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Fachadas de alta gama: cuando la logística decide qué se puede construir

Paz Millán, socia gerente de una empresa familiar de la industria metalúrgica, revela cómo un avión reservado, una grúa ausente o un cupo de importación pueden cambiar el diseño de un proyecto

Paz Millán es socia gerente de una empresa familiar de la industria metalúrgica (Foto: Movant Connection)

En la industria metalúrgica para fachadas y proyectos de alta gama, la logística no es un detalle: puede determinar qué se puede construir y cómo, incluso después de semanas de trabajo sobre un diseño. “Si no podemos transportarlo del tamaño que queremos, hay que repensar todo de nuevo”, resume Paz, que conoce de cerca las decisiones de diseño, transporte y abastecimiento que atraviesan este tipo de obras.

¿Qué es lo que más te atrae de este rubro?

Me especializo en fachadas y trabajos especiales. Lo que más me gusta es el desafío de ayudar a un arquitecto a concretar un proyecto que se imaginó pero no sabe cómo construir. Me gusta mucho trabajar sobre el detalle. Y mover lo que fabricamos, muchas veces vidrio, algo muy frágil, también es parte de ese desafío.

¿Cómo fue la experiencia de instalar proyectos fuera de la Argentina?

El proceso comenzaba con el diseño y la fabricación en Argentina, después pasaba a la etapa de validación con Europa y, en última instancia, el equipo viajaba a instalar. Con toda esa logística, llegamos a hacer más de sesenta tiendas fuera del país, en Latinoamérica, Estados Unidos, Sudáfrica y Líbano. Lo particular es que, desde que arranca una obra, normalmente hay noventa días para tener el producto en el lugar y cuarenta y cinco para terminar la instalación, porque la fecha de apertura del local no se cambia.

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En un rubro tan de nicho, ¿qué demanda encontrás dentro de la Argentina?

Aprendí, trabajando con esos clientes internacionales, que un 4% de la población mundial es de alto poder adquisitivo, y ese porcentaje se repite en cualquier país. En Argentina no hay que pensar solo en Buenos Aires: ese público puede estar en Formosa, en Mendoza, en San Juan o en el sur. Hay que salir a buscarlo donde esté.

¿Qué desafíos logísticos aparecen a la hora de trasladar el material dentro del país?

Hoy el estado de las rutas es un desafío enorme para transportar vidrio: hay que pensar muy bien el embalaje y cómo se carga en el camión. Otro problema es la centralización: todo sale de Buenos Aires, y si en la provincia donde instalamos no hay una grúa grande, hay que evaluar si conviene trasladarla o rediseñar la instalación en piezas más chicas.

Según Paz, la logística es un factor condicional en la industria ya que, para la instalación de una fachada, "si en la provincia donde instalamos no hay una grúa grande, hay que evaluar si conviene trasladarla o rediseñar la instalación en piezas más chicas" (Foto: Shutterstock)

¿Cómo es el abastecimiento de materia prima para este tipo de productos?

El vidrio y el aluminio que usamos en general se producen en Argentina con buena calidad, así que no siempre hace falta importar. El problema aparece con materiales especiales, como aceros o herrajes de alta gama, que hay que traer de afuera. Cuando existían cupos de importación, la decisión era priorizar lo que pedía cada cliente antes que cualquier otra cosa.

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¿Dirías que la logística también puede definir el producto?

Totalmente. La logística a veces es fundamental al momento de pensar un proyecto, porque si no podemos transportarlo del tamaño que queremos, hay que repensar todo de nuevo. Nos pasó de estar un mes desarrollando un diseño y darnos cuenta, tarde, de que no íbamos a poder llegar como lo habíamos pensado. Por eso es clave tener un equipo que piense la logística desde el principio.