
La diabetes tipo 1, antes conocida como diabetes juvenil o diabetes insulinodependiente, es una afección crónica. En esta afección, el páncreas produce poca insulina o no la produce. La insulina es una hormona que el cuerpo usa para permitir que el azúcar (glucosa) ingrese a las células para producir energía.
Existen diferentes factores, como la genética y algunos virus, que pueden causar diabetes tipo 1. Si bien la diabetes tipo 1 suele aparecer durante la infancia o la adolescencia, puede manifestarse en la adultez.
Incluso después de mucha investigación, la diabetes tipo 1 no tiene cura. El tratamiento se enfoca en controlar la cantidad de glucosa en la sangre mediante el uso de insulina y una dieta y un estilo de vida saludables para evitar complicaciones.
Síntomas
Los síntomas de la diabetes tipo 1 pueden aparecer de forma repentina, e incluyen los siguientes:
Tener más sed de lo habitual.
Orinar demasiado.
En el caso de los niños, mojar la cama de noche cuando nunca les sucedió antes.
Tener mucha hambre.
Bajar de peso sin intención.
Sentirse irritable o tener cambios en el estado de ánimo.
Sentirse cansado y débil.
Tener visión borrosa.
Cuándo consultar al médico
Habla con el proveedor de atención médica si notas que tú o tu hijo presentan alguno de los síntomas anteriores.

Factores de riesgo
Algunos factores que pueden aumentar el riesgo de padecer diabetes tipo 1 incluyen lo siguiente:
Antecedentes familiares. Cualquier persona que tenga padres o hermanos con diabetes tipo 1 presenta un riesgo levemente mayor de tener esta afección.
Genética. Tener determinados genes aumenta el riesgo de padecer diabetes tipo 1.
Ubicación geográfica. La cantidad de personas que tiene diabetes tipo 1 tiende a ser mayor a medida que uno se aleja del ecuador.
Edad. La diabetes tipo 1 puede manifestarse a cualquier edad, pero se presenta en dos momentos críticos. El primer momento crítico se produce en niños de entre 4 y 7 años. El segundo, en niños de entre 10 y 14 años.
Diagnóstico
Entre las pruebas de diagnóstico se incluyen las siguientes:
Prueba de hemoglobina glucosilada A1c. Este análisis de sangre muestra tu nivel promedio de glucosa sanguínea durante los últimos 2 a 3 meses. Mide la cantidad de glucosa sanguínea unida a la proteína que transporta oxígeno en los glóbulos rojos (hemoglobina). Cuanto más alto sea el nivel de glucosa sanguínea, mayor será la cantidad de hemoglobina con azúcar unida. Un nivel de hemoglobina glucosilada A1c de 6,5 % o superior en dos pruebas distintas significa que tienes diabetes.
Si la prueba de hemoglobina glucosilada A1c no está disponible o si tienes determinadas afecciones que pueden hacer que la prueba sea inexacta, como un embarazo o una forma poco común de hemoglobina (variante de hemoglobina), el proveedor de atención médica puede utilizar estas pruebas:
Examen aleatorio de glucosa sanguínea. Se tomará una muestra de sangre en un horario al azar y se puede confirmar con pruebas adicionales. Los valores de glucosa sanguínea se expresan en miligramos por decilitro (mg/dl) o milimoles por litro (mmol/l). Sin importar el momento en el que comiste por última vez, un nivel aleatorio de glucosa sanguínea de 200 mg/dl (11,1 mmol/l) o mayor indica la presencia de diabetes.
Examen de glucemia en ayunas. Se tomará una muestra de sangre después de una noche sin comer (ayuno). Un nivel de glucosa sanguínea en ayunas menor que 100 mg/dl (5,6 mmol/l) es saludable. Un nivel de glucosa sanguínea en ayunas entre 100 y 125 mg/dl (5,6 a 6,9 mmol/l) se considera prediabetes. Si, en dos análisis diferentes, el resultado es 126 mg/dl (7 mmol/l) o más, tienes diabetes.
Si te diagnostican diabetes, es posible que el proveedor de atención médica también te haga análisis de sangre. Estos comprobarán la presencia de los anticuerpos que son comunes en la diabetes tipo 1. Los análisis ayudan al proveedor de atención médica a determinar si se trata de diabetes tipo 1 o tipo 2 cuando el diagnóstico no es seguro. La presencia de cetonas (productos derivados de la descomposición de grasa) en la orina también sugiere una diabetes tipo 1 en lugar de tipo 2.
Después del diagnóstico
Deberás programar consultas periódicas con el proveedor de atención médica para hablar sobre el control de la diabetes. Durante estas visitas, el proveedor de atención médica te controlará los niveles de hemoglobina glucosilada A1c . El objetivo del nivel de hemoglobina glucosilada A1c puede variar según tu edad y varios otros factores. Por lo general, la Asociación Americana de la Diabetes recomienda que los niveles de hemoglobina glucosilada A1c estén por debajo del 7 % o que el nivel promedio de glucosa sea de aproximadamente 154 mg/dl (8,5 mmol/l).
La prueba de hemoglobina glucosilada A1c indica el grado de eficacia del plan de tratamiento para la diabetes en comparación con las pruebas diarias de glucosa sanguínea. Un nivel elevado de hemoglobina glucosilada A1c puede significar que debes cambiar la cantidad de insulina, el plan de alimentación o ambos.
El proveedor de atención médica también te extraerá muestras de sangre y orina. Utilizará estas muestras para comprobar los niveles de colesterol, así como las funciones tiroidea, hepática y renal. El proveedor de atención médica también te tomará la presión arterial y revisará los lugares donde te haces la prueba del nivel de glucosa sanguínea y te administras la insulina.

Tratamiento
El tratamiento de la diabetes tipo 1 comprende lo siguiente:
Tomar insulina
Contar los carbohidratos, las grasas y las proteínas
Controlar con frecuencia la glucosa sanguínea
Consumir alimentos saludables
Hacer ejercicio con regularidad y mantener un peso saludable
El objetivo es mantener el nivel de glucosa sanguínea lo más cerca posible del nivel normal para postergar o evitar las complicaciones. Por lo general, el objetivo consiste en mantener los niveles de glucosa sanguínea durante el día antes de las comidas entre 80 y 130 mg/dl (de 4,44 a 7,2 mmol/l). El valor después de las comidas no debe superar los 180 mg/dl (10 mmol/l) dos horas después de comer.
La insulina y otros medicamentos
Las personas que padecen diabetes tipo 1 necesitan tratamiento con insulina de por vida.
Hay muchos tipos de insulina, incluidos los siguientes:
Insulina de acción corta. Este tipo de insulina, que a veces se llama “insulina regular”, empieza a actuar unos 30 minutos después de la inyección. Alcanza su efecto máximo entre 90 y 120 minutos después de administrarla y dura aproximadamente de 4 a 6 horas. Algunos ejemplos son Humulin R, Novolin R y Afrezza.
Insulina de acción rápida. Este tipo de insulina empieza a actuar en 15 minutos. Alcanza su efecto máximo a los 60 minutos y dura aproximadamente 4 horas. A menudo, se usa de 15 a 20 minutos antes de las comidas. Algunos ejemplos son glulisina (Apidra), lispro (Humalog, Admelog y Lyumjev) y aspart (NovoLog y Fiasp).
Insulina de acción intermedia. Este tipo de insulina, a la que también se llama “insulina isófana humana”, empieza a actuar entre 1 y 3 horas después de inyectarla. Alcanza su efecto máximo entre 6 y 8 horas después de administrarla y dura de 12 a 24 horas. Algunos ejemplos son Novolin N y Humulin N.
Insulina de acción prolongada y ultraprolongada. Es posible que este tipo de insulina proporcione cobertura de 14 a 40 horas. Algunos ejemplos son glargina (Lantus, Toujeo Solostar, Basaglar), detemir (Levemir) y degludec (Tresiba).
Posiblemente, necesites varias inyecciones diarias que combinen insulina de acción prolongada e insulina de acción rápida. La manera de actuar de estas inyecciones es más parecida al uso normal de insulina por parte del cuerpo que la de los regímenes de insulina anteriores, que solo requerían una o dos inyecciones diarias. Se ha comprobado que una combinación de tres o más inyecciones de insulina al día mejora los niveles de glucosa sanguínea.
La insulina no puede tomarse por vía oral para bajar los niveles de glucosa sanguínea porque las enzimas del estómago la degradarían, haciéndola ineficaz. Deberás recibir inyecciones o usar una bomba de insulina.
Inyecciones. Puedes usar una aguja fina y jeringa o una pluma para insulina para inyectarte el medicamento debajo de la piel. Las plumas para insulina son parecidas a los bolígrafos y están disponibles en versiones desechables o recargables. Si eliges las inyecciones, probablemente necesitarás una mezcla de tipos de insulina para usar durante el día y la noche.
Bomba de insulina. Se trata de un pequeño dispositivo que se lleva en el exterior del cuerpo y que se programa para administrar cantidades específicas de insulina a lo largo del día y cuando comes. Un tubo conecta el reservorio de insulina a una sonda que se inserta debajo de la piel del abdomen. También hay una opción de bomba sin tubo que consiste en usar un cartucho que contiene la insulina, adherido al cuerpo y combinado con una pequeña sonda que se inserta debajo de la piel.
Control de azúcar en sangre
Según el tipo de tratamiento con insulina que elijas o que necesites, tendrás que comprobar y registrar tu nivel de glucosa en la sangre al menos cuatro veces por día.
La Asociación Americana de la Diabetes recomienda analizar los niveles de glucosa en la sangre antes de las comidas y las colaciones, antes de ir a dormir, antes de hacer ejercicio o conducir y cada vez que creas que tienes bajo el nivel de glucosa en la sangre. Un control riguroso es la única manera de asegurarte de que tu nivel de glucosa en la sangre se mantenga dentro del rango deseado. La medición más frecuente puede reducir los niveles de hemoglobina glucosilada A1c .
Incluso si te aplicas insulina y comes en un horario estricto, el nivel de glucosa en la sangre puede cambiar. Aprenderás cómo tu nivel de glucosa en la sangre cambia en respuesta a las comidas, la actividad, las enfermedades, los medicamentos, el estrés, los cambios hormonales y el alcohol.
La medición continua de la glucosa controla los niveles de glucosa en la sangre. Puede resultar muy útil para prevenir los niveles bajos de glucosa en la sangre. Se ha demostrado que estos dispositivos disminuyen la hemoglobina glucosilada A1c .
Los medidores continuos de glucosa se conectan al cuerpo mediante una aguja delgada que se ubica debajo de la piel. Estos comprueban los niveles de glucosa en la sangre cada unos pocos minutos.
La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) aprobó dos páncreas artificiales para personas con diabetes tipo 1 a partir de los 14 años.
Esto también se llama sistema de circuito cerrado. Este sistema, que se implanta en el cuerpo, conecta un medidor de glucosa continuo a una bomba de insulina. El dispositivo controla los niveles de glucosa en la sangre cada cinco minutos. El dispositivo libera automáticamente la cantidad correcta de insulina cuando el medidor muestra que se necesita.
Otros medicamentos
Hay otros medicamentos que también se pueden recetar para las personas con diabetes tipo 1, como:
Medicamentos para la presión arterial alta. El proveedor de atención médica puede recetarte inhibidores de la ECA o antagonistas de receptores de angiotensina II (ARA-II) para ayudar a mantener los riñones sanos. Estos medicamentos se recomiendan para las personas con diabetes que tienen una presión arterial superior a 140/90 milímetros de mercurio (mm Hg).
Aspirina. El proveedor de atención médica puede recomendarte que tomes aspirina para niños o aspirina común diariamente para proteger tu corazón. Tu proveedor de atención médica puede considerar que corres un mayor riesgo de sufrir un episodio cardiovascular. Tu proveedor de atención médica analizará el riesgo de sangrado en el caso de que tomes aspirina.
Medicamentos para bajar el colesterol. Las pautas de colesterol son más rigurosas para las personas diabéticas debido al riesgo elevado de tener una enfermedad cardíaca. La Asociación Americana de la Diabetes recomienda que el colesterol de lipoproteína de baja densidad (LDL o "malo") debe ser inferior a 100 mg/dl (2,6 mmol/l). Se recomienda que el colesterol de lipoproteína de alta densidad (HDL o "bueno") sea superior a 50 mg/dl (1,3 mmol/l) en las mujeres y a 40 mg/dl (1 mmol/l) en los hombres. Los triglicéridos, otro tipo de grasa en la sangre, deberían encontrarse por debajo de 150 mg/dl (1,7 mmol/l).
Alimentación saludable y supervisión de los hidratos de carbono
No existe ninguna dieta especial para la diabetes. No obstante, es importante que la base de tu alimentación sean alimentos nutritivos, bajos en grasa y ricos en fibra, como los siguientes:
Frutas
Verduras
Granos integrales
El dietista diplomado te recomendará que comas menos alimentos de origen animal y carbohidratos refinados, incluidos pan blanco y dulces. Este plan de alimentación saludable es recomendable incluso para las personas que no tienen diabetes.
Deberás aprender a contar la cantidad de carbohidratos en los alimentos que comes. De esta forma, consumirás la insulina que necesitas y el cuerpo podrá usar los carbohidratos adecuadamente. Un dietista diplomado puede ayudarte a crear un plan de comidas que se ajuste a tus necesidades.
Actividad física
Todas las personas necesitan hacer ejercicio aeróbico de forma regular, incluidas las que tienen diabetes tipo 1. Primero, consulta al proveedor de atención médica si está bien que hagas ejercicio. Luego, elige actividades que disfrutes, como caminar o nadar y hazlas todos los días que puedas. Intenta hacer al menos 150 minutos de actividad aeróbica moderada a la semana y no pases más de dos días sin hacer ejercicio.
Recuerda que la actividad física reduce el nivel de glucosa sanguínea. Si comienzas una actividad nueva, tendrás que controlarte el nivel de glucosa sanguínea con mayor frecuencia de lo habitual hasta que sepas cómo te afecta dicha actividad. Puede que tengas que adaptar tu plan de alimentación o tus dosis de insulina debido al aumento de actividad.
Actividades de interés
Ciertas actividades de la vida pueden causar preocupación a las personas que tienen diabetes tipo 1.
Conducir. Un nivel bajo de glucosa en la sangre se puede producir en cualquier momento. Es una buena idea controlar tu nivel de glucosa en la sangre siempre que vayas a conducir. Si está por debajo de 70 mg/dl (3,9 mmol/l), come un refrigerio con 15 gramos de carbohidratos. Repite la medición 15 minutos después para asegurarte que haya subido a un nivel seguro antes de comenzar a conducir.
Trabajar. La diabetes tipo 1 puede llegar a plantear algunos desafíos en el trabajo. Por ejemplo, si tienes un trabajo que requiere conducir u operar maquinaria pesada, el nivel bajo de glucosa en la sangre puede ser un riesgo grave para ti y para quienes te rodean. Es posible que tengas que colaborar con tu proveedor de atención médica y tu empleador para asegurarte de que se hagan ciertos arreglos. Es posible que necesites descansos adicionales para controlar la glucosa en la sangre y tener acceso rápido a alimentos y bebidas. Existen leyes federales y estatales que exigen que los empleadores les brinden estas adaptaciones a las personas con diabetes.
Estar embarazada. El riesgo de tener complicaciones durante el embarazo es mayor en las personas con diabetes tipo 1. Los expertos recomiendan que consultes con el proveedor de atención médica antes de quedar embarazada. Los valores de hemoglobina glucosilada A1c deben ser menores a 6,5 % antes de que quedes embarazada. El riesgo de enfermedades presentes al nacer (enfermedades congénitas) es mayor para las personas con diabetes tipo 1. El riesgo es mayor cuando la diabetes no está bien controlada durante las primeras 6 a 8 semanas de embarazo. Un tratamiento cuidadoso de la diabetes durante el embarazo puede reducir el riesgo de complicaciones.
Ser mayor o tener otras afecciones médicas. Un control estricto de la glucosa en la sangre puede no ser tan práctico para las personas que son débiles, están enfermas o tienen dificultad para pensar con claridad. Esto, además, podría aumentar el riesgo de tener niveles bajos de glucosa en la sangre. Para muchas personas con diabetes tipo 1, quizás sea apropiado un objetivo menos estricto de hemoglobina glucosilada A1c de menos del 8 %.
Posibles tratamientos futuros
Trasplante de páncreas. Con un trasplante de páncreas exitoso, ya no necesitarías insulina. Sin embargo, los trasplantes de páncreas no siempre son exitosos y el procedimiento presenta riesgos graves. Como estos riesgos pueden ser más peligrosos que la propia diabetes, los trasplantes de páncreas suelen reservarse para los casos muy difíciles de tratar, o para personas que también necesitan un trasplante de riñón.
Trasplante de islotes pancreáticos. Los investigadores están experimentando con el trasplante de islotes pancreáticos. Con este procedimiento se proporcionan nuevas células productoras de insulina de un páncreas donante. Pese a que este procedimiento experimental ha presentado problemas en el pasado, nuevas técnicas y mejores medicamentos para prevenir el rechazo de los islotes pancreáticos podrían mejorar las probabilidades de que se convierta en un tratamiento exitoso.
Signos de problemas
Pese a todos tus esfuerzos, a veces surgirán problemas. Algunas complicaciones a corto plazo de la diabetes tipo 1, como un nivel bajo de glucosa sanguínea, requieren atención médica inmediata.
La hipoglucemia diabética ocurre cuando una persona con diabetes no tiene suficiente azúcar (glucosa) en la sangre. Pregúntale al proveedor de atención médica qué valor se considera un nivel bajo de glucosa sanguínea en tu caso. Los niveles de glucosa sanguínea pueden disminuir por muchas razones, entre ellas, saltearse una comida, comer menos carbohidratos de lo que se indica en tu plan de alimentación, hacer más actividad física de lo normal o inyectarse demasiada insulina.
Infórmate sobre los síntomas de la hipoglucemia. Evalúa tu nivel de glucosa sanguínea si consideras que está baja. Si tienes dudas, siempre evalúa el nivel de glucosa sanguínea. Entre los síntomas iniciales de un nivel bajo de glucosa sanguínea se incluyen los siguientes:
Palidez
Temblores
Mareos o aturdimiento
Sudoración
Hambre o náuseas
Latido del corazón irregular o acelerado
Dificultad para concentrarse
Sensación de debilidad y de falta de energía (fatiga)
Irritabilidad o ansiedad
Dolor de cabeza
Hormigueo o entumecimiento de los labios, la lengua o la mejilla
La hipoglucemia nocturna puede hacer que te despiertes bañado en sudor o con dolor de cabeza. En ocasiones, también puede causar una lectura del nivel de glucosa sanguínea inusualmente alta en la mañana.
Si la hipoglucemia diabética no se trata, los síntomas pueden empeorar e incluir lo siguiente:
Desorientación, comportamiento inusual o ambos, como la incapacidad para llevar a cabo tareas de rutina
Pérdida de la coordinación
Dificultad para hablar o habla incomprensible
Visión borrosa o en túnel
Incapacidad para comer o beber
Debilidad muscular
Somnolencia
La hipoglucemia grave puede provocar lo siguiente:
Convulsiones o crisis epilépticas
Pérdida del conocimiento
Muerte (poco frecuente)
Para aumentar rápidamente la glucosa sanguínea, puedes comer o beber una fuente de azúcar simple, como comprimidos de glucosa, caramelos duros o jugo de fruta. Explícales a tu familia y amigos a qué síntomas deben prestar atención y qué deben hacer en caso de que no puedas tratar la afección por tu cuenta.
Si no dispones de un glucómetro y tienes síntomas de hipoglucemia, trata el nivel bajo de glucosa sanguínea de todas maneras y luego hazte una prueba lo antes posible.
Informa a personas de tu confianza sobre la hipoglucemia. Si las otras personas saben a qué síntomas deben prestar atención, quizás puedan alertarte cuando aparezcan. Es importante que los miembros de tu familia y amistades cercanas sepan dónde guardas el glucagón y cómo administrarlo, de manera que una situación que podría ser grave pueda manejarse de manera segura y con mayor facilidad. El glucagón es una hormona que estimula la liberación de azúcar en la sangre.
La siguiente es información de emergencia que puedes darle a otras personas. Si estás con alguien que no responde (pierde el conocimiento) o no puede tragar debido a un nivel bajo de glucosa sanguínea:
No le inyectes insulina, ya que esto hará que los niveles de glucosa sanguínea bajen aún más.
No le des líquidos ni alimentos, porque podría atragantarse.
Adminístrale glucagón por inyección o mediante un atomizador nasal.
Llama al 911 o a los servicios de emergencia de tu área para que le administren tratamiento inmediato si no tienes glucagón a mano o no sabes cómo usarlo, o si la persona no responde.
Algunas personas pueden perder la capacidad para sentir que sus niveles de glucosa sanguínea están bajando. Esta situación se llama "insensibilidad a la hipoglucemia". El cuerpo ya no reacciona al nivel bajo de glucosa sanguínea con síntomas como aturdimiento o dolor de cabeza. Cuanto más experimentes niveles bajos de glucosa sanguínea, mayores probabilidades tendrás de desarrollar insensibilidad a la hipoglucemia.
Si puedes evitar tener episodios de hipoglucemia por varias semanas, puedes comenzar a recuperar la sensación de las bajadas inminentes. Algunas veces, aumentar la glucosa sanguínea objetivo (por ejemplo, de 80 mg/dl-120 mg/dl a 100 mg/dl-140 mg/dl), al menos por poco tiempo, también puede ayudar a mejorar la sensibilidad a un nivel bajo de glucosa sanguínea.
Los niveles de glucosa sanguínea pueden aumentar por muchas razones, como, por ejemplo, comer demasiado, comer los tipos de alimentos incorrectos, no recibir suficiente insulina o estar enfermo.
Presta atención a lo siguiente:
Micción frecuente
Aumento de la sed
Visión borrosa
Fatiga
Dolor de cabeza
Irritabilidad
Si piensas que tienes hiperglucemia, controla tu nivel de glucosa sanguínea. Si es más alto que el rango objetivo, probablemente necesites administrarte una "corrección" con una dosis adicional de insulina para normalizar los niveles de glucosa sanguínea. Los niveles altos de glucosa sanguínea no bajan tan rápidamente como suben. Pregúntale al proveedor de atención médica cuánto tiempo debes esperar para volver a controlarte. Si usas una bomba de insulina, las lecturas al azar de glucosa sanguínea alta pueden significar que tienes que cambiar la bomba de lugar.
Si tienes una lectura de glucosa sanguínea por encima de 240 mg/dl (13,3 mmol/l), haz la prueba de cetonas con una tira reactiva para orina. No hagas ejercicio si tu nivel de glucosa sanguínea es superior a 240 mg/dl o si hay presencia de cetonas. Si sólo hay rastros o pequeñas cantidades de cetonas, toma más líquido sin calorías para eliminar las cetonas.
Si la glucosa sanguínea se mantiene por encima de 300 mg/dl (16,7 mmol/l), o si el nivel de cetonas en la orina sigue siendo alto pese a tomar las dosis de insulina de corrección, llama al proveedor de atención médica o busca atención médica de emergencia.
Si las células carecen de energía, el cuerpo comienza a descomponer las grasas. Esto produce ácidos tóxicos conocidos como "cetonas". La cetoacidosis diabética es una urgencia que pone en riesgo la vida.
Los síntomas de esta afección grave incluyen los siguientes:
Náuseas
Vómitos
Dolor abdominal
Aliento con un olor frutal, dulce
Falta de aire
Sequedad en la boca
Debilidad
Confusión
Coma
Si sospechas que tienes cetoacidosis, controla tu orina para determinar si hay un exceso de cetonas con un kit de prueba de cetonas de venta libre. Si tienes grandes cantidades de cetonas en la orina, llama al proveedor de atención médica de inmediato o busca atención médica de emergencia. También debes llamar al proveedor de atención médica si vomitaste más de una vez y tienes cetonas en la orina.
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