-¿Cuál es la función de la Subsecretaría?
-La subsecretaría fue creada por Nestor Kirchner y estaba a cargo Marta Oyhanarte. Ella avanzó mucho en la reglamentación del acceso a la información, que es un derecho constitucional, y la transparencia de la gestión de interés. La gestión de interés es lo que comúnmente se conoce como lobby. También por el mismo decreto (1172) los funcionarios públicos están obligados a dejar sentado a las personas que reciben para gestionar un interés. Cada vez que un privado, sea una ONG o una persona con un interés particular, quiere plantear su posición frente a una política pública y es recibido por un funcionario, éste está obligado a constatarlo en un registro. Cuando asumió Larroque, todo esto se tergiversó y dejaron de hacerse regularmente tanto los asientos en el registro de audiencia como otorgar información. Por defecto, el gobierno empezó a no brindar información. Nosotros desde que asumimos trabajamos para poner en marcha nuevamente todos estos procesos para que esto funcione y que si la gente quiere obtener alguna información pueda acercarse a una mesa de entrada y en quince días tenerla, en caso de que sea de fácil acceso, y sino, va a recibir una respuesta pidiendo una prórroga. Estamos queriendo modificar toda una cultura, nosotros estamos pasando de la cultura del secreto a la cultura de la transparencia. Tenemos más de 300 mil empleados públicos que están acostumbrados a no dar información y a no responderle a la gente, la imágen del empleado público que hay hoy en nuestra sociedad es la del empleado público de Gasalla.
-Kirchner al comienzo de su mandato también parecía que quería transparentar estas cuestiones y sin embargo las opacó más…
-Sí, es verdad, pero hay una gran diferencia. Es importante que todas estas medidas de transparencia se hagan desde el inicio porque así todos los funcionarios saben que están siendo observados desde el comienzo, entonces no tienen un pasado que quieran ocultar. Una de las primeras medidas fue la del decreto de gobierno abierto, entonces los funcionarios ya saben desde el momento que asumen que los temas sensibles de su gestión van a ser monitoreados. Eso es clave y marca una diferencia. Cuando esto se hace con una gestión que ya está un poco avanzada o con gente que venía de gestiones previas es más difícil porque ahí empezás a encontrar trabas. Las trabas son intereses particulares que se oponen al interés colectivo que fija una gestión.
-¿Cómo distinguís las causas de los malos resultados?
-En este sentido son muy importantes todas las políticas de transparencia. Supone que exista un expediente electrónico que pueda ser monitoreado, cuando nosotros identificamos un área donde no se brinda información, podríamos automáticamente saber cuántos expedientes están detenidos en una dirección, y ahí ya es sospechoso y podríamos investigar por qué no avanza.
-Hoy, gracias a las posibilidades informáticas, es posible que todo sea visible ¿en cuánto tiempo pensás que se puede transformar el viejo mecanismo de libros y registros en uno digitalizado en el que realmente se pueda acceder a la información?
-Para ser realistas, en el caso inglés tardaron cinco años en implementar la ley de acceso a la información. Estamos trabajando para que haya expediente electrónico, el objetivo es que hacia fin de año o principios del año que viene estén los ministerios ya trabajando con esto, lo cual facilitaría mucho el proceso. Yo querría terminar el año que viene con una plataforma informática que por lo menos, los casos que entren por esa plataforma, estén monitoreados automáticamente.
-¿Cuál es hoy el porcentaje de que respondan favorablemente a un pedido de información?
-En este momento estamos recibiendo muy buenos comentarios respecto a cómo mejoró el sistema. Menos del 20 % de los pedidos están teniendo problemas. Hay pedidos desde la gestión anterior que estaban mal hechos y que a veces se resuelven con levantar el teléfono y explicar "en este pedido no se entiende qué es lo que quieren". En la gestión anterior se rechazaba y ni siquiera se explicaba qué era lo que estaba mal hecho. Nosotros trabajamos con un sistema de enlaces, cada ministerio tiene un enlace que es la persona que coordina el acceso a la información en ese ministerio. Cada ministerio es autónomo en la forma en que se organiza entonces hay ministerios como el de transporte que lo tiene centralizado y les da muy buenos resultados. Hay otros ministerios que tienen más problemas por dificultades de los mismos funcionarios de acceder a la información.
-¿Por qué crees que sucede eso?
-Hay una tradición también en la Argentina de que cuando asume un nuevo gobierno la información se le dificulta. Nosotros estamos trabajando para reglamentar la transición entre gobiernos, aunque nuestro objetivo es que la información sea pública y los datos sean abiertos. Mi experiencia personal es que en la subsecretaría nos borraron la nube. Faltaban computadoras, yo avisé que iba a hacer la denuncia policial y las notebooks aparecieron con el disco rígido arrancado con un destornillador. Ese es el estado en el que encontramos las cosas.