No hay línea de crédito ni flota propia, pero hay procesos, certificación de calidad y una red de vínculos que opera como cadena de abastecimiento. “Para cada cosa que hacemos hay una historia así”, resume Ana, que desde la dirección ejecutiva coordina donaciones, contratistas, fletes y fondos internacionales para que la operación no se detenga.
¿Cómo es la operación logística del día a día en una organización como esta?
Tenemos certificación ISO 9001, que puede sorprender cuando se trata de un hogar. Pero la necesitás: tenés que tener una memoria y una organización tal para poder hacer, con los pocos recursos que tenés, la mayor cantidad de cosas posibles.
El ejemplo más concreto es el de las donaciones. Si conseguimos una y nos dicen que la tenemos que ir a retirar en determinado lugar, yo tengo que mover cielo y tierra para no gastar un peso en el traslado. Ahí aparece toda la red: quién pasa cerca, qué organización tenemos próxima, qué voluntario puede coordinar. Y después ajustar horarios, puntos de encuentro, disponibilidad de vehículos. Eso lo hacemos todos los días.
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¿Y cuándo la donación requiere un vehículo de mayor porte?
Ahí empieza otra gestión. Si la donación es grande y la persona que quiere colaborar tiene un auto, yo necesito una camioneta. Entonces empezamos a ver quién en nuestra red tiene camioneta disponible. Y a veces también hay que pensar si tiene que ser alguien específico por el tipo de carga o el contexto.
Un caso que resume bien esto fue el de las bicicletas. El objetivo era que los chicos pudieran ir al parque en bicicleta, así que primero hubo que conseguir veinte bicicletas, después ponerlas todas en condiciones para que cada uno tuviera la suya con su nombre. Y cuando llegó el momento del traslado, subir veinte bicicletas y chicos de cuatro años al tren no era una opción. Una de las compañeras resolvió el tema con un contacto que tenía un camión con plataforma. Vino él, vino su señora, vinieron amigos. Cargaron todo y pasaron la tarde con los chicos. Para cada cosa que hacemos hay una historia así.
Mencionaste que trabajan con contratistas para obras. ¿Cómo se gestiona ese vínculo?
Hay trabajos que por seguridad sí o sí requieren contratistas. Una obra con intervención de un arquitecto, por ejemplo. Pero cuando sabemos que el contratista viene con camioneta, siempre hay un extra que aprovechar. Coordinar un retiro, mover algo que teníamos pendiente. Es parte de la misma lógica: aprovechar cada recurso disponible en el momento en que está disponible.
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¿Cómo funciona la articulación internacional para el financiamiento de la organización?
Tenemos una asociación civil conformada hace unos años en Alemania, que surgió de la historia de la propia organización. Empezamos a funcionar en Argentina en 1977 a partir de la inmigración de personas de habla alemana, y con el tiempo mucha gente que fue parte de esa comunidad se fue radicando en distintos lugares del mundo. Eso generó un vínculo natural.
Hoy esa organización en Alemania nos ayuda a buscar fondos y hacer articulaciones con fundaciones y personas que están allá pero tienen historia acá. Tenemos reuniones bastante seguidas con ellos y pensamos juntos la estabilidad operativa y el financiamiento a largo plazo. La protección de la infancia no es una problemática local: es algo que atraviesa a todos los países, y eso hace que la articulación internacional tenga mucho sentido.
¿Qué le dirías a profesionales del sector logístico o de comercio exterior que quieran involucrarse?
Que miren las causas sociales y se animen a reservar parte de su tiempo o su capacidad operativa. Hay cosas que no podemos hacer simplemente porque no logramos resolver el traslado. Una vez nos invitaron a un evento en el centro de la ciudad y no pudimos ir porque movilizar a chicos de cuatro o cinco años, algunos con discapacidad, es complejo sin el soporte adecuado.
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Para ellos puede ser una experiencia más en la semana. Para los chicos, es a veces la única vez que acceden a determinadas cosas. Y estoy convencida de que quien lo facilita también se lleva algo muy valioso. Animarse a mirar al tercer sector y las necesidades concretas que tenemos es un buen primer paso.