Cuando una empresa se embarca en el desafío de “cruzar” la frontera es importante tener en claro que, un análisis profundo de la demanda y el mercado, no son garantía del éxito. Existen otras variables que resultan cuestiones indispensables para trabajar y tener en cuenta de cara a la internacionalización.
Cuestiones como la cultura, el management y la empatía son piezas claves que complementan a la tan aspirada demanda de mercado.
En nuestro caso, desde que decidimos internacionalizarnos el principal desafío tuvo que ver con entender en detalle la cultura y las costumbres de cada uno de los lugares donde haríamos base. Teniendo en cuenta sus particularidades, realidades, la manera de relacionarse y las necesidades concretas de los clientes. Lo que significó un factor trascendental para poder avanzar con éxito en el nuevo lugar.
En este sentido, así como se segmenta el mercado en nichos de negocios, tipo de servicio a brindar y demás, entendemos que también es importante, a la hora de internacionalizarse, segmentar esos nuevos lugares y elegirlos más allá de la demanda. Analizar la idiosincrasia e identificar aquellos en los que podemos adaptarnos culturalmente a sus requisitos de relación y costumbres.
Otro desafío es la capacidad del management a adaptarse a la cuestión cultural. Para garantizar el éxito es clave combinar la cultura del management central con la del local. Y que permita tomar esos aprendizajes, estar abiertos, receptivos y flexibles. Entendiendo que son variables críticas del éxito y así adaptar todos los procesos a la idiosincrasia nativa.
Nuestra cultura organizacional se caracteriza por ser flexible más allá de la rigidez que implica lo relacionado con la aeronáutica que son actividades reguladas a nivel mundial. Hemos sido flexibles a lo largo de la historia para adaptarnos a los cambios de mercado, circunstancias dentro de la Argentina, y de los modelos necesarios de cada momento.
Esa adaptación permite hoy ser flexibles en los paradigmas culturales y que la adaptación sea un proceso exitoso. Por supuesto a eso se le suma la variable de necesidad y la demanda que es lo que también hace que se elija un lugar.
Por último, y en línea con el hecho de saber interpretar la cultura nativa, es fundamental tener empatía con nuestros vínculos. Ya sean internos, personal local, o externos, como son los clientes. Interpretando, en este sentido, sus comportamientos, necesidades y así ser atinados y efectivos en la manera de abordarlos para lograr el resultado esperado.
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