Santoral del 24 de marzo: así fue la vida de Santa Catalina de Suecia, patrona de las vírgenes

Hija de Santa Brígida, también es reconocida como guía para mujeres que experimentan complicaciones durante el embarazo

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Conoce el santoral del 24
Conoce el santoral del 24 de marzo. (Imagen ilustrativa Infobae)

Buenas acciones, sacrificios mortales e incluso sucesos inexplicables atribuibles a una aparente divinidad son las razones por las que distintos individuos fueron beatificados y canonizados por el Vaticano, llevando consigo el título de santo.

Cada día, según el calendario santoral, se conmemora la vida y obra de estos hombres y mujeres que dedicaron su existencia a la Iglesia Católica, reconocimiento que les valió este honor.

Este es el santoral del martes 24 de marzo

Quién fue Santa Catalina de Suecia

Los santos más venerados en el mundo. (Infobae México)

Cada 24 de marzo el mundo católico recuerda la vida y legado de Santa Catalina de Suecia, una de las figuras más importantes de la espiritualidad medieval nórdica, reconocida particularmente por su papel como intercesora ante embarazos de riesgo y por su influencia en la consolidación de la Orden del Santísimo Salvador.

Lo que distingue a Santa Catalina de Vadstena, nombre que alude al lugar donde vivió y murió, en la historia de la Iglesia es que a pesar de haber estado casada durante casi 20 años, es reconocida como patrona de las vírgenes. ACI Prensa explica que este título responde a su firme decisión de consagrar su virginidad a Dios desde muy joven, logro que fue posible por el acuerdo con su esposo, Eggart von Kürnen, quien compartió su voto de castidad.

Catalina Ulfsdotter nació en Vadstena, en la provincia sueca de Östergötland, entre el año 1331 y 1332, aunque la fecha exacta no ha podido establecerse. Era la cuarta hija de Santa Brígida de Suecia, patrona de Europa y fundadora de la Orden del Santísimo Salvador, conocida también como ‘brigidinas’ en honor a su nombre.

El sentido de su veneración entre las madres que atraviesan embarazos de riesgo tiene un fundamento histórico, pues aunque Catalina no tuvo hijos propios, acompañó y asistió a numerosas mujeres que sufrieron la pérdida de sus hijos en el vientre, según ACI Prensa.

Su infancia transcurrió en el entorno de una familia noble, aunque marcada por una educación orientada al desprendimiento y la generosidad. Desde los siete años fue puesta bajo el cuidado de las monjas del convento de Risberg, donde adquirió hábitos de oración, meditación y estudio de los salmos penitenciales, prácticas que definieron su vida mística. Santa Brígida, su madre, se encargó de inculcar en ella y en sus hermanos los valores cristianos, dando ejemplo tras renunciar a sus bienes luego de enviudar.

A los 13 años, Catalina fue comprometida en matrimonio por decisión paterna con el noble germánico Eggart von Kürnen. Aunque rechazaba el arreglo, aceptó obedecer y propuso a su esposo un compromiso de castidad, acuerdo que él aceptó debido a su profunda fe. Juntos mantuvieron ese voto por el resto de sus días en común.

En el año 1349, tras la muerte de su padre, Catalina obtuvo el consentimiento de su esposo para viajar con Santa Brígida a Roma en peregrinación. Durante el viaje, recibió la noticia de la muerte de Eggart. Esta circunstancia marcó un punto de inflexión en su vida, dado que decidió dedicarse por completo a la vida religiosa y quedarse con su madre en Roma, donde se destacó por su entrega a la oración y la atención a los necesitados. Visitaba a enfermos y pobres en las calles y hospicios, asistiendo tanto en lo espiritual como en lo material.

En 1373, Santa Brígida falleció en dicho territorio y su cuerpo fue trasladado a Suecia para ser sepultado en el convento de Vadstena. Al año siguiente, Catalina fue admitida en este convento, fundado por su madre, y en poco tiempo asumió el cargo de abadesa, guiando a la comunidad hasta 1375.

Poco después de retornar a su patria, Catalina enfermó y falleció el 24 de marzo de 1381. Más de un siglo después, en 1484, el papa Inocencio VIII concedió la autorización oficial para su veneración.

¿Qué otros santos se conmemoran el 24 de marzo?

Estos son los santos y mártires a los que también se les celebra este martes 24 de marzo:

  • Beato Diego José de Cádiz (s. XIX)
  • Beato Juan del Báculo (s. XIII)
  • San Maccartemio (s. V)
  • Beata María Karlowska (s. XX)
  • San Secúndulo de Mauritania

Cómo es el proceso para beatificar y canonizar

Una monja espera que llegue
Una monja espera que llegue el Papa Francisco para asistir a una misa por la beatificación del Papa Juan Pablo I en la Plaza de San Pedro en el Vaticano, el 4 de septiembre de 2022. (REUTERS/Remo Casilli)

La iglesia católica y ortodoxa utiliza la canonización para declarar como santo a una persona ya fallecida que durante su vida hizo sacrificios o estuvo relacionada a un evento divino a favor de la iglesia.

Esto implica incluir el nombre de la persona en el canon (lista de santos reconocidos) y se concede el permiso de la iglesia católica de venerarla, reconociendo su poder ante Dios.

Durante el Cristianismo, las personas eran reconocidas como santas sin necesidad de un proceso formal; sin embargo, ello cambió en la Edad Media. En el caso del catolicismo, la Iglesia debe hacer una investigación exhaustiva de la vida de la persona a santificar.

Para la iglesia católica existen cuatro formas de lograr el nombramiento: la vía de las virtudes heroicas; la vía del martirio; la de las causas excepcionales, confirmadas por un culto antiguo y fuentes escritas; y la del ofrecimiento de la vida.

Además, se considera si la persona vivió las virtudes cristianas en un grado heroico o si sufrió martirio a causa de su fe, asimismo, es requisito indispensable que haya hecho al menos dos milagros (o uno en el caso de ser mártir).

Una monja asiste a una
Una monja asiste a una misa por la beatificación del Papa Juan Pablo I, en la Plaza de San Pedro en el Vaticano, el 4 de septiembre de 2022. (REUTERS/Remo Casilli)

La religión católica en el mundo

El catolicismo es una de las religiones que más se practican en el mundo. Los datos más recientes del Vaticano -particularmente de su Anuario Estadístico Eclesial- señalan que hay más de mil 360 millones de católicos en el orbe.

El continente americano es donde más católicos prevalecen, con casi la mitad de los registrados por el Vaticano, siendo más de una cuarta parte ubicados en Sudamérica.

En los últimos años, el Vaticano ha dado cuenta que la presencia de católicos ha aumentado de forma importante en dos continentes: Asia, particularmente el Medio Oriente, y África.

En contraste, los religiosos en Europa han ido a la baja, mientras que en Oceanía se han mantenido estables.