El precio del euro sigue cayendo en Colombia pero el mercado está tenso y podría dar sorpresas en los próximos días, así cerró el 27 de marzo

La divisa europea cerró en $4.226 con una leve caída diaria, en medio de presiones por la política monetaria en Estados Unidos, la inflación en Europa y factores fiscales internos que mantienen la volatilidad del mercado cambiario

La volatilidad semanal del euro supera los valores promedio del último año, reflejando mayor inestabilidad en el cruce EUR/COP durante el periodo reciente - crédito Dado Ruvic/REUTERS

El precio del euro en Colombia cerró la jornada del 27 de marzo de 2026 en un promedio de $4.226,74, lo que representó una caída de 14,91 frente al día anterior, equivalente a una variación diaria de -0,35%. Durante la sesión, la divisa europea alcanzó un máximo de $4.259,6 y un mínimo de $4.229,23, reflejando una volatilidad moderada en el cruce EUR/COP.

Si bien no se registraron máximos históricos, el alza en su valor responde a una combinación de factores internacionales, como las expectativas sobre la política monetaria en Estados Unidos y la inestabilidad en los mercados globales, junto con elementos locales que influyen en la oferta y demanda de divisas. En las casas de cambio, el euro se cotizó en un rango de $4.360 para la compra y $4.530 para la venta.

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Factores como la inflación en Europa, la política monetaria del Banco Central Europeo y el encarecimiento energético presionan al euro en mercados internacionales - crédito David W Cerny/REUTERS

Con relación a la rentabilidad de los últimos siete días, el euro anota una disminución 1,57%, de manera que desde hace un año mantiene aún una bajada del 8,59%.

Respecto de fechas pasadas, dio la vuelta al dato de la sesión previa en el que experimentó un descenso del 0,23%, sin lograr fijar una clara tendencia. La volatilidad de esta semana es superior a los números conseguidos para el último año (16,96%), mostrándose como un activo con mayores cambios de lo que indica la tendencia general.

Análisis de mercado

En un entorno marcado por choques energéticos y ajustes en expectativas monetarias, el cruce entre el euro y el peso colombiano comienza a reflejar tensiones más profundas que van más allá de los movimientos diarios. La dinámica reciente sugiere que el EUR/COP está siendo determinado por una combinación de presiones inflacionarias en Europa y riesgos fiscales internos en Colombia, lo que configura un escenario de alta sensibilidad a variables externas como el petróleo y las tasas globales.

Desde la perspectiva europea, el comportamiento del euro enfrenta un deterioro gradual en sus fundamentos. El repunte inflacionario, especialmente en economías clave como España, junto con revisiones al alza en las proyecciones de precios por parte de organismos internacionales, está obligando al Banco Central Europeo a reconsiderar su postura.

El peso colombiano encuentra cierto soporte por la gestión activa de liquidez del Gobierno y altos ingresos petroleros, aunque persisten riesgos fiscales y jurídicos - crédito REUTERS

La expectativa de nuevas subidas de tasas introduce un soporte teórico para la moneda común, pero este se ve limitado por un crecimiento económico debilitado y una creciente exposición al encarecimiento energético. En consecuencia, el euro se mueve en un terreno ambiguo, respaldado por una política monetaria más restrictiva, pero presionado por una actividad que pierde tracción.

En paralelo, el peso colombiano muestra una dinámica particular dentro del espectro emergente. A pesar del aumento en el riesgo fiscal, reflejado en tasas de deuda interna que alcanzan máximos históricos, la moneda logro sostener cierta estabilidad relativa. Esto responde, en parte, a la gestión activa de liquidez por parte del Gobierno, que recurrió al uso de reservas para reducir pasivos y contener presiones sobre el mercado de deuda. Sin embargo, este tipo de medidas también introduce interrogantes sobre la sostenibilidad de la estrategia en el mediano plazo, especialmente en un contexto de incertidumbre jurídica y salida de mecanismos internacionales de arbitraje.

El telón de fondo global añade complejidad a esta relación cambiaria. La prolongación de tensiones geopolíticas en Medio Oriente mantiene los precios del crudo en niveles elevados, lo que tiene efectos diferenciados: mientras Europa enfrenta mayores costos energéticos que afectan su competitividad, Colombia puede beneficiarse parcialmente a través de sus exportaciones de hidrocarburos. Esta divergencia contribuye a moderar la depreciación del peso frente al euro, generando episodios de apreciación relativa incluso en medio de un entorno internacional adverso.

La tensión geopolítica en Medio Oriente y los ajustes monetarios en Estados Unidos inciden en la evolución del tipo de cambio entre el euro y el peso colombiano - crédito Europa Press

Adicionalmente, el ajuste en las expectativas sobre la política monetaria en Estados Unidos actúa como un factor transversal. El aumento en los rendimientos del Tesoro y la creciente probabilidad de alzas de tasas refuerzan un entorno financiero más restrictivo a nivel global. Esto tiende a presionar a las monedas emergentes, incluido el peso colombiano, aunque su respuesta no es lineal debido a factores idiosincráticos y a la influencia del ciclo de materias primas.

En este contexto, el comportamiento del EUR/COP no responde a una tendencia única, sino a la interacción de fuerzas contrapuestas. Por un lado, el euro intenta sostenerse en un entorno de inflación persistente y monetaria más estricta; por otro, el peso colombiano navega entre riesgos fiscales internos y beneficios externos derivados del petróleo. Esta dualidad sugiere que, en el corto plazo, el tipo de cambio continuará oscilando dentro de rangos amplios, con episodios de volatilidad impulsados por datos macroeconómicos y geopolíticos.

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