Un verdadero hombre de partido

(Foto: NA)

Conocí a Fernando De la Rúa en 1973, cuando yo era presidente del centro de estudiantes de ingeniería de la Universidad de Buenos Aires. Él militó siempre con los sectores conservadores del partido, mientras yo lo hacía con los más progresistas, pero de todas maneras, cuando se enfrentó ese año a Sánchez Sorondo, un verdadero "facho" para nosotros, todos trabajamos en pos de su triunfo, como también lo hicieron sectores de la JP.

Poco tiempo después sería ungido como vice en la fórmula presidencial junto a Ricardo Balbín, algo que le dio muchísimo protagonismo, aunque luego sufriría una gran injusticia cuando fue elegido senador Eduardo Vaca, impidiendo la renovación de su senaduría.

Los años pasaron, y luego de formar parte del gobierno de Alfonsín, fui convocado a trabajar en su gobierno en tiempos de la Alianza, donde tuve una gran relación con él. Obviamente se trató de una experiencia política que nos dejó a todos un sabor muy amargo debido a su triste final, pero siempre lo recordaré como un hombre democrático, aunque tal vez con una visión excesivamente jurídica de lo que era la democracia en su expresión más cabal.

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También recordamos al jede de gobierno de la Ciudad, el primero de nuestra historia. Por circunstancias de la vida, me encuentro compitiendo por este cargo que estrenó De la Rúa, el único radical en la competencia de este año, una parábola del destino. Vaya mi homenaje para un verdadero hombre de partido.

El autor es el coordinador de la Comisión de Economía de la Convención Nacional de la UCR. Precandidato a Jefe de gobierno porteño por Consenso Federal.

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