Las jornadas interminables y el esfuerzo acumulado durante una década permitieron a Grethel Matus transformar su experiencia de migrante en el motor de un restaurante que, a punto de cumplir su primer año, ya se perfila como un punto de encuentro para la cocina centroamericana en Madrid.
La apertura de Raíces, el 5 de julio de 2025, marcó el inicio de una nueva etapa para esta cocinera nicaragüense de 32 años, quien reunió los ahorros tras diez años de trabajo ininterrumpido en España. El local, situado en Puerta de Toledo, ha conseguido una calificación de 4.3 estrellas en Google y un equipo que hoy suma hasta diez trabajadores, todos de origen latinoamericano.
Durante el primer año de funcionamiento, el menú de Raíces ha superado los cuarenta platos, combinando recetas de Nicaragua, Colombia, Perú y Ecuador, según relató la propia Matus a Confidencial.digital. El plato más solicitado es la carne asada, servida con gallo pinto, chimichurri, picante, chilero y queso. Además, el restaurante ofrece de martes a viernes un menú del día por 14.50 euros, que incluye entrada, plato principal y postre o café. La carta de pastelería añade dulces típicos como buñuelos, tres leches y brownie con helado.
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Matus llegó a España en 2013, con 19 años y embarazada, sin familiares cercanos. Según relató, los primeros años estuvieron marcados por el desarraigo y la soledad, una experiencia compartida por muchos migrantes. “Fue empezar de cero, me pasé tres años llorando porque quería regresar a mi país”, recordó la chef. Su familia sigue en Nicaragua y Estados Unidos, una ausencia que definió su adaptación.
La rutina que permitió hacer realidad su sueño fue extenuante. “He trabajado desde las ocho y media de la mañana hasta las dos de la madrugada. Tenía un turno de la una de la tarde a las cinco de mesera, después de las seis de la tarde a las dos de la mañana de cocinera y por las mañanas limpiaba casas”, contó Matus. Esta dinámica, afirmó, representa la realidad de muchos migrantes que deben asumir todo tipo de tareas para sobrevivir lejos de su país.
La relación de la chef con la cocina tiene raíces familiares. Contó que aprendió los primeros secretos culinarios de su abuela, quien crió a doce hijos y vendía fritanga en la puerta de su casa. Ese legado sigue presente: “Lo mejor es cocinar con amor, con paciencia y mucha dedicación, que es lo que yo hago en Raíces”, compartió.
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La historia de Raíces y el camino de Grethel Matus
El trayecto hacia la apertura de Raíces comenzó mucho antes de concretar el local. Hace ocho años, Matus decidió formalizar su pasión por la gastronomía y se inscribió en cursos de cocina y pastelería, mayormente en línea. Aprovechaba los trayectos en metro y autobús para estudiar, mientras conciliaba el trabajo y la crianza de su hija.
La oportunidad definitiva llegó cuando le ofrecieron un local en el centro de Madrid. “Me van a llamar loca, pero en una semana abrí. Me entregaron la llave del local un 30 de junio, por ahí, el local estaba bastante bien, no teníamos que hacerle ningún arreglo, y el día 5 de julio yo estaba abriendo”, relató.
El equipo inicial contaba con seis personas y, actualmente, varía entre cuatro y diez empleados. La identidad multicultural del personal se hace eco en la carta, que ofrece una variedad de platos representativos de diferentes países latinoamericanos, aunque el sello nicaragüense es el protagonista.
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La experiencia de migrar y la búsqueda de un hogar
Abrir un restaurante en tan poco tiempo fue posible gracias a una combinación de perseverancia, aprendizaje autodidacta y espíritu de sacrificio. Matus trabajó en distintos oficios —limpieza, servicio de sala y cocina— para ahorrar lo necesario y, paralelamente, formarse en el oficio que ahora le da nombre a su local.
El nombre Raíces surgió de una reflexión íntima: “¿Qué me enorgullece a mí? ¿Y por qué quiero este restaurante? Son mis raíces, lo que me enorgullece son mis raíces”, explicó la chef sobre el significado detrás de su proyecto.
Hoy, trece años después de su llegada a España, Matus mantiene intacto el orgullo por su origen. “El acento no se pierde”, afirmó, y su objetivo es que cada cliente se sienta acogido: “Que se sientan como en casa, en un sitio que los acoge, que se les trata bien, que comen comida de calidad, que se les da un servicio de primera. Raíces es para estar en un ambiente familiar, en total tranquilidad”, detalló en entrevista con Confidencial.digital.
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La historia de Grethel Matus resume la experiencia de muchos migrantes en España: una travesía marcada por el esfuerzo, la nostalgia y el deseo de construir un espacio propio, donde la comida y la hospitalidad sean el puente entre dos mundos.