¿Cuál es la diferencia entre acusar y difamar?

Las erratas pueden dar la imagen de ser una persona poco preparada

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Conoce las recomendaciones que hace
Conoce las recomendaciones que hace la Fundéu RAE para mejorar la escritura. (Infobae/Jovani Pérez)

En un mundo regido por la inmediatez parecería que la ortografía ha dejado de tener importancia, sin embargo, el escribir textos con coherencia y sin erratas siempre será benéfico en todos los ámbitos.

En lo laboral, el escribir de forma correcta deja ver a los demás las habilidades y conocimientos que se poseen; además, ayuda a construir una imagen óptima a través de la cual puedes parecer más serio y confiable. El tener errores de ortografía y sintaxis pueden, por el contrario, dar un pensamiento negativo que te haría parecer descuidado o poco preparado.

Por otro lado, el tener la capacidad de hacer un texto bien escrito habla también de la personalidad, al mostrar interés por siempre construir un buen puente de comunicación con los interlocutores.

Aunque escribir bien no es una tarea sencilla, requiere de mucha práctica y de conocer las estructuras de la lengua, por lo que leer puede ser un gran apoyo para la riqueza del léxico.

En este sentido, la Real Academia Española (RAE) se ha convertido en la institución más relevante para la regularización lingüística, mediante la promulgación de normas para fomentar la unidad idiomática del mundo hispanohablante.

La Fundación del Español Urgente (Fundéu), una institución sin ánimo de lucro que tiene como objetivo el impulsar el buen uso del español en los medios de comunicación, se ha aliado con la RAE y emite a través de su página web y de manera constante diversos tips para que los ciudadanos puedan resolver sus dudas sobre cómo se escribe correctamente cierta palabra, cómo se usa una expresión o tips de temáticas varias.

Uso correcto

El verbo difamar no es equivalente a acusar, por lo que no es adecuado el giro difamar de algo negativo.

En la prensa, no obstante, es posible encontrar ejemplos como los siguientes: «Va a demandar a quienes lo difamaron de asesino», «Arremeterá contra quien la difamó de acoso a menores» o «Se realizarán pruebas de laboratorio para desmentir el video donde lo difaman de alcohólico».

Tal como se desprende de la primera acepción de difamar en el diccionario académico, que es ‘desacreditar a alguien, de palabra o por escrito, publicando algo contra su buena opinión y fama’, a este verbo le puede acompañar la persona que es víctima de la crítica o reproche, así como el modo en que se lleva a cabo: «La difamaron con noticias falsas», «Difamaron al médico acusándolo de negligencia».

Sin embargo, no es raro el empleo impropio del giro difamar de algo con el sentido de ‘acusar de manera difamatoria’, a menudo con sustantivos como abuso o acoso, probablemente con la idea de expresar que se trataría de una falsedad difamatoria. Es posible que esta construcción sea un cruce con acusar, que sí tiene un complemento introducido por de para señalar la falta o delito que se atribuye.

Así, en las frases anteriores, se podría haber escrito, por ejemplo, «Va a demandar a quienes lo difamaron acusándolo de asesino», «Arremeterá contra quien la difamó con acusaciones de acoso a menores» y «Se realizarán pruebas de laboratorio para desmentir el video donde lo difaman tachándolo de alcohólico».

Se recuerda finalmente que tampoco es adecuado introducir con de la persona víctima de la difamación, como en «Anunció medidas legales contra quienes difamaron de ella». Aquí puede ser «Anunció medidas legales contra quienes la difamaron».

¿Para qué sirve la RAE?

La RAE vela por el
La RAE vela por el idioma español. (RAE)

Fundada en Madrid en 1713 por iniciativa del octavo marqués de Villena, Juan Manuel Fernández Pacheco y Zúñiga, la RAE es la institución que busca preservar el buen uso y la unidad de una lengua en permanente evolución y expansión.

Sus más recientes estatutos (actualizados en 1993), establecen que la función principal de la Real Academia es “velar por que la lengua española, en su continua adaptación a las necesidades de los hablantes, no quiebre su esencial unidad”.

Este compromiso se ha plasmado en la denominada política lingüística panhispánica, compartida con las otras 22 corporaciones que forman parte de la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), creada en México en 1951.

Actualmente, la institución está constituida por 46 académicos, entre ellos el director y los demás cargos de la Junta de Gobierno, elegidos para mandatos temporales.

Una de las críticas que se le han hecho a la RAE es su negativa a reconocer palabras o expresiones que han surgido entre las generaciones más jóvenes, sobre todo a raíz de la aparición de las redes sociales. Una de las polémicas más recientes es el reconocimiento del lenguaje inclusivo.

Sin embargo, en el 2020 optó por lanzar el Observatorio de Palabras, un repositorio digital que ofrece información sobre palabras o acepciones de palabras y expresiones que no aparecen en el Diccionario de la Lengua Española (DLE), pero que han generado dudas en cuanto a su uso, tales como neologismos, extranjerismos, tecnicismos, regionalismos, entre otros.

La información contenida en el Observatorio es provisional al no estar contemplada en las obras académicas, por lo que puede verse modificada y cambiar con el paso del tiempo, pero ello no implica que se acepte su uso.

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