Síndromes mielodisplásicos: causas, síntomas y tratamiento

Dependiendo el tipo de síntoma que se presente, se puede conocer el nivel de gravedad de una padecimiento

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Los síndromes mielodisplásicos son un grupo de trastornos causados por células sanguíneas mal formadas o que no funcionan correctamente. Los síndromes mielodisplásicos son producto de los resultados incorrectos en el material esponjoso dentro de los huesos donde se producen las células sanguíneas (médula ósea).



El tratamiento de los síndromes mielodisplásicos suele tener como objetivo retardar la enfermedad, aliviar los síntomas y prevenir complicaciones. Las medidas comunes incluyen transfusiones de sangre y medicamentos para estimular la producción de células sanguíneas. En determinadas situaciones, se puede recomendar el trasplante de médula ósea, también conocido como trasplante de células madre, para reemplazar la médula ósea por médula ósea sana de un donante.


Síntomas


Es posible que las personas con síndromes mielodisplásicos no experimenten signos y síntomas al principio.



Con el tiempo, los síndromes mielodisplásicos pueden causar:



Fatiga

Falta de aire

Piel inusualmente pálida (palidez) producida por un recuento sanguíneo bajo (anemia)

Presencia de hematomas o sangrado inusuales o que se producen con facilidad, provocados por un bajo recuento de plaquetas sanguíneas (trombocitopenia)

Manchas rojas del tamaño de una cabeza de alfiler justo debajo de la piel, producidas por el sangrado (petequias)

Infecciones frecuentes producidas por un bajo recuento de glóbulos blancos (leucopenia)


Cuándo consultar al médico


Solicita una consulta con un médico si tienes signos o síntomas que te preocupan.


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Ante cualquier malestar lo mejor es acudir al médico (Shutterstock)

Factores de riesgo


Dentro de los factores que pueden aumentar el riesgo síndromes mielodisplásicos se encuentran los siguientes:



Edad avanzada. La mayoría de las personas con síndromes mielodisplásicos son mayores de 60 años.

Tratamiento previo con quimioterapia o radiación. La quimioterapia o radioterapia, los cuales se usan frecuentemente para tratar el cáncer, pueden aumentar el riesgo de tener síndromes mielodisplásicos.

Exposición a ciertas sustancias químicas. Las sustancias químicas, incluido el benceno, se han relacionado con los síndromes mielodisplásicos.

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Cada enfermedad tiene una o varias formas de diagnosticarla para así detectarla y luego combatirla (Getty Images)

Diagnóstico


Si tu médico sospecha que tienes síndrome mielodisplásico, es posible que te realice un examen físico y pida antecedentes médicos y pruebas.



Las pruebas podrían ser:



Análisis de sangre. Tu médico puede solicitarte análisis de sangre para determinar la cantidad de glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas, en busca de cambios inusuales en el tamaño, la forma y la apariencia de las células sanguíneas.

Extracción de médula ósea para análisis. Durante la aspiración y la biopsia de médula ósea, se usa una aguja delgada para extraer (aspirar) una pequeña cantidad de médula ósea líquida, generalmente de un punto en la parte posterior del hueso de la cadera. Luego, se extrae una pequeña porción de hueso con médula (biopsia).

Se envían muestras de sangre y médula ósea al laboratorio para su análisis. Las pruebas especializadas pueden determinar las características específicas de las células que serán útiles para determinar el tipo de síndrome mielodisplásico que padeces, el pronóstico y las opciones de tratamiento.


Tratamiento


El tratamiento de los síndromes mielodisplásicos suele tener como objetivo retardar la enfermedad, aliviar los síntomas y prevenir complicaciones. No existe cura para los síndromes mielodisplásicos, pero algunos medicamentos pueden ayudar a retardar el avance de la enfermedad.



Si no tienes síntomas, es posible que no necesites tratamiento de inmediato. En cambio, el médico podría recomendarte exámenes y análisis de laboratorio periódicos para controlar la afección y observar el avance de la enfermedad.



La investigación sobre los síndromes mielodisplásicos está en curso. Pregúntale a tu médico sobre los ensayos clínicos para los que podrías ser elegible.




Transfusiones de sangre


Las transfusiones de sangre con células sanguíneas sanas de donantes pueden usarse para reemplazar los glóbulos rojos y las plaquetas, en personas con síndromes mielodisplásicos. Las transfusiones de sangre pueden ayudar a controlar los síntomas.




Medicamentos


El tratamiento para los síndromes mielodisplásicos puede incluir medicamentos que:



Aumentan la cantidad de células sanguíneas que produce el cuerpo. Se denominan factores de crecimiento y son versiones artificiales de sustancias que se encuentran naturalmente en la médula ósea. Los factores de crecimiento que estimulan la médula ósea para que produzca más glóbulos rojos pueden disminuir la necesidad de transfusiones de sangre frecuentes. Los factores de crecimiento que promueven la producción de glóbulos blancos pueden reducir el riesgo de infección.

Estimulan las células sanguíneas para que maduren. Los medicamentos que estimulan la madurez de las células sanguíneas pueden reducir la necesidad de transfusiones de sangre frecuentes en personas que no reciben ayuda de los factores de crecimiento. Algunos de estos medicamentos también pueden reducir el riesgo de que la enfermedad avance a leucemia.

Inhiben tu sistema inmunitario. Los medicamentos que inhiben o controlan tu sistema inmunitario se usan en ciertos síndromes mielodisplásicos para reducir la necesidad de transfusiones de glóbulos rojos.

Ayudan a las personas con anomalías genéticas específicas. Si tu síndrome mielodisplásico está relacionado con una mutación genética denominada del(5q) aislada, tu médico podría recomendarte lenalidomida (Revlimid).

Tratan las infecciones. Si la afección te provoca infecciones, recibirás tratamientos para controlarlas.


Trasplante de médula ósea


Un trasplante de la médula ósea, también conocido como trasplante de células madre, es la única opción de tratamiento que ofrece el potencial de una cura para los síndromes mielodisplásicos. Pero este tratamiento conlleva un alto riesgo de complicaciones graves y generalmente está reservado para personas que están lo suficientemente saludables como para soportarlo.



Durante un trasplante de médula ósea, se usan altas dosis de medicamentos de quimioterapia para eliminar las células sanguíneas defectuosas de la médula ósea. Luego, las células madre anormales de la médula ósea se reemplazan por células saludables donadas (trasplante alogénico).



En algunas situaciones, se pueden usar medicamentos de quimioterapia menos intensos para reducir los riesgos del trasplante de médula ósea para los adultos mayores y aquellos que de otra manera no se considerarían para este tratamiento.


Con información de Mayo Clinic

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