El régimen de Nicaragua autorizó la suscripción de acuerdo de amistad con Donetsk, actualmente bajo control de Rusia, según publicó el Diario Oficial La Gaceta este lunes. El documento otorga plenos poderes a Laureano Facundo Ortega Murillo, hijo de los gobernantes Daniel Ortega y Rosario Murillo, para rubricar el pacto en representación de la capital nicaragüense.
La dictadura sandinista concedió a Ortega Murillo, asesor presidencial para las Inversiones, Comercio y Cooperación Internacional, la potestad de firmar el “Acuerdo para el establecimiento de relaciones de amistad entre la formación municipal del Distrito Urbano de Donetsk de la República Popular de Donetsk (Federación de Rusia) y la ciudad de Managua”. El texto reconoce la autoridad rusa sobre Donetsk, región anexada por Moscú en 2022 tras el avance militar sobre territorio ucraniano, según la agencia EFE.
El 9 de mayo, Laureano Ortega Murillo calificó al Gobierno de Ucrania como “ilegítimo” y lo acusó de actuar como “títere” de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). En declaraciones recogidas por EFE, reafirmó la “hermandad” de Managua con Moscú y expresó su apoyo a lo que definió como una “batalla contra el fascismo que quiere resurgir en Ucrania”.
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El funcionario también señaló que el país centroamericano respalda a Rusia en la construcción de “un nuevo orden mundial” y en la disputa global por la multipolaridad, argumentando que “todos tenemos el derecho a desarrollarnos bajo nuestras propias condiciones, culturas y principios”.
La figura de Laureano Ortega Murillo ha cobrado peso en la política exterior de Nicaragua en los últimos años. El asesor, sancionado por Estados Unidos y la Unión Europea por “serias violaciones contra los derechos humanos” y por su apoyo a las elecciones de 2021, en las que sus padres resultaron reelegidos, ha sido el encargado de formalizar acuerdos estratégicos con China, Rusia y Bielorrusia. Esta función lo posiciona por encima de los cancilleres nicaragüenses, Valdrack Jaentschke y Denis Moncada Colindres, según informó EFE.
El 30 de julio de 2025, el Gobierno sandinista reiteró públicamente su respaldo a la posición rusa. En un comunicado difundido por EFE, Managua manifestó su certeza de una “victoria de Rusia contra Ucrania” y reconoció como parte del territorio ruso a las regiones de Donetsk, Jersón, Lugansk y Zaporiyia. Estas cuatro zonas, junto con Crimea, figuran entre los territorios ucranianos anexados o controlados parcialmente por las fuerzas rusas desde el inicio de la invasión en febrero de 2022.
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Las decisiones diplomáticas de Nicaragua tuvieron repercusiones inmediatas en su relación con Ucrania. En octubre, el ministro de Exteriores ucraniano, Andrí Sibiga, anunció la ruptura de relaciones diplomáticas con Managua tras el reconocimiento nicaragüense de la “soberanía” rusa sobre los territorios ocupados. “Ucrania no tolerará violaciones a su integridad territorial”, declaró Sibiga en un comunicado recogido por EFE. Las regiones mencionadas permanecen bajo disputa y son escenario de enfrentamientos entre las fuerzas rusas y ucranianas.
Lazos entre Managua y Moscú
El contexto internacional de la política exterior nicaragüense se explica por la histórica alianza entre Managua y Moscú. Durante el primer Gobierno sandinista, entre 1979 y 1990, la Unión Soviética proveyó armamento al país centroamericano. La relación se ha fortalecido bajo el actual mandato de Daniel Ortega, quien, a sus 80 años, mantiene una de las alianzas más firmes con el presidente ruso Vladimir Putin en la región. EFE informó que este vínculo incluye colaboración en materia militar, tecnológica y comercial.
El papel de Laureano Ortega Murillo en la profundización de la alianza con Rusia es visto por sectores de la oposición como un indicio de su proyección política futura. Apodado “el delfín”, ha sido delegado por sus padres para negociar y firmar acuerdos internacionales clave, desplazando a la tradicional diplomacia institucional del país.
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En el plano internacional, las sanciones contra Ortega Murillo y otros altos funcionarios nicaragüenses continúan vigentes, mientras la dictadura sandinista sostiene su estrategia de alineamiento con potencias no occidentales. Managua mantiene su reconocimiento de las regiones ucranianas bajo control ruso y promueve una narrativa de resistencia ante lo que califica como “hegemonismo” global.
En octubre, el ministro de Exteriores ucraniano, Andrí Sibiga, anunció la ruptura de relaciones diplomáticas con Managua tras el reconocimiento nicaragüense de la “soberanía” rusa sobre los territorios ocupados.