En el mes de la niñez, las jugueterías estuvieron muy concurridas, la televisión y las redes sociales se llenaron de publicidades y promociones ofreciendo regalos y propuestas para que las familias celebren con sus hijos e hijas. Pero ninguno de los medios del país habló del tema más relevante: la infancia está de luto. Según los últimos datos del Indec, el 63% de las niñas, niños y adolescentes en Argentina residen en hogares pobres. Son 7 millones de entre 0 y 14 años que viven en la pobreza, sin poder acceder a sus derechos fundamentales. No tienen asegurada la alimentación diaria, no tienen controles de salud, tienen bajo o nulo acceso a la educación, no viven en condiciones dignas, no consumen agua potable, entre otras necesidades.
Duele saber que desde que comenzó la cuarentena, millones de niños y niñas no recibieron atención médica de ningún tipo, que se quedaron oficialmente fuera del sistema educativo al cerrarse las puertas de las escuelas y no disponer de los medios para continuar con la escolaridad en sus hogares. Duele ver niños y niñas pidiendo dinero y durmiendo en la calle; duele saber que millones de niños y niñas posiblemente no tengan un plato de comida esta noche.
Duele, en definitiva, advertir que más de la mitad de la infancia argentina tiene un presente sin oportunidades, que la condena a un futuro pobre. Esta es la triste realidad que debería estar en todos los televisores, en todas las pantallas de celulares: esta es la Argentina que no se viraliza.
La deuda que como sociedad tenemos para con la infancia de nuestro país es alarmante. Proteger a la niñez es una prioridad y una responsabilidad que estamos llamados a asumir todos los adultos.
En Haciendo Camino este mes no celebramos el Día de la Niñez, sino que desde hace 15 años que trabajamos todos los días del año en los rincones más vulnerables del Norte de nuestro país, velando por los derechos de miles de niños y niñas olvidados.
Ojalá en nuestra querida Argentina podamos construir políticas públicas sostenibles que garanticen el cuidado de la infancia, que aseguren la alimentación, la educación y la protección de la niñez. Recién ahí llegará el día en que podamos detenernos a celebrar y a honrar a nuestros niños y niñas con hechos.
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