La toma de decisiones gubernamentales con Project Management

Gabriel Romano

Los proyectos se definen como esfuerzos temporales que realizan las organizaciones para lograr un resultado específico con importancia para su estrategia. De esta definición se extraen tres conceptos claros. El primero es que los proyectos deben iniciar y terminar, están acotados temporalmente. El segundo es que deben generar un resultado concreto, medible y con impacto para la estrategia de la organización que los ejecuta. El tercero es que en su ejecución está implícito un cierto nivel de gradualismo, esto quiere decir que no se ejecutan con facilidad e inmediatez.

Con base en esto es interesante efectuar un análisis de cómo los mencionados conceptos operan de forma sensiblemente diferente en el ámbito privado y en el público.

La temporalidad aceptable. Las empresas suelen estructurar sus portfolios de proyectos en horizontes temporales que promedian los cinco años. Los gobiernos argentinos no suelen superar los dos años, ya que es el período promedio entre elecciones (legislativas-presidenciales).

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El impacto estratégico. En el ámbito privado suele vincularse con un repago económico, de esta forma las organizaciones arman portafolios de proyectos que potencian el valor de sus acciones y sus flujos de fondos, para los organismos públicos es más difícil evaluar un repago para sus iniciativas.

El gradualismo de implementación. Para el gobierno no está dictado solo por la complejidad del proyecto si no también por la agenda político social.

Es necesario un cambio de paradigma, el cual no ocurrirá si la sociedad no deja de premiar con sus votos los resultados inmediatos y superficiales. Si la mayoría de los proyectos públicos se concretan aplicando el filtro de ser finalizados en períodos menores al bienio y si el repago es medido solo como caudal de votos, no podremos realizar el cambio profundo que requiere la Argentina en muchos aspectos.

Efectuando una introspección somos una sociedad inmadura para evaluar y premiar la gestión política. Si las cosas no ocurren rápido y como individualmente queremos, castigamos con votos y activismo negativo. No tenemos paciencia y carecemos de visión a mediano y largo plazo. Esto ha sido así con gobiernos de todas las banderas e ideologías durante los últimos 80 años.

¿Cómo se pueden sostener proyectos públicos con impacto percibido a más de dos años? Una alternativa es separarlos en etapas o fases que generen un resultado verificable dentro de los plazos requeridos, de esta forma el proyecto podría generar su mayor impacto en períodos de más de dos años, pero su aporte de valor sería escalonado y medible dentro de los períodos electorales.

¿Cómo la gestión pública puede evaluar el repago de sus iniciativas? Para esto se requiere de un plan de gestión estratégica con ejes claros y concretos. El gobierno en todos sus niveles debe suscribir un acuerdo de cuál será su legado (por qué cosas será recordado), será el gobierno que transparentó, será el que desarrolló o el que eficientizó. Con base en esa visión se deben definir ejes estratégicos para cumplirla y cada proyecto será evaluado por su contribución a ellos. Eso es repago para la gestión pública, los votos deberían ser un resultante.

La agenda social siempre debe ser un considerando para la ejecución de proyectos públicos. Los factores ambientales son una entrada fundamental para cualquier proyecto público o privado. Su impacto debe ser administrado con un buen plan de comunicación e involucramiento de los grupos de interés.

El autor es director de la Especialización en Gestión de Proyectos, Universidad del CEMA. Las opiniones expresadas son personales y no necesariamente representan la opinión de la UCEMA.

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