El dólar se disparó en Colombia con más de $20 en un día: así cerró el mercado cambiario el 27 de febrero

De acuerdo con la plataforma Set-FX, se negociaron más de USD1.379 millones en 1.543 transacciones

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Primer plano de una mano sosteniendo un fajo de billetes de cien dólares estadounidenses, con la efigie de Benjamin Franklin visible
El dólar estadounidense acumuló una apreciación semanal de 1,7%, aunque mantiene una caída anual del 7,8% frente al peso colombiano - crédito REUTERS

El precio del dólar estadounidense en Colombia cerró la jornada del 27 de febrero en un promedio de $3.766,35. Esto significó una subida de $20,57 frente a la Tasa Representativa del Mercado (TRM), que se ubicó en $3.745,78.

La divisa norteamericana tuvo un precio de apertura de $3.760,00, tocó un máximo de $3.784,40 y un mínimo de $3.748,00. Además, durante el día, de acuerdo con la plataforma Set-FX, se negociaron más de USD1.379 millones en 1.543 transacciones.

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El índice DXY entre 97,5 y 97,8 define un entorno externo neutro para el peso colombiano, sin catalizadores claros para movimientos bruscos - crédito Rayner Peña R/EFE
El índice DXY entre 97,5 y 97,8 define un entorno externo neutro para el peso colombiano, sin catalizadores claros para movimientos bruscos - crédito Rayner Peña R/EFE

Con relación a la última semana, el dólar estadounidense anota una subida 1,7%; aunque desde hace un año acumula aún un descenso del 7,8%.

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Respecto a días previos, cambió el sentido del dato previo, donde se anotó una bajada del 0,49%, demostrándose incapaz de establecer una tendencia estable. Por lo que respecta a la volatilidad de estos siete días, se aprecia que es superior a los datos conseguidos para el último año (14,3%), por lo que presenta mayores cambios que la tendencia general del valor.

Narrativa de mercado

El comportamiento del dólar estadounidense, medido a través del DXY en la franja 97,5–97,8, configura un entorno externo relativamente neutro para el peso colombiano. La consolidación con sesgo levemente bajista refleja un equilibrio delicado: por un lado, la incertidumbre comercial en EE. UU. limita apuestas estructurales a favor del dólar; por otro, la Reserva Federal en pausa —con un mercado laboral resiliente— sostiene las tasas reales y evita una corrección más profunda. En este contexto, el dólar global no ofrece, por ahora, un catalizador contundente ni para un rally sostenido ni para una caída acelerada.

Para el USD/COP, esta lateralidad del DXY implica que el frente externo no está dominando la dinámica. Históricamente, cuando el índice rompe niveles técnicos relevantes —por ejemplo, 98 al alza o 96,5 a la baja—, las monedas emergentes tienden a amplificar el movimiento. Sin embargo, mientras el DXY permanezca en rango, la trayectoria del peso colombiano depende más de factores idiosincráticos que de la narrativa global.

La presión sobre los TES y las coberturas cambiarias impulsaron la demanda de dólares, elevando la volatilidad en el mercado colombiano - crédito Mohamed Abd El Ghany/REUTERS
La presión sobre los TES y las coberturas cambiarias impulsaron la demanda de dólares, elevando la volatilidad en el mercado colombiano - crédito Mohamed Abd El Ghany/REUTERS

El reciente cierre en $3.830, máximo del año, seguido de una corrección hacia $3.760 en el mercado Next Day, sugiere un episodio de overshooting técnico más que un cambio estructural en la tendencia. El movimiento de +$143 en una sola jornada revela un mercado con liquidez relativamente estrecha y alta sensibilidad a órdenes de tamaño relevante. Esto es consistente con un entorno donde la prima de riesgo local —asociada al frente fiscal, la dinámica política y la volatilidad en TES— se convierte en el principal driver.

En efecto, el llamado “trade electoral” empezó a ganar protagonismo. En la medida en que aumentan las coberturas cambiarias por parte de inversionistas extranjeros con exposición a deuda pública local, el USD/COP reacciona más a flujos tácticos que a fundamentos globales. La presión sobre los TES, si se traduce en ampliación de spreads frente a Treasuries, puede inducir salidas marginales de capital o, al menos, reducir la entrada de nuevos recursos de portafolio. Esto eleva la demanda de dólares y mantiene la volatilidad implícita en niveles altos.

La estabilidad actual del dólar global no garantiza una apreciación sostenida del peso colombiano debido a vulnerabilidades externas del país - crédito José Luis González/REUTERS
La estabilidad actual del dólar global no garantiza una apreciación sostenida del peso colombiano debido a vulnerabilidades externas del país - crédito José Luis González/REUTERS

Desde el punto de vista técnico, el rango proyectado entre $3.750 y $3.800 parece coherente con un proceso de digestión del shock previo. Las extensiones hacia $3.730 o $3.830 dependerán menos del DXY y más de la validación de flujos locales. Un quiebre sostenido por encima de $3.830 requeriría un catalizador adicional —ya sea un deterioro en términos de intercambio, un evento político inesperado o un giro hawkish en la narrativa de la Fed tras un dato de inflación al productor (PPI) superior a lo esperado—.

En términos macro, la estabilidad relativa del dólar global ofrece una ventana para que el peso se estabilice, pero no garantiza apreciación sostenida. Colombia mantiene vulnerabilidades externas —déficit en cuenta corriente y dependencia de flujos de portafolio— que amplifican cualquier cambio en el apetito por riesgo. Si el PPI en EE. UU. sorprende al alza y fortalece las tasas reales, el DXY podría encontrar soporte, presionando nuevamente al USD/COP hacia la parte alta del rango. En cambio, una lectura benigna reforzaría el escenario de “dólar sin prisa”, facilitando compresión de primas en emergentes y permitiendo al peso intentar una apreciación técnica.