargo, la desconfianza en la política tiene a disminuir la demanda social y, por lo tanto, busca depender menos de los bienes públicos. Esto se convierte en un circulo vicioso para las sociedades. Las clases medias en la región se están volcando a la salud, educación y seguridad privada. Todos bienes que son también provistos por el Estado y que probablemente contribuyan a una mejor sociedad y calidad si son consumidas masivamente. A su vez, la salida de las clases medias de estos servicios, como la educación, contribuyen a la desigualdad y al estancamiento de las comunidades mas vulnerables que siguen atendiéndolos.
“Promover la confianza mediante una mayor transparencia e instituciones más sólidas debería ser una prioridad en la agenda política de América Latina y el Caribe. Colocar la confianza en el centro de la toma de decisiones gubernamentales reavivaría significativamente el desarrollo en la región”, declaró el presidente del BID, Mauricio Claver-Carone. Hacia allá tenemos que ir, entendiendo que la educación es el factor fundamental en la creación la confianza, empoderando a los individuos como personas y como ciudadanos, dándoles la capacidad de informarse, discernir y ejercer pensamiento critico.
SEGUIR LEYENDO
Últimas Noticias
Inocencia Fiscal II y cambios que impactan: Impuesto a las Ganancias y reducción de multas
Las disposiciones publicadas en octubre permiten que los contribuyentes se adhieran al sistema sin límites de $1.000 millones de facturación ni de $10.000 millones de bienes declarados, según la reforma normativa
Entre la abundancia y la escasez
La inteligencia artificial cambia lo abundante y lo escaso. Entender esa migración de valor puede ayudarnos a transformar el trabajo y construir una economía de la sabiduría

La deuda pendiente de la educación superior
Aunque el acceso alcanza al 42 por ciento de los jóvenes de 18 a 24 años, solo dos de cada diez personas de 25 a 34 obtienen una titulación superior

La gestión emocional en las escuelas
Una política de Estado indispensable

El error de creer que la macroeconomía está ordenada y solo falta arreglar la micro
La escuela austríaca enseña que los agregados dependen de decisiones individuales, por lo que equilibrar las cuentas del Estado resulta estéril si persisten fuertes presiones impositivas y regulaciones que asfixian el desarrollo del sector productivo



