
El 2020 marcó un año de integración comunitaria para llegar con alimentos a más personas. La pandemia reseteó la prioridad de los Bancos y el año pasado su misión se vio centrada en la alimentación como principal necesidad del país. Los datos nos dan un marco real: según el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina, 6 de cada 10 niños son pobres, hoy el decomiso de alimentos aptos es 10 veces mayor al índice de indigencia de la Argentina.
El año pasado la Red Argentina de Banco de Alimentos (REDBdA) brindó alimentos a 1,6 millones de personas gracias a las alianzas con 5.237 comedores, merenderos y entidades, alcanzando el doble de comedores que en 2019. A través de los Bancos de Alimentos, la REDBdA duplicó la entrega de alimentos en el 2020 y ya llegó a 10 millones de kilos en 2021. Mientras en el 2020 se focalizó la coyuntura de entrega de alimentos a comedores con las mayores cifras registradas en su historia, el 2021 abrió espacio a capacitaciones y coordinación de nuevos procesos de sustentabilidad para garantizar la llegada de alimentos a más de 1,2 millones de personas cada vez con mayor profesionalismo y escala.
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En un país donde se desperdician 16 millones de toneladas de alimentos por año: 14,5 millones se pierden durante la siembra, cosecha, traslado y almacenamiento, mientras que 1,5 millones se pierden en la última parte que es servicios de comida y familias; trabajamos con el objetivo de cambiar esa realidad, entendiendo que no es una utopía y los Banco de Alimentos junto a La REDBdA estamos convencidos, si generamos las herramientas, es posible.
Somos 25 Bancos de Alimentos en 15 provincias con la activa participación der más de 10 mil voluntarios de todo el país, pilares fundamentales para que los alimentos rescatados lleguen en tiempo y forma a quienes más los necesitan, al realizar la clasificación en los depósitos, armar los pedidos para entregar a las entidades beneficiarias y otorgar servicios profesionales.
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La recuperación de los alimentos es clave para avanzar en la propuesta de crear el hábito de hacer un uso correcto de los alimentos en cada etapa de su cadena de valor, en toda la sociedad porque “la comida no se tira”.
Se trata de un hábito que se refleja en un círculo virtuoso: un ecosistema de los alimentos que nace desde chicos en casa y también en los ciclos de producción del mundo productivo, ya que muchos de los desperdicios hoy son aprovechables y utilizados por los bancos en alguna de las etapas que los involucra, como el abono para enriquecer suelos por ejemplo.
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Los Bancos de Alimentos permiten reducir el hambre, la malnutrición y el desperdicio de alimentos en el país, rescatando alimentos aptos para el consumo, a fin de almacenarlos, clasificarlos y poder distribuirlos, de manera trazable y segura, entre entidades de ayuda comunitaria adheridas con un aporte muy importante contribuyendo a combatir el cambio climático, evitando el uso innecesario de recursos, la degradación de la tierra y la generación de residuos.
Representamos un ecosistema de alimentación que se propone evolucionar cada día, trabajando en prácticas de sensibilización educativas y también en espacios que permitan incorporar instrumentos de políticas públicas para incentivar el aprovechamiento de los alimentos en sus diversas fases de producción. Tomamos la responsabilidad de ser un eslabón comprometido desde nuestras prácticas y acciones en reducir la huella en un mundo que nos necesita en un compromiso ambiental cada vez más activo.
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Esta mirada a largo plazo nos interpela a seguir creciendo en el uso de nuevas técnicas aplicadas a la trazabilidad, apostando por una mejor y más justa comunidad.
El 2021 nos encuentra con una agenda de trabajo que suma más eslabones a esta cadena de valor junto a empresas, gobiernos, donantes individuales, comedores y entidades beneficiarias, con una perspectiva ampliada, con un mapa de colaboración y alianzas que tiende puentes y transforma realidades.
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En tiempos de COVID, los Bancos de Alimentos y comedores se erigieron como instituciones comunitarias y sociales, apelando a la creatividad, el profesionalismo y la creación de redes y vínculos para hacer de la innovación social un mecanismo de autosustento y entrega.
Me siento muy orgulloso del trabajo realizado y con mucho entusiasmo asumimos lo que aún queda por caminar. Nuestra meta es seguir consolidando la integración de actores para crear una Red Argentina de Bancos de Alimentos más sustentable redoblando esfuerzos para contribuir con una vida más digna para todos.
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