(Foto: NA)
(Foto: NA)

Rosca 2019. Esa parece ser la propuesta de la oposición. Quienes están en el mundillo de la política de traje, aun con estas altas temperaturas, piensan que sacándose fotos vamos a ganarle a Mauricio Macri, pero es obvio que eso no va a ser suficiente para ganarle al macrismo en las urnas en este 2019.

Cuando armamos el Frente Patria Grande, decidimos decir desde el primer momento que consideramos que Cristina Kirchner tenía que ser la candidata de unidad del gran frente patriótico. Decíamos que tenía que volver con nuevas ideas y nueva gente. Explotaron muchos cerebros y muchos reproches, públicos y privados, gente enojadísima. Proponemos la reforma agraria, la anulación del pacto con el FMI y muchas otras cosas que sabemos no son un acuerdo en el mundo opositor, pero no hacemos política para gustarle a todo el mundo, no nos interesa. Discutámoslo.

El minimundo de la gente que vive de la política no entendía cómo "nos bajamos el precio" en la presentación del espacio en Mar del Plata, en octubre de 2018, cuando mostramos todas las cartas en la primera mano. Sucede que no nos metimos en "la política" para jugar a ver quién es más piola. Nos metimos para ver si podemos hacer un aporte a ganarle a Cambiemos en las urnas. Simple, sencillo y sin vueltas, decimos lo que pensamos porque no nos interesa vivir de la política, la autopreservación o hibernar en las bancas de las Cámaras. Nos sentimos más cómodas y útiles en los barrios, las escuelas, las universidades, los sindicatos, los polos textiles y la organización popular. Pero también sabemos que si no hacemos fuerza y empujamos, Macri vuelve a ganar este año.

Parece que en la política electoral lo que sirve es sacarse fotos con todos, que nadie sepa dónde vas a terminar, haciendo jugar a la confusión. Las fotos en medias y ojotas, pantalones chupines, camisas celestes, y todos con o de varón, tampoco me interesa.

Volvamos a las cartas mejor. La cosa es que en unos días se viene el Congreso del PJ y nadie quiere mostrar las cartas. Yo me pregunto cómo es posible que quienes no venimos de la experiencia kirchnerista ni nos reconocemos peronistas podamos tener en claro que Cristina tiene que ser la candidata presidencial de unidad y los de las fotos no digan nada. No quiero militar de sol a sol por uno que represente lo mismo de siempre. Para eso hay que ser más valientes y decir con nombre y apellido que la queremos a Cristina. Si le tienen miedo al techo, mejor romperlo que tirarse a llorar al piso.

No es que seamos mal pensadas, pero justo que Cristina es Kirchner y peronista, no hay nadie que esté diciendo lo mismo que para nosotras es tan evidente. ¿Y no será en ese congreso de amigos peronistas de donde tenga que salir ese acuerdo?

Desde afuera, sin sentirme parte de esa tradición política, puedo decir que las tradiciones sin convicciones no van a cambiar la vida de la gente. Puedo decirles que la pibada no quiere que su vicepresidenta sea Bullrich, como vienen comentándonos algunas encuestas. Nos gustaría que el debate sea un poco más interesante y que ese debate se dé en una sintonía hermosa entre la calle y el acto de legislar como hicimos en diciembre de 2016. Con esa melodía verde que hicimos sonar y que nos hizo de clase magistral de formación ciudadana a cielo abierto. Nunca nadie los escuchó tanto como nosotras en esas vigilias heladas. Por eso, también, les perdimos un poco el respeto.

Mientras se se franelean entre todos, nos toca llorar a Ezequiel porque la pedagogía del odio viene haciendo estragos. Bullrich es la punta de lanza de una estrategia electoral que se dispone a señalar responsables ridículamente inocentes de los problemas que no pueden resolver. Manteras, vendedoras ambulantes, pequeñas productoras, migrantes, docentes, la juventud pérdida, y más.

Nos ofrecen culpables por cada problema de la vida cotidiana y si no, es la pesada herencia. Odio enlatado, en prime time, con caras bonitas. Cuando no se pueden explicar la inflación, los negociados, los favores a los amigos, el ajuste, los tarifazos, los cortes de luz, la pedagogía del odio y la crueldad, se dispone para ordenar una campaña política a la que le sobran técnicos y big data.

Dicen que en política no hay nada peor que subestimar al enemigo, yo diría que lo mejor sería no volver a hacerlo en este caso. No podemos perder. Tenemos un compromiso generacional, un deber con la historia para demostrar que tenemos memoria. A mis queridas amigas y amigos que se sienten parte de campo nacional y popular, los invito a comprometer a su dirigencia e involucrarse en ese famoso congreso del PJ. No existe movimiento sin gente, no hay partido sin afiliados, no hay herramienta política sin objetivos, no hay sujeta política sin compromiso. Que haya 2019 y sea nuestro.

El autor es referente de Vamos – Frente Patria Grande.