Las proyecciones para el ciclo agrícola 2026-2027 en Nicaragua apuntan a una posible disminución en la producción de maíz y frijol. El presidente del Banco Central de Nicaragua, Ovidio Reyes, señaló que se espera una baja del 2.2% en el sector agrícola respecto al ciclo anterior. Esta previsión está vinculada a la incidencia del fenómeno El Niño y al retraso de las lluvias.
El informe oficial estima una probabilidad del 61% de que El Niño influya en el clima nacional. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) confirmó el inicio del fenómeno, asociado en la región a temperaturas más altas y menores precipitaciones.
Esta situación puede ocasionar aumentos en los precios de los alimentos, ya que una reducción en la oferta suele repercutir en el valor de productos básicos.
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El economista Marco Aurelio Peña indicó que la inflación, aunque moderada, afecta a una canasta básica que supera los 21,000 córdobas (aprox. USD 570), mientras los salarios en el país se mantienen bajos, según datos recogidos por Confidencial.digital.
El inicio irregular de la temporada de lluvias ha cambiado los tiempos habituales de siembra en varias regiones. Un agrónomo identificado como Víctor explicó que mayo no presentó el comportamiento esperado de lluvias continuas, y solo al final del mes se registró una precipitación significativa.
Este escenario ha permitido que algunos cultivos de exportación, como la caña y el maní, avancen en sus ciclos, pero la mayoría de los cultivos básicos aún no cuenta con condiciones óptimas para su desarrollo.
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La incertidumbre aumenta por la cercanía de fenómenos climáticos como el veranillo de San Juan y la canícula, que podrían afectar la regularidad de las lluvias en los próximos meses. El retraso en la siembra puede influir tanto en el desarrollo de las plantas como en el rendimiento final de las cosechas.
Sembrar fuera de las fechas ideales genera un desfase en las etapas de crecimiento. Los meses de septiembre y octubre resultan determinantes para el éxito de la producción, ya que las plantas requieren suficiente agua en ese periodo.
En el sector del café, técnicos agrícolas han señalado que la falta de lluvias adecuadas puede dificultar la formación del fruto tras la floración.
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Algunos productores de maíz y frijol optaron por sembrar tras lluvias aisladas, aunque la inestabilidad de las precipitaciones representa un riesgo para estos cultivos.
Otros agricultores, especialmente en la zona de Carazo, aún no han iniciado la siembra, en particular con el frijol, que es más sensible a las variaciones climáticas. La temporada presenta alternancia entre sequía y lluvias intensas, lo que mantiene la expectativa sobre el desarrollo del ciclo, según reporta Confidencial.digital.
La previsión de una menor cosecha genera dudas sobre la oferta de productos para el consumo interno y la exportación. No se esperan cambios marcados en el empleo agrícola, en parte debido a la escasez de mano de obra reportada en años recientes.
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Algunos trabajadores han migrado a otras regiones o países, mientras que otros prefieren trabajar tierras propias o dependen de remesas, lo que complica la contratación para actividades agrícolas.
En algunas empresas agrícolas que cuentan con riego, las labores no han sufrido retrasos y no se han registrado despidos hasta el momento. El monitoreo de las condiciones climáticas y la evolución de El Niño será clave para ajustar las estrategias agrícolas durante el ciclo 2026-2027. Productores y autoridades siguen atentos a posibles cambios en el comportamiento de las lluvias y en el desarrollo de los cultivos.